"Hemos heredado un montón de minas que ahora están explotando"
–¿Cuáles son las medidas que ha tomado el gobierno a través del estudio de una comisión especial, con referencia a los deudores y los remates judiciales y cuales son los casos específicos y grados de endeudamiento que contemplarán dichas medidas?
-Tenemos conciencia de que hay una diversidad enorme de casos. La información se está recabando a través de un grupo de trabajo sobre las pautas y situaciones que se viene aplicando para refinanciar deudas comprendidas en el fideicomiso público como en el privado, así como también de otras instituciones. En algunos casos las pautas están bien, pero en otros hay una diversidad de aplicaciones.
Pero somos conscientes de que heredamos un país saqueado, dañado en términos
económicos y sociales en niveles muchos más profundos de los que pensábamos. El conjunto de medidas de emergencia que debimos tomar no significa que se resuelve el problema de fondo. Solo amortiguaremos los daños y disminuiremos el problema. Somos conscientes de que no será satisfactorio para la demanda que la sociedad requiere. En el caso del endeudamiento se han relevado dos tipos de escalones: uno es el endeudamiento familiar, inferior a 5 mil dólares. Acá no se llega al remate y la información está muy dispersa. El otro es el endeudamiento con instituciones financieras superiores a los 5 mil dólares. Hay 55 mil situaciones y el 80% es con instituciones publicas. Esto tiene una diversidad de situaciones muy grandes. Se ha estudiado y se dará un tiempo de respiro de dos meses en el cual se corren los remates programados para dar tiempo a que se mejore la política y se aproximen los deudores para ver si se puede tener otra instancia de negociación (plazo, quita y tazas de interés). Hay muchos casos que ya se han acordado, pero hay otros que quedan sin ningún tipo de desacuerdo y quedan en situación de desamparo. Para eso se buscará una salida. Pero el esfuerzo deberá ser de los dos lados: deudor y gobierno.
–¿Se sabe a cuántos deudores se contemplaría?
–Hay procesos de negociación en distintos lugares que muchos han terminado en acuerdo, pero hay casos que el deudor no ha concurrido. El compromiso es doble: tratar caso por caso y el segundo es que la persona que tenga voluntad de pago y de trabajo no se le rematará nada.
–Ahora, la solución es parcial, pero puede haber algún acto de injusticia en este marco.
–Sí, puede haber. Pero estamos tratando de minimizar esos casos, tratando de que las tazas de interés sean homogéneas. Actualmente estamos en un procesos en el Parlamento de recepcionar información. No hay renegociación posible sobre la base de cifras monstruosas para las tazas, esa no es la política del banco ni de su directorio. Tratamos de que homogéneamente se resuelva por la vía administrativa en los mejores términos. Hay un montón de situaciones que ya son de política social: la gente ya se fundió y desapreció su producción, solo conserva la vivienda.
–Justamente el sector agropecuario no es el mas endeudado, sin embargo es el mas productivo, se tomará en cuenta eso?
–Sí, pero también hay sectores industriales en las mismas condiciones y de servicio que son igualmente importantes en términos productivos. Pero hay diferencias en cuanto a tamaño y responsabilidad frente a la deuda. Hay deudores que curraron durante décadas con la banca publica y sus privilegios de acceso y que no pagaron y usaron chicanas jurídicas, mientras invertían en otras cosas y hacían fortunas personales. Por eso acá hay que diseminar entre el deudor que tiene voluntad de pago y de trabajo y el otro. Además hay que determinar cuales son las cifras reales porque no podemos manejarnos con información que no existe.
–¿Cuáles son las cifras ahora?
–Ha habido 300 remates anuales en los últimos tres años en todo el sector financiero, pero la inmensa mayoría de los casos son por endeudamientos previos a 2002. Ahora, todo aquel que tenga algún problema lo planteará a través de una comisión parlamentaria bicameral que se creará. Muchas veces el deudor no sabe los derechos que tiene.
–Recientemente en Paysandú hubo un caso bien particular, donde se detuvo un remate en la sede local de Cofac, por orden del presidente Tabaré Vázquez. ¿Cuál será el criterio que se tomará en tal sentido?. Resulta ilógico que doctor Vázquez se ocupe de cada caso.
–Hoy se le ha pedido a todos los bancos que no se hagan remates durante dos meses. Esto no viola ningún contrato, porque ningún acreedor tiene el derecho de decir no podemos llegar a un acuerdo.
–Ahora, esto puede ser acatado por el sector financiero privado o no.
–Efectivamente. Pero como el gobierno lo va a aplicar en el 80% del endeudamiento con el sector publico, pensamos que el sector privado será receptivo a este planteo. Acá hay un sector social muy fuerte. No queremos seguir en el país de la permanente improvisación y del cambio de las reglas de juego. Hay una mayoría trabajadora con voluntad de pago y una minoría muy poderosa que durante décadas ha generado presión y acceso privilegiado de información haciendo uso personal de su influencia política.
–Senador Rubio, todo esto ha generado un «primer desencuentro» mediático dentro de la fuerza política que hoy es gobierno, tal es el caso de Mujica-Astori, que lectura le da usted a esto?
–Yo creo que se ha generado una verdadera telenovela. Yo lo puedo decir con propiedad porque he participado de todas las reuniones en las que ha estado Mujica y Astori y han sido correctísimas. En algunos aspectos hay sensibilidades distintas, como yo las he tenido en alguna oportunidad, pero de eso se trata. La política a llevar por el gobierno es un acuerdo general. Pero existe un interés mediático de muchas posturas que pretende involucrar al gobierno en cuestiones que no son reales. La sociedad ya tiene un impacto espiritual más grande que el material. En 30 días ya han habido cambios. Acá quedaron minas por todos lados que están explotando. *
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