A 33 años de la masacre aún impune de los comunistas "mártires de la 20"
El presidente del Frente Amplio, ingeniero Jorge Brovetto, enviará un mensaje salutatorio a la ceremonia, que contará como principal orador al primer candidato a edil de la Lista 1001 de Montevideo, Carlos «Púa» Tutzó, y en la que hará uso de la palabra la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, secretaria general del PCU.
Gerardo Núñez, de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), dará también, por su parte, un breve saludo a los veteranos camaradas que fueron asesinados hace casi 33 años por las Fuerzas Conjuntas.
Minutos después de las 00.00 horas del lunes 17 de abril de 1972, ocho militantes de la Seccional 20 del PCU, en Paso Molino, fueron víctimas de un operativo represivo en el que más de un centenar de efectivos dispararon armas de fuego contra civiles desarmados.
Los comunistas murieron desangrados, tirados sobre las veredas, luego de que varios de ellos recibieran puntazos de bayonetas en sus cuerpos agonizantes, tras un suplicio que se prolongó cinco horas.
Una treintena de vecinos de las casas aledañas al local partidario fueron testigos de la macabra escena que revelaron las primeras luces del día. Muchos presenciaron, impotentes, el acribillamiento y los puntazos de bayonetas, durante toda la noche, ocultos detrás de las ventanas de sus hogares, de donde les habían prohibido salir.
Ni los militares ni los policías involucrados en el crimen cometido con brutal ferocidad permitieron que avanzaran las ambulancias que acudieron al lugar alertadas por el vecindario, ni dejaron que los médicos de urgencia brindaran, al menos, precaria asistencia.
La posterior recreación de escena y la Autopsia Histórica realizada por el médico forense Hugo Rodríguez demostró a la Justicia Penal que los ocho comunistas murieron por disparos de armas militares y probó que en el local jamás se encontró arma de fuego alguna.
También por disparo de un arma militar, probablemente un fusil o una carabina M1, falleció el entonces capitán del Ejército Nacional, Wilfredo Busconi, impactado por ojiva de arma larga de precisión, que se dividió dentro de su cuerpo, dejando dos orificios de salida.
Las Fuerzas Conjuntas nunca pudieron probar que los militantes hubieran ofrecido resistencia armada al ilegítimo allanamiento que permanece impune a pesar de toda la prueba recabada por la Justicia Penal que incluso tomó declaración a decenas de testigos.
El actual magistrado a cargo de la causa criminal, el juez penal de 10º Turno, Rolando Vomero, convencido de la credibilidad de las declaraciones de los testigos citados, tuvo que abandonar toda la indagatoria porque el fiscal penal de 4º Turno, Enrique Möller, dispuso, en 2004, el archivo del expediente «por falta de prueba».
Con anterioridad, Möller ya había solicitado el archivo de la causa respecto a los policías y militares que protagonizaron el operativo.
Todos los efectivos fueron amparados en «la Ley de Impunidad».
Möller basó el archivo en que los denunciantes de los crímenes no aportaron suficiente prueba para imputar responsabilidad a Juan María Bordaberry, el entonces presidente de facto, quien ejercía el mando superior de las Fuerzas Armadas. Bordaberry fue acusado, precisamente, porque Möller había dicho que los efectivos estaban «amparados» por la norma jurídica de «obediencia al superior».
El juez Vomero dejó constancia de que discrepó con Möller, remarcó que debían efectuarse las indagaciones, y destacó que por encima del ministro de Defensa en 1972, un general fallecido, seguía por «orden jerárquico» el presidente de facto, Juan María Bordaberry.
De todos modos, en el expediente instruido quedó comprobada «la verdad histórica y material» de que los ocho comunistas, inclusive el capitán Busconi, fueron asesinados por las Fuerzas Conjuntas, «sin provocación o ataque previo alguno», y sin que se pudiera alegar «defensa propia», como mintió el comunicado militar de la época.
El asesinato de los ocho militantes comunistas será recordado a la vez mediante múltiples actos simultáneos en los departamentos del Interior. Entre las ceremonias a cumplirse antes y después de hoy, se destacan, en especial, el que ya se realizó el jueves pasado en Paysandú, y otro, que se realizará el lunes próximo en Rivera.
Como la oradora principal para ambos actos fue designada Lille Caruso, la secretaria nacional de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo, y además integrante activa del Comité Central del PCU. Para el acto de hoy, en el local partidario del Paso Molino, donde aún continúa funcionando la histórica Seccional 20, está prevista una actuación de la murga «Los Diablos Verdes», y otros grupos del canto popular uruguayo, así como la reproducción de un video que recrea imágenes de los crímenes, e incluye un reportaje al único sobreviviente vivo de los comunistas que estaban allí esa noche.
El penúltimo sobreviviente falleció en 2004 por causas naturales, sin poder ver que se impartiera justicia por el asesinato de sus ocho camaradas que recibieron balazos y puntazos de bayoneta. Aquella fatídica medianoche había diez comunistas en ese local. *
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