La columna de Sherlock

* Las SAFI, pese a la enfermedad, siguen con muy buena salud

-¿Vio? El gobierno de la ciudad de Buenos Aires, luego de lo ocurrido en la boite Cromagnon, le puso un límite a las SAFI…

-Claro, pero yo le digo otra cosa: desde enero a marzo de este año se crearon 312 nuevas firmas, por lo que se puede decir que pese a la enfermedad gozan de buena salud.

-¡Qué buen negocio para don Ignacio!

-El negocio de siempre… ¡Lo peor!

-¡Qué forma tiene usted para expresarse!

-Además le digo algo más.

-¿Qué?

-Estas organizaciones, rescatadas de una vieja legislación, propuestas y vendidas por Ignacio de Posadas, esto último en su estudio jurídico, han servido siempre para negocios sucios, de los peores. Y además, para colmo de los colmos, lo que pagan al Estado uruguayo, por funcionar, es una suma ridícula: el 0,3 por mil.

-Pero, mucho menos que cualquier sociedad anónima. ¿Verdad?

-Claro, las sociedades anónimas deben aportar el 1,5% a lo que se le suma el IRIC y, si tienen ganancias, es impuesto respectivo.

Una SAFI paga menos al año que un trabajador con salario medio por concepto de impuesto a los sueldos.

-Pero, eso es algo que no puede ser. ¿Cómo se las sigue defendiendo, cuando no le sirven al gobierno, porque aportan sumas ridículas y, además, han sido creadas en el marco de la propuesta de que Uruguay se convirtiera en un «paraíso fiscal», para realizar «cualquier tipo de negocios» en los países limítrofes.

-Es realmente sorprendente… Por lo menos deberían pagar lo mismo que las sociedades anónimas, y además habría que responsabilizar a los que firman, y se encuentran en sus directorios, casi siempre de «fantasía», de las resultantes de los «negocios». ¡Que alguien se haga responsable de todo esto! Hay titulares de SAFI que son porteros de edificios, personal administrativo de algunas empresas o estudios jurídicos, etc.

-¿Hombres de paja?

-Claro, testaferros que encubren a los verdaderos responsables. Pero, le digo, que los negocios «negros» que se pueden hacer desde estas organizaciones, inventadas por De Posadas, todavía siguen interesando a muchos.

-¿Vio que en Buenos Aires hay miles de inmuebles que son de propiedad de SAFI uruguayas?

-Ello no es un buen síntoma. Ya la di la cifra de cuantas nuevas SAFI se han creado desde enero a marzo de este año. Pero le digo algo más, en 2004 había más de 14 mil y ahora llegan a 18 mil empresas de este tipo.

-Si habrá vericuetos para realizar trabajo «negro» en los países limítrofes, por ejemplo, estafando a los fiscos…

-O haciendo tareas de lavado y planchado… ¿Verdad?

-Usted lo dijo. *

 

* Una Lucía descocada que deja pasar a cualquiera

-Usted el otro día hablaba de Lucía, una funcionaria de la Aduana, que deja pasar a cualquiera con cualquier cosa.

-Usted está loco… Yo hablaba sí, de Lucía, que así se llama el sistema informático que la Aduana utiliza para controlar el comercio exterior y, realmente, ha servido para muy poco. Desde que Sanguinetti y Mosca implementaron su aplicación, siendo director de la Aduana el ingeniero Ilarietti, el Uruguay se convirtió en un verdadero «colador».

-Pero, toda esa millonaria tecnología, ¿no sirvió para nada?

-Claro que le sirvió a muchos para eludir controles, contrabandear mercadería, defraudar al fisco…

-¿Y?

-Alguna vez tendrían que aparecer los responsables de todo lo ocurrido y, mientras se siga trabajando con Lucía,… todo lo que ocurrirá. Antes de que el gobierno de Lacalle ideara el nuevo sistema, por supuesto, producto de una directiva del Banco Mundial, en el comercio exterior actuaba el Banco República y, por supuesto, el control era mucho mayor, más estricto.

-¿Y?

-Después se vino el despiporre neoliberal, con el criterio de que las regulaciones serían producto de las exigencias del mercado y que había, de alguna manera, que dar vía libre para muchas cosas y, allí apareció el sistema Lucía, que más bien se debería haber llamado el «colador». Además se estableció un mecanismo de contralor que, en lugar de realizarse antes de que la mercadería ingresara, se lo hacía después…

-Si uno trata de entender se enloquece. ¿Cómo después?

-Como lo escucha.

-¿Y?

-Y así estamos. Vehículos que ingresaron al país como kits para ser armados, miles de productos que lograron fundir a parte de la industria nacional, especialmente los de procedencia china. Desaparecieron las textiles, las que confeccionaban ropa, las fábricas de zapatos, etc.

-¿Y?

-Así estamos… *

 

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