Bordaberry recorrió una feria vecinal en el Cerro
En la mañana de ayer Pedro Bordaberry, candidato a la Intendencia por el Partido Colorado, recorrió -entre reclamos, saludos y miradas irónicas- uno de los barrios más emblemáticos de Montevideo y bastión de la izquierda: el Cerro.
Era de esperarse que la visita de Bordaberry no tuviera una gran acogida. Incluso una feriante al verlo pasar se preguntó: «¿Qué hace acá? Lo van a matar».
Sin embargo, la recorrida se desarrolló en un clima de respeto que por momentos se tiñó de gestos de sorpresa o de indiferencia.
La mayor parte de los contactos que Bordaberry mantuvo con los cerrenses se produjeron a lo largo de la feria vecinal de la calle Japón, donde una decena de jóvenes lo seguían repartiendo hojas de votación de la Lista 15.
En los diálogos que Bordaberry entabló con quienes se acercaron a saludarlo, primaron temas como la inseguridad y el desempleo, así como reclamos de contenedores de basura y de incentivar actividades que «saquen a los gurises de la calle».
El candidato respondió asintiendo, y remarcando que «la Intendencia tiene que salir a los barrios, está bien que la escuela de música esté en Pocitos o en el Centro, pero también debe estar en cada barrio, también el deporte».
Asimismo subrayó que «hay que rescatar el espíritu de barrio, porque el Cerro es de los pocos que todavía mantienen la camiseta». A los deseos de buena suerte, Bordaberry acotó «quedan tres semanas, hay que meterle».
Estos encuentros se alternaron con otros menos gratos para Bordaberry, donde los feriantes con ceño fruncido le decían: «Acá estamos vendiendo discos porque no hay trabajo». Algunos de los presentes se limitaban a mirarlo con ironía o resquemor, en tanto que otros tradujeron su antagonismo con el candidato gritando: «Â¡Ave negra, ave negra!».
Ninguno hizo mención directa a su apellido o lazos familiares, excepto una señora cincuentona que tras acercarse a pedir listas y reconocerlo exclamó: «Lo adoro… lo conozco de chiquito». Luego de que Bordaberry la saludara, ella le preguntó en tono condescendiente: «¿Su papá?»; a lo que el candidato respondió: «Todo bien, todo bien» y continúo su marcha a paso rápido por el barrio. *
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