Los comunistas reclamaron Justicia y reivindicaron unidad de la izquierda
Machado fue testigo presencial del momento en que sus ocho camaradas salieron «con las manos en alto» del Seccional 20 del Partido Comunista de Uruguay y fueron recibidos por ráfagas de metralleta y revólveres por un centenar de policías y militares. El otro de los sobrevivientes falleció el año pasado por causa natural.
Dado por muerto tras perder el conocimiento, Machado quedó tirado en el piso durante toda la noche, junto a los cuerpos de los ocho comunistas que murieron desangrados sin asistencia médica, o que fueron ejecutados por un tiro de gracia. Héctor Cervelli fue el primero en salir: recibió una ráfaga de metralleta al dar pocos pasos. Similar destino padecieron Raúl Gancio, Ruben López, Elman Fernández, Luis Alberto Mendiola, Ricardo González, José Sena y José Abreu. Todos eran obreros. Ninguno portaba armas de fuego.
Parco en el hablar, humilde en el vestir, Machado ocupaba su silla a pocos metros de la secretaria general del PCU, la actual ministra de Desarrollo Social, la maestra Marina Arismendi, y del arquitecto Mariano Arana, ex intendente de Montevideo y ahora ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Junto a los dos secretarios de Estado estaba el senador del Movimiento de Participación Popular, Alberto Couriel, y el representante nacional de la 1001, Doreen Ibarra, del Frente Izquierda de Liberación.
Incontable cantidad de mensajes de salutación enviaron diversos sindicatos, algunos de ellos en pleno conflicto con sus patronales, y varios sectores del Encuentro Progresista como el Nuevo Espacio, la Vertiente Artiguista, el Movimiento de Participación Popular, la Alianza Progresista lista 738, así como la Coordinadora de Apoyo a la Revolución Cubana, y también el Partido Comunista Argentino.
«Damos la vida para forjar el cambio», decía la consigna colgada en el estrado donde el dirigente Carlos «Púa» Tutzó aseguró que «fue un crimen premeditado» para detener el desarrollo izquierdista en América Latina. «Ellos fueron fusilados para frenar el avance de la tesis correcta de la unidad popular», afirmó Tutzó, luego de señalar que los comunistas descreyeron, desde su 16º Congreso de 1957, que las revoluciones podían ser hechas por «minorías iluminadas».
Luego reafirmó la validez actual de la «tesis correcta» que, según aseguró, permitió crear la Convención Nacional de Trabajadores, el Frente Amplio, y por último, el Encuentro Progresista que permitió el reciente ascenso del movimiento popular al gobierno nacional.
«El asesinato de los ocho compañeros fue fríamente calculado y preparado», acusó Tutzó, al reseñar que las Fuerzas Conjuntas «aniquilaron» al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros el anterior 14 de abril de 1972, y que la masacre en el Seccional 20 fue «una provocación» para que el PCU ingresara «en un espiral de violencia». Agregó que el comunismo era «el enemigo principal» de las Fuerzas Conjuntas y del ex presidente Juan María Bordaberry.
Explicó a continuación que el posterior Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, y la consiguiente dictadura, con la sangrienta represión que implicó, tenía por objetivo imponer «un modelo económico» que rebajó el salario de los trabajadores en un 50%, y que dejó como saldo una deuda externa impagable en el presente.
Bordaberry es un «cobarde» que «trata de huir de la Justicia» por su responsabilidad en el asesinato de los llamados «mártires de la 20″, dijo Tutzó, al alentar la esperanza de que los «cobardes» y los «serviles del imperialismo» pagarán por los delitos que cometieron.
Tutzó, primer candidato a edil por la Lista 1001 de Montevideo, desafió además al candidato colorado Pedro Bordaberry a que diga «qué piensa de las acciones políticas de su padre y de su partido».
«El 8 de mayo vamos a una guerra global contra los partidos de la oligarquía», advirtió al señalar que «por ahora» la izquierda está en una «guerra de guerrillas con colorados y blancos». «Ante nuestros ocho compañeros» asesinados en el 72 «nos comprometemos a que» los colorados y los blancos «nunca vuelvan a gobernar», porque, «como dijo Zitarrosa, la gallina y la comadreja no se llevan bien». *
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