Investigaciones en el Batallón 13 comenzarán la próxima semana

Un grupo de antropólogos argentinos y uruguayos ingresará la semana próxima al Batallón de Infantería Blindado Nº 13, con el objetivo de comenzar los trabajos de relevamiento de los sitios donde se presume que ocurrieron enterramientos clandestinos de detenidos desaparecidos durante la dictadura. En la mañana de ayer, los antropólogos argentinos Luis Fondebrider y Carlos Somigliana se reunieron con el presidente Tabaré Vázquez y el secretario de Presidencia, Gonzalo Fernández, en el Edificio Libertad. En el encuentro también participó Soledad Cibils, que trabajó como secretaria de la Comisión para la Paz.

En conferencia de prensa, el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, anunció que el ingreso de los investigadores al predio militar será la próxima semana. «Este proceso demanda varias etapas. Primero se reconocerá el suelo. En segundo lugar se determinarán los lugares eventualmente sospechosos. En tercer orden se analiza el suelo mediante georradar y equipos de receptividad eléctrica, y la parte final es la excavación», explicó.

Otro de los puntos que informó fue que todo el proceso de las excavaciones será filmado, para tener un registro y un documento de los trabajos.

Consultado sobre el rol de los militares en esta investigación, enfatizó que «colaborarán estrechamente facilitando todo lo solicitado por el gobierno».

Entretanto, se dejó constancia de que los lugares en los que, según los estudios de los antropólogos uruguayos, hubo remociones de tierra, «están siendo custodiados por el Ejército, y serán cercados al iniciarse las investigaciones», manifestó Fernández.

Acerca del tiempo que puede insumir esta investigación, los antropólogos argentinos dijeron que «hasta que no ingresen al predio no se puede saber cuál será la duración». De todos modos, aclaró que «no se puede pensar en que duren menos de un año».

Sobre el hallazgo de restos en terrenos que presuntamente fueron removidos, Fondebrider recordó que «el ser humano tiene 206 huesos, algunos muy pequeños y es imposible que no dejen algún vestigio de ellos, ya que quienes los remueven –en estos casos de desaparecidos– no son antropólogos». Además, dijo, «quedan marcas en la tierra o algún trozo de ropa o pertenencia personal que puede verificar la procedencia o existencia de determinada persona». *

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