Varios ministros en recordatorio al sacerdote Luis Pérez Aguirre
La Red de Amigos de Perico Pérez Aguirre recordó anoche al desaparecido combatiente por los derechos humanos en nuestro país al cumplirse un nuevo aniversario de su nacimiento. Entre varias personalidades se destacó la presencia de los ministros de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, y del Interior, José Díaz.
Numerosas personalidades vinculadas al gobierno, a las organizaciones de derechos humanos y a la causa de los desposeídos se dieron cita anoche en el Instituto Goethe.
Se destacó en el acto la presencia de varios integrantes del gabinete presidencial, como la de la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, del titular de la cartera del Interior, José Díaz, y la de la vicecanciller Belela Herrera.
En la oratoria se hizo especial hincapié en el irresuelto tema de la impunidad en nuestro país, «porque verdad y justicia no es un eslogan, es un principio que surge de la conciencia» explicó Ademar Olivera, pastor metodista y antiguo compañero de lucha de Pérez Aguirre.
«Es preciso denunciar una campaña organizada para tergiversar conceptos y minimizar los sucedido durante la dictadura», comentó otro panelista, Mario Costa, en su exposición.
Olivera agregó que «hoy se notan cambios significativos y esperanzadores, pero está muy lejana una resolución» en torno a este tema, y en este sentido reclamó que «el gobierno progresista mantenga el tradicional horizonte ético y utópico que caracterizó siempre a la izquierda».
El acto contó con la proyección de un video con la oratoria de Pérez Aguirre, seleccionada de diferentes oportunidades, producido honorariamente por estudiantes de Ciencias de la Comunicación, y también se instaló un puesto de venta bonificada con la reedición de los ensayos del homenajeado.
El sacerdote jesuita Perico Pérez Aguirre (1941-2001) dedicó su vida al servicio de los menos privilegiados.
Durante la dictadura fue detenido y torturado por su oposición al régimen militar y en 1983 fue protagonista del célebre ayuno en reclamo de la reanudación del diálogo entre el régimen militar y las fuerzas políticas autorizadas, que había sido interrumpido por el gobierno de facto.
Fue fundador de la filial uruguaya del Servicio Paz y Justicia (Serpaj). También colaboró en la gestación de otras instituciones de asistencia a grupos marginados, como la granja hogar La Huella y la Asociación de Meretrices del Uruguay.
Es autor de varios libros que resumen su ideario. Uno de ellos, «La Iglesia Increíble», le valió la censura de la Iglesia Católica. *
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