AM LIBRE y TV LIBRE se suman al proyecto Tierramérica de la ONU
Fasano propuso incorporar el programa Tierramérica a todo el Multimedio Plural, ofreciendo la participación semanal de 1410 AM LIBRE y de TV LIBRE, lo que fue aceptado de inmediato por las autoridades del PNUD, del Pnuma y de IPS.
Seguidamente reproducimos los aspectos sustanciales de la intervención de Fasano en el seminario. Dijo el director de LA REPUBLICA:
«Hoy estoy aquí porque desde 1992 entró un virus en mi sangre, el virus de ‘la lucha de la explotación del planeta por el hombre’, así como hace muchas décadas otro virus entró en mis neuronas, el de ‘la lucha de la explotación del hombre por el hombre'; que son las dos caras de la misma moneda, ambas explotaciones poseen el mismo hilo conductor. Digo 1992 porque en ese año el PNUD y la agencia IPS me ofrecieron la dirección del diario «Terra Viva», que durante todos los días de la Conferencia Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, fue editado en tres idiomas.
Esa conferencia, a la cual asistieron más de cien jefes de Estado de todo el mundo, marcó un hito en la lucha por la preservación del planeta. Por eso, fue muy sencillo que en 1995, cuando el PNUD e IPS nos ofrecieran participar como pioneros en el lanzamiento de Tierramérica, no dudamos en dar todo nuestro apoyo al proyecto.
A partir de 1995, hace 10 años, estuvimos al frente de esta lucha periodística-ambientalista en Uruguay. El diario LA REPUBLICA tiene el honor de ser el único diario que en el Uruguay difunde este material en dos páginas semanales. Llevamos más de 680 páginas editadas, se pueden sacar uno o dos libros con todo este excelente material. Todo esto se debió a la lucidez del PNUD, y del Pnuma y a la mano experta de IPS, verdadera descontaminadora de la polución informativa que sobre estos temas campean, prácticamente en todo el mundo. Han convertido ellos y nuestro granito de arena, a Tierramérica, en la plataforma mediática de comunicación más importante de América Latina en materia de medio ambiente, tanto por el rigor y calidad de sus artículos como por la importancia de las firmas que participan. Consideramos que esta batalla no se gana sin información, sin difusión de ideas, sin explicarle a los depredados que deben dejar de seguir apoyando las ideas de los depredadores. Esta batalla comenzó hace mucho tiempo. Hace 150 años el planeta no tenía la contaminación que hoy lo asedia. Comienza con la Revolución Industrial, cuando el biólogo Alemán Ernest Häkel, en su cátedra de Zoología de la Facultad de Jena, lanza en 1866 la palabra, Ecología, en griego Oikos: casa, y logos: razón o ciencia, es decir Oikos de la casa o ciencia de la casa o del hábitat, y a partir de ello empezamos a tomar conciencia de lo que estaba pasando en nuestro planeta. Ese vocablo transformó radicalmente la relación aristotélica entre el hombre y la naturaleza, y a partir de ese momento empezamos a tomar conciencia.
Dos caras: «Alineación ecológica y alineación económica»
Las cifras que hoy tenemos, y que difunde Tierramérica, impresionan: cuando nos levantamos, desayunamos, vamos a trabajar, a almorzar, otra vez a trabajar, cenamos y dormimos y nos despertamos en esas 24 horas, el planeta tiene 240.000 seres humanos más, surge de la diferencia entre nacimientos y defunciones, es decir, 10.000 seres humanos cada hora.
Y en el año 2050 se prevén 10.000 millones de seres humanos. Supongamos que hay muchos que dirán: el planeta da para 20 mil, 30 mil hasta 50 mil millones de seres humanos sin problema, y tienen razón si el planeta estuviera sano como hace 150 años, antes de la inmisericorde agresión a la que es sometido desde esa época. No soy yo quien lo afirma, lo dice Giovanni Sartori, uno de los más grandes pensadores italianos, que nos explica que cuando lleguemos a unos 12.000 millones de habitantes –que estamos a unas pocas décadas de llegar– la mitad habitable del planeta habrá dejado de ser habitable y la otra mitad también está bombardeada y no podrá resolver el problema.
Actualmente existen 2.000 millones de hectáreas cultivables que ya no existen más, y obviamente con 12.000 millones de habitantes y con la mitad del planeta disponible va a estar muy difícil la situación. Esta situación no nos puede llevar a olvidar que hay otra cara de la alineación, no es sólo ecológica y ambientalista, hay una alineación humana y económica, que es la otra cara de la moneda; en donde 1.200 millones de seres humanos viven con un solo dólar por día y 300 millones viven con medio dólar por día.
Eso lleva a que 11 millones de niños mueran de hambre todos los años, y se pronostica para 2025 que 2.000 millones de seres humanos no podrán beber agua.
Estos son datos estadísticos, cifras frías, pero que de alguna manera están exhibiendo el sistema inviable e incurable que hoy está rigiendo la humanidad. Sistema que lamentablemente hoy está liderado por la locomotora del planeta, la nación más poderosa de la Tierra, Estados Unidos de Norteamérica, que no ha logrado poner límite al despilfarro energético de sus corporaciones energéticas y de sus propios habitantes. Es el único país, junto con Australia, que no ha ratificado el Protocolo de Kyoto. Protocolo que no resuelve todos los problemas, pero que por lo menos trata de limitar la emisión de los gases de carbón hacia la atmósfera y limitarlos para evitar o detener el calentamiento de la Tierra. Pero un país también, que aunque lo firmara, no va a poder honrar su palabra porque Estados Unidos que debía reducir un 7% sus emisiones de gas, no sólo no las ha reducido sino que las ha aumentado en un 11%. A fines de esta década, se calcula que las habrá aumentado un 33%, y como produce la cuarta parte de las emisiones, va a ser muy difícil evitar el calentamiento de la Tierra si la gran Nación del Norte no modifica su conducta.
«Desesperanza por la dinastía Bush»
Cuando leía a Al Gore diciendo que el calentamiento global era el principal desafío de la humanidad, alenté la esperanza de que había algún cambio en esa nación, pero el ascenso de la dinastía Bush, en la Casa Blanca, permite no alentar ninguna esperanza. George Bush, quintaesencia de los petroleros texanos y líder indiscutido de las corporaciones energéticas, no va a firmar el Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero de este año con la ratificación de Rusia, al completar el 50% más uno de las firmas de los grandes consumidores energéticos. Esto me lleva a decirle a Tierramérica que el problema no es sólo un problema técnico, o científico, o teórico o abstracto, sino concreto, y por lo tanto esencialmente político. Cuando decimos político hablamos de decisiones políticas, y Tierramérica debe exhibir en este debate las distintas salidas políticas a este problema crucial cuya dilucidación no es tan simple, ya que incluso en las filas de los ambientalistas hay muchas posiciones encontradas y existen muchas zonas oscuras. Este es un conflicto lleno de luces y sombras. Hoy los países del Norte, toda Europa han dicho sí al Protocolo de Kyoto, quieren contener las emisiones de gases de carbono a la atmósfera, pero exigen que también el Sur lo haga. Y me pregunto: ¿es justo que los países que durante 150 años han emitido gases a la atmósfera y han perjudicado notoriamente al Sur con su irresponsabilidad, obliguen al sur a autolimitarse? ¿Es justo que los países más perjudicados, los del Sur, tengan que pagar los mismos costos que no pagaron los países del Norte? Sobre todo, en un momento en que los países del Sur estamos pasando en forma muy lenta de la era agraria a la era industrial. Cuando ya los países del Norte están dejando
la era industrial y pasando a la postindustrial. Todas estas interrogantes deben ser planteadas por Tierramérica y por todos aquellos esfuerzos que buscan cómo resolver el problema que no es nada fácil.
También hoy los europeos plantean a los países del sur, sobre todo a los africanos, que conviertan sus grandes bosques en santuarios de la biodiversidad. Cuando los propios países del Norte en sus momentos de necesidad terminaron con su masa forestal y fauna para alimentar a sus pueblos. Hoy en nuestros países, sobre todo los más atrasados, los países africanos, sus bosques y su fauna se transformaron en un recurso de supervivencia. Entonces, ¿qué es lo justo?, lo justo sería que los países del Norte paguen los daños que han realizado y destinen fondos para nuevas tecnologías para que los países del sur puedan desarrollarse y crecer, reduciendo al mínimo –sin evitar su desarrollo– la emisión de los gases de carbono. Todos estos temas involucran decisiones políticas, no son temas técnicos. Todos estos temas tienen que ser privilegiados en las páginas de Tierramérica.
Ahora Tierramérica en AM LIBRE y TV LIBRE
Nosotros nos sentimos orgullosos de pertenecer a Tierramérica, de ser los difusores en Uruguay de este pensamiento, de este debate. Pero aún no nos sentimos conformes con el esfuerzo que hemos venido desplegando. Podemos hacer más. Hoy queremos comprometernos ante el PNUD, el Pnuma, e IPS a incorporar a todo el multimedio plural a esta batalla por la preservación de la Tierra. A incorporar también a 1410 AM LIBRE, la cual me honro en dirigir, para emitir un programa semanal sobre Tierramérica. AM LIBRE es una de las tres radios con mayor audiencia en Uruguay, y podría cumplir un papel esencial. Ya hemos visto a través del diario LA REPUBLICA cómo las cartas y las llamadas de los lectores expresan el interés en Tierramérica. Lo mismo va a ocurrir con AM LIBRE, y desde ya la ofrezco a los impulsores de este programa, para que en forma absolutamente honoraria se incorpore a esta batalla. Y también informo que estoy de acuerdo en integrar también a este programa, a la estación de televisión que dirijo, TV LIBRE, para ediciones semanales de Tierramérica. Son granitos de arena, incorporados a la gesta para revertir en parte la tendencia contaminadora del planeta.
En definitiva, nuestro objetivo es la toma de conciencia para la acción. Primero, conciencia para los depredados para que dejen de una buena vez de lado la ideología de los depredadores. Segundo, conciencia sobre los agentes políticos, porque son los que en forma más eficiente pueden levantar la muralla legislativa que le cierre el paso a estos nuevos ‘Atilas’, que allí donde pisan no crece más la hierba. Nos estamos jugando la calidad de vida de nuestros hijos, de nuestros nietos, de las futuras generaciones y sobre todo nos estamos jugando el destino y la supervivencia de la madre Tierra. Para esa tarea cuenten con nosotros. Muchas gracias». *
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