Pidió colocar estatua de Juan Pablo II al lado de la cruz que lo recuerda

En nombre del Papa fallecido, Cotugno llamó a defender los derechos humanos

A las 11.00 horas de ayer, el conductor de la iglesia montevideana celebró una misa especial por la muerte de Juan Pablo II en una catedral que estuvo colmada en su capacidad. Al final de la ceremonia, el prelado manifestó su deseo, dirigido a las autoridades, para que el monumento de Juan Pablo II, ubicado en la capilla de Tres Cruces sea instalado al lado de la cruz que recuerda su pasaje por Uruguay y la misa campal que oficiara en dicho lugar en 1988.

La ceremonia contó con la presencia de destacadas personalidades del ámbito político y religioso. Participaron, por primera vez, todos los rabinos radicados en nuestro país y los embajadores de Israel y Polonia. Desde el gobierno se hizo presente la vicecanciller, Belela Herrera, el presidente de la Junta Departamental, Mario Cayota, el senador nacionalista Gustavo Penadés, la señora del ex presidente Jorge Batlle, Mercedes Menafra, y el candidato a la Intendencia por los blancos, Javier García. El próximo jueves, día en que enterrarán en Roma a Juan Pablo II, monseñor Cotugno oficiará una eucaristía a las 19.00 horas en la Catedral Metropolitana. El prelado elogió la tarea realizada por el Papa muerto, por pretender unificar a los «hermanos» en el mundo, y que desde su papado, «cayeron prejuicios y se eliminaron barreras.»

«El esfuerzo casi martirial»

Monseñor Nicolás Cotugno afirmó que en los últimos días, cuando estuvo de visita por Israel, oró y pidió al «Padre Dios que se cumpliera su santa voluntad, en la tierra como en el cielo, junto con los otros obispos y cardenales, recorriendo los lugares santos, y el sepulcro de Jesús.»

Enfatizó que estuvo orando por Juan Pablo II, en el mismo lugar donde Jesús hizo la euscaristía, el sacramento de la muerte y de la vida, de la pasión de la resurrección. Antes de oficiar la ceremonia en Tel Aviv, le fue anunciado: «el Papa está grave».

El arzobispo dijo que Juan Pablo II creó la forma «sobrenatural y divina de estar siempre con nosotros.»

Señaló ayer en la catedral metropolitana que se alegraba profundamente por la presencia de las autoridades del Estado de Israel, a través de la persona del embajador, Joel Salpak, y de los rabinos, por estar compartiendo con la comunidad cristiana, «nuestro sereno dolor.» Dijo que este sentimiento es compartido por «hermanos e hijos que lloran por el pastor en la Tierra, pero con la alegría y la certeza, de que goza, de la resurrección y la vida, y la glorificación, junto a Dios.»

Recordó la frase utilizada por uno de los cardenales cercano al Sumo Pontífice, quien dijo: «Juan Pablo II ya está viendo y tocando a Jesús.» Aclaró que no fue para ponerle los dedos en las heridas abiertas del costado, porque todos hemos constatado su gigantesca fe.»

Monseñor Cotugno enfatizó que Juan Pablo II abrió horizontes y puertas, donde antes era inimaginable que ocurriera hace unos años. Advirtió que a través del Concilio Vaticano II y de la mano del propio Papa, «cuántos prejuicios cayeron, cuántas barreras se han eliminado», y elogió el esfuerzo, «casi martirial», del sucesor de Pedro, de acercar a Dios.

Aclaró el arzobispo, que la comunidad católica manifestó la alegría de la Pascua, y que desde allí se estaba esperando el desenlace final, y desde esta fe de la resurrección de Jesucristo sentimos que Cristo está vivo entre nosotros.

Destacó en su homilía que Juan Pablo II es testigo fiel de Jesucristo, por eso el Papa «pertenece a la humanidad entera y a toda la historia. Por eso la familia humana llora su muerte, porque es hombre entre los hombres, sucesor de los apóstoles, lo que hizo, hasta dar su vida, es ser testigo de la persona viva de Cristo, en su palabra asumida, leída apasionadamente.

«El hombre solidario»

«También hoy (por ayer) la humanidad y la Iglesia aclama a Juan Pablo II, por lo que ha sido y lo que es», afirmó el prelado.

Entendió que el dolor sentido por las personas ante la muerte del Papa, hace que se trasladen las lágrimas a sus corazones, «que embarga la certeza de la resurrección que nos da la alegría de la Pascua». Dijo que Juan Pablo II recibió el don de pasar de la muerte a la vida en el mismo día. «Agradecemos tu vida, sufrimos en tu muerte y esperamos tu resurrección, juntos», añadió el arzobispo.

El conductor de la Iglesia de Montevideo catalogó a Juan Pablo II como un hombre «solidario, que con su visión profética está aclamando desde hace tiempo que la humanidad se una y que no sigan peleando los integrantes de la misma familia».

Cotugno le pidió a Juan Pablo II, que interceda ante Cristo, por la humanidad, ya que a su entender, ya comparte el cáliz de la sangre de la resurrección.

El arzobispo dijo que «el hombre es sagrado», por lo tanto, llamó a defender los derechos humanos que tienen que ser defendidos, promovidos y realizados concretamente. Esta es la herencia que recibimos de Cristo a través de Juan Pablo II.» *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje