Trágica historia de José Poblete
La trágica historia del chileno José Liborio Poblete y su esposa argentina, Gertrudis Hlaczik, ambos lisiados, torturados durante la dictadura y que siguen desaparecidos, mientras su hija de 8 meses fue apropiada por represores, fue el caso testigo tomado por la Corte Suprema para declarar la inconstitucionalidad de las leyes de amnistía. La historia que disparó la decisión de la Corte fue la acusación contra el policía represor Julio Héctor Simón, alias ‘el Turco Julián’, acusado del secuestro de la pareja en 1978, en un caso considerado paradigma de los horrores de la dictadura (1976-83).
José Poblete era un técnico tornero, de 23 años, que perdió sus piernas en un accidente en Chile y llegó en búsqueda de rehabilitación a Buenos Aires, donde luego se encontró con quien sería su esposa. El formó en 1971 el Frente de Lisiados Peronistas. De su amor nació Claudia Victoria.
El 27 de noviembre de 1978, Poblete fue secuestrado en la Plaza Once, cerca de una de las principales terminales de ferrocarril de Buenos Aires. Casi a la misma hora un grupo de uniformados de la Policía bonaerense fue a su casa de la localidad de Guernica (periferia sur), de donde sacaron por la fuerza a Gertrudis Hlaczik, con su beba de ocho meses en brazos.
Un mes más tarde la mujer fue autorizada por sus captores a comunicarse con su madre por teléfono y sólo alcanzó a preguntarle si le habían entregado a la nena, pero la conversación fue interrumpida, y nunca más se supo nada de ella.
Durante su cautiverio ambos fueron brutalmente torturados, de acuerdo con los testimonios de sobrevivientes que revelaron que ambos fueron vistos por última vez en enero de 1979.
Ese día, José Poblete, a quien llamaban burlonamente ‘cortito’, fue sacado en su silla de ruedas en un supuesto ‘traslado’ de prisioneros -que eran llevados a la muerte-, pero la silla apareció tirada en un estacionamiento dos días más tarde. Según el relato de sobrevivientes, la pareja estuvo cautiva en el campo de concentración conocido como «El Olimpo», pero la niña pasó allí sólo dos días, tras los cuales fue separada de sus padres y nunca entregada a la familia.
Pasaron 22 años hasta que la ya joven Claudia recuperó su identidad y los apropiadores fueron condenados –a nueve años y medio de cárcel el teniente coronel Ceferino Landa y a seis años y medio su mujer–, en junio de 2001. *
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