Volonté: "Fui a saludar a un amigo en dificultades"
El líder de Manos a la Obra, Alberto Volonté, dijo que su actitud de solidaridad con el contador Ariel Alvarez, responde a «la amistad que durante más de 15 años he mantenido con un hombre honrado y de bien».
«En el Partido Nacional nadie me va a pedir explicaciones, porque saben bien cuál es mi comportamiento y que soy incapaz de enturbiar una amistad personal con la política», afirmó a LA REPUBLICA.
Al comentar su actitud con el ministro del Tribunal de Cuentas, explicó que «tenemos una vieja amistad, que se inició cuando comenzamos a trabajar juntos a partir de los años 90, yo como presidente de UTE y él como director de Recursos Financieros de la Intendencia Municipal de Montevideo, durante la administración del doctor Tabaré Vázquez».
«En esa época, UTE había adquirido la mejor tecnología de gestión de aquel momento a través de Unión Fenosa, y la IMM nos compró esa tecnología. El principal impulsor y ejecutor de la modernización en la Intendencia era el contador Alvarez».
«Si nuestra amistad estaba en ciernes, se selló cuando comenzamos a conocernos. He seguido mi amistad con él, a quien considero un hombre honrado y de bien», comentó.
«Un amigo en dificultades»
Volonté relató que «el jueves pasado, iba caminando por la calle Juan Carlos Gómez y, espontáneamente, sin pedir audiencia y a riesgo de que no estuviera, subí hasta el despacho del contador Alvarez a brindarle mi solidaridad a un amigo que está en dificultades».
«Ahora, no se puede pensar que esto significa que discrepo con el fallo del Tribunal de Cuentas o de la Corte Electoral. Eso es una mala interpretación de una acción sincera de mi parte», advirtió.
«Yo no soy quien para juzgar al Tribunal de Cuentas o a la Suprema Corte de Justicia, pero sí soy quien para juzgar a un amigo, que como ser humano no ha cambiado».
Acerca de si esa actitud puede crearle problemas a nivel de su colectividad política, Volonté respondió: «Mi partido es abierto y sabe distinguir cuando alguien va a brindarle su solidaridad a un amigo, de cuando uno va a dar una señal política».
«En mi caso, no puedo enturbiar la amistad con la política. Mi actitud no tuvo ningún significado político y mi Partido Nacional sabe muy bien cuáles son mis ideas y mi comportamiento, por lo tanto, nadie me va a pedir explicaciones».
«Si algo se me reconoce es mi espíritu de tolerancia y mi capacidad de acoger y respetar todas las ideas», afirmó. *
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