Desde el Senado: Senadores, solidarios con Julio Lara, recusan dichos del embajador judío

Cid reclama movilización de las instituciones hispanas en favor de compatriotas en España

A punto estuvo la Cámara de llegar a su hora pactada de inicio con ningún legislador en sala. Faltando segundos para las 16.01 hizo entrada Eleuterio Fernández Huidobro quien, al no ver a nadie, volvió a salir. Por otra puerta hizo exactamente lo mismo Jorge Saravia. A las 16.03 ingresó Nin Novoa, y tres minutos después los micrófonos de toda el área de senadores propaló el habitual: «el señor presidente invita a los señores senadores a ingresar a sala». A las 16.12 se dio inicio.

Se cumplió el artículo 53 del Reglamento notificando faltas: en la última sesión y en las comisiones, no faltó nadie. Dos senadores piden licencia: Sanguinetti que permanecerá hasta mañana en Buenos Aires y Penadés pide de hoy al 21 inclusive para viajar a Paraguay. Por el ex presidente ingresa Washington Abdala, por Penadés (presente) un suplente a designar.

A las 16.17 comienza la hora previa, con Ruperto Long en el uso de la palabra. El nacionalista recuerda que hoy 16 se cumplen 21 años del regreso al país de Wilson Ferreira Aldunate. Desde su bancada el senador Lara le escucha atentamente, los demás se abocan a otros menesteres. Los diálogos en sala suben de volumen y el presidente pide silencio gesticulando, aunque sin interrumpir a Long. El rumoreo, sin embargo, alcanza al disertante que llama la atención «a los colegas ante la importancia de los hechos» que relata. Detalla Long sus recuerdos de aquella jornada, con especial énfasis en lo realizado por los blancos en todo el país, durante aquella jornada signada por un recrudecimiento de la represión. Vencidos los diez minutos reglamentarios, Long pide un minuto más al presidente, el que le es concedido. Concluye su rememoración con palabras del propio Wilson: «Para nosotros la lucha comienza todos los días de nuevo y por tanto, comienza hoy».

Le sigue el frenteamplista Alberto Cid, quien aborda los últimos sucesos vinculados a uruguayos en España. Cambia el clima de la sala y demuestran especial interés Chiruchi, Topolansky, Segovia, Lara y Michelini. Cid recuerda que, en tanto hijo de españoles, tiene doble ciudadanía, y enfatiza que «pensaba votar en las elecciones de España, pero ahora no pienso hacerlo: ninguno de los dos partidos defendió la situación de los uruguayos». Convoca acto seguido, «a todas las organizaciones españolas en Uruguay, que por favor atiendan esta situación y se movilicen». Remarca no poder admitir que la Cancillería tenga que recomendar a los compatriotas no viajar «a la que aún llamo la Madre Patria. Levanto la voz hacia la Embajada de España y a todas las organizaciones hispanas en Uruguay, y pido se les envíen mis palabras». Cuando finaliza hay absoluto silencio entre sus pares. El pedido de enviar sus palabras es votado por unanimidad.

16.37 toma la palabra el coloniense Carlos Moreira, para recordar la figura de Elías Alberto Porras, «Pirincho», fallecido hace tres años y que fuera diputado blanco entre 1985 y 1990. Aunque no hay público en la barra, la forma de exposición de Moreira logra que todos sus correligionarios guarden silencio, algo que lamentablemente no había logrado Long, para homenajear a Wilson.

 

Orden del día

A las 16.43 el presidente da comienzo al orden del día: el estudio de una pensión graciable.

Con una cuestión de orden interrumpe Jorge Larrañaga, proponiendo continuar el tema de fueros planteado el martes por el senador Julio Lara, a quien el embajador de Israel había tratado de «loro» y a sus dichos en el Senado de «incoherentes, anacrónicos y hasta rayanos con la ignorancia». Larrañaga asume que «por nuestra responsabilidad» no se pudo terminar adecuadamente el proceso del asunto. Por 25 votos en 26 se cambia el orden del día. Acto seguido, Alberto Couriel pide un cuarto intermedio y anuncia que habrá otro tema de importancia a tratar.

A las 17.24 se levanta el cuarto intermedio y se aprueba una moción de solidaridad con el senador blanco, considerando no ser «de recibo» las palabras del embajador judío. Fundamentan su voto Enrique Rubio (FA), Washington Abdala (PC) y Jorge Larrañaga (PN), este último recordando que el apoyo ha sido «por la unanimidad» del Honorable Directorio. En la tarde de ayer, el legislador recibio una carta del embajador de Israel en el que se excusa por el tono empleado en la polémica y ratifica las diferencias de fondo.

Ingresa entonces el tema previsto del orden del día, sobre el que expone Julio Lara. Se trata de un pedido de pensión graciable para el plástico José Enrique Silvera, sobre cuya carrera se explaya el nacionalista. El pedido de pensión data de 2001, y actualmente el escultor, ceramista y profesor «con 81 años, tiene una jubilación de $ 2.154″.

El senador Alberto Breccia expresa entonces su «pesar» por no acompañar la moción… pero es interrumpido por el presidente, quien le recuerda que el voto en este tema es secreto. «La sesión es pública, la votación secreta, usted no puede revelar su voto», apunta Nin Novoa. Cuando se procede a votar, Nin explica que para ello hay en el escritorio de cada legislador dos bolillas, una blanca y otra negra, la primera por la afirmativa, la otra negativa. Algunos senadores ironizan entre ellos sobre la explicación. «Mi intención es ayudarlos», dice.

Efectivamente la ayuda parece válida, en tanto Fernández Huidobro debe recordar que los funcionarios de sala pasarán con dos cajas, que en la primera deben depositar el voto, y en la segunda la bolilla restante.

A las 17.34, mientras se aguarda el resultado de la votación, ocurren tres hechos casi simultáneos.

Se da pase a secretaría, por 25 votos en 27, de un proyecto de voluntariado social presentado por la senadora Susana Dalmás.

En ese mismo momento la barra se colma de público: se trata de una delegación de escolares de 4º, 5º, y 6º grados del «Woodside School» de Punta del Este, que vienen a conocer el funcionamiento senaturial.

El presidente Nin Novoa les da la bienvenida, les agradece la visita y les informa que a partir de ese momento la sesión será secreta, en tanto se debatirá la destitución de un funcionario público.

Desazón infantil masiva, sonrisas condolientes de los senadores y la voz de Alberto Couriel que sin pedir el uso de la palabra, recrimina al presidente: «Como son de Maldonado se van, si fueran de Cerro Largo, seguro que los deja quedar», concluyendo más en broma que en serio la sesión pública.

Hasta las 19.25 sesionaron a puertas cerradas. Al fin de la sesión la dependencia pertinente carecía de información sobre el resultado del pedido de pensión graciable, ni sobre el tema «de importancia» anunciado a media tarde por Couriel. *

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