Castillo contradijo a Vázquez y sostiene que suspensión de tratamiento afecta sobrevida

El director de Oncología Pediátrica del Pereira Rossell, Luis Ney Castillo, contradijo ayer al presidente Tabaré Vázquez, al asegurar que por la suspensión de tratamientos de radioterapia «pueden disminuir las chances de sobrevida», pero al mismo tiempo reconoció que la rotura del acelerador lineal del hospital ha sido frecuente en el pasado.

Castillo buscó ayer en la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes quitarse responsabilidades por la suspensión de tratamientos ocurrida entre el 31 de mayo y el 3 de junio, en tanto la directora del Servicio de Radioterapia, Blanca Tasende, aportó una nueva versión al afirmar que el software que controla el acelerador lineal falló únicamente el primer día, pero luego se recompuso y el problema fue de calibración.

Tasende reveló que el martes 31 de mayo el calibrador Walter Píriz acudió a la oficina para revisar el aparato, pero recién entró en funciones el lunes siguiente, día en que se retomaron las sesiones de radioterapia.

La directora del servicio fundamentó la suspensión de tratamientos en que los problemas de calibración del acelerador lineal generaban dudas sobre las dosis, lo que podía llegar a dejar efectos negativos, tales como quemaduras que presentó como ejemplo de tratamientos mal realizados en el exterior.

Tasende optó por no hacer declaraciones públicas y dejó en la oposición dudas sobre la cronología de los hechos.

Pero al mismo tiempo asumió que hubo problemas de comunicación y reveló que el martes 31 ella le avisó al director del hospital, Fernando Tomassina, de las fallas del aparato.

 

Sobrevida

También Castillo se refirió a los problemas de comunicación, pero centró su exposición en refutar al presidente Vázquez, en cuanto a las posibilidades de sobrevida de los enfermos oncológicos por suspensión de tratamientos.

Si bien dijo no querer contraponer el informe de la Cátedra de Radioterapia de la Facultad de Medicina, firmado por José Leborgne, entre otros, en cuanto a que la suspensión de tratamientos no los distorsiona si se corrigen las dosis y la extensión, presentó dos informes internacionales, publicados en 1998 y 2003, que contradicen la opinión universitaria y la de Vázquez.

Castillo acusó además de «falta de objetividad en el manejo de la información», desde el momento en que «el tema pasó de la órbita técnica a la órbita política».

Mientras que la oposición decidió convocar a Tomassina para continuar quitándose dudas sobre lo ocurrido en la primera semana de junio en el Pereira Rossell, el oficialismo se centró en quitarle responsabilidades a los técnicos.

El diputado emepepista Alvaro Vega apuntó a que «la sensibilidad nunca llega al presupuesto».

Es que hay sólo dos aceleradores lineales, uno en el Pereira Rossell y otro en el Instituto de Oncología, y no hay forma de que no ocurran suspensiones de tratamientos. La próxima ley de presupuesto dará a Salud Pública posibilidad de comprar un tercer equipo, que será instalado en el Hospital de Clínicas.

Después de Tomassina será convocado a la Comisión de Salud José Honorio Leborgne. *

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