Paramilitares uruguayos fueron financiados por la SIDE y el SIN

El 29 de setiembre de 1971, bajo el «asunto» de «Discusión con el ministro del Interior Sena acerca del antiterrorismo», la Embajada de Estados Unidos en Montevideo le envió una nota a la secretaría de Estado en Washington, en la cual explicaba las acciones de Escuadrones de la Muerte en Uruguay.

El anónimo diplomático norteamericano se había reunido con el brigadier Danilo Sena el 27 de setiembre, para señalarle su preocupación por «los continuos alegatos de la prensa marxista acerca de la implicación de los Estados Unidos en actividades antiterroristas».

El representante estadounidense explicó al ministro del Interior que temía que las imputaciones tuvieran repercusión en su país y en el Congreso, y ello pudiera provocar la decisión del «retiro de los consejeros en seguridad pública de Estados Unidos».

«Acerca del antiterrorismo, y en particular la formación de «Escuadrones de la Muerte» como táctica, dije que no enjuiciaría lo desarrollado en Uruguay, tomando en cuenta la responsabilidad del GOU (gobierno uruguayo) en la superación de la subversión», dice el documento.

Según la versión, el brigadier Danilo Sena dijo comprender la posición de Estados Unidos, «pero indicó que Uruguay está ahora en una guerra con los terroristas y que en esa lucha puede ser necesario usar recursos para todo tipo de acciones», se indica textualmente.

El segundo documento desclasificado, presentado como prueba para la indagación judicial de la desaparición de Castagnetto, fue fechado el 1º de diciembre de 1972, y constituye un análisis de la situación de seguridad interna en Uruguay.

 

Financiados por SIDE y SIN

En el informe se concluye que las Fuerzas Conjuntas habían «dañado críticamente pero no eliminado la capacidad de los grupos terroristas uruguayos», los cuales trataban de recuperarse pero aún tenían capacidad para acciones limitadas pero de «gran impacto público».

El análisis de la embajada estadounidense exponía el escenario uruguayo para una eventual asistencia financiera a la Policía y el Ejército, y confirmaba que Uruguay había recibido apoyo económico de Argentina, Brasil y Paraguay, así como cursos de entrenamiento a policías y militares en esos países.

«Aparte de la ayuda abierta, también hay evidencia de que Argentina, Brasil y quizás Paraguay, han proveído asistencia clandestina para los grupos antiterroristas uruguayos», señala el documento en referencia a los Escuadrones de la Muerte.

«Esa asistencia no se ha efectivizado a través de los canales militares regulares, pero sí a través de las respectivas agencias de seguridad de ambos países, el Servicio de Información del Estado (SIDE) de Argentina, y el Servicio Nacional da Informaçao (SIN) de la Policía Federal brasileña», afirma.

«Se sabe que los brasileños han aconsejado y entrenado oficiales de la Policía y el Ejército uruguayos involucrados en enfrentamientos con los grupos terroristas, emprendiendo bombardeos, secuestros y hasta muertes de miembros sospechosos de grupos terroristas de la izquierda radical», afirma.

La asistencia brasileña permitió crear grupos antiterroristas clandestinos, pero subraya que «hay una imperiosa necesidad de mejorar los programas antisubversivos de la Policía oficial, ya que las acciones protagonizadas por los Escuadrones de la Muerte despiertan algunas simpatías públicas hacia las víctimas izquierdistas», se indicaba. *

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