El presidente Vázquez los recibirá mañana a las 11.00 en el Edificio Libertad

Antropólogos argentinos piden "prudencia y no crear falsas expectativas en familiares"

El equipo, integrado por 12 expertos, comenzó a trabajar hace 20 años en Argentina y ha desarrollado tareas en más de treinta países de América Latina, Asia, Africa y Europa. Estuvieron en Angola, Bolivia, Bosnia, Brasil, Chile, Colombia, Croacia, República Democrática del Congo, Timor del Este, El Salvador, Etiopía, Polinesia francesa, Guatemala, Haití, Honduras, Indonesia, Kurdistán iraquí, Kosovo, México, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Rumania, Sierra Leona, Sudáfrica, Uruguay, Venezuela y Zimbabwe.

El actual presidente del grupo, el antropólogo forense Luis Fondebrider, dialogó extensamente con LA REPUBLICA vía telefónica desde Buenos Aires.

 

–¿Cuáles son los antecedentes del equipo de investigadores que usted preside?

–El Equipo Argentino de Antropología Forense es una organización privada que hace 20 años trabaja en Argentina y otras partes del mundo, analizando desde el punto de vista forense casos que tienen que ver con violencia política o étnica.

Nuestra tarea comenzó en Argentina con la búsqueda de los cuerpos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar. Trabajamos a solicitud de los familiares de las víctimas, de los organismos que los nuclean y de la Justicia argentina.

Desde 1986 hemos realizado tareas similares en otros 34 países de América Latina, Africa, Asia y Europa. Estas naciones, con un contexto de violencia política en general, comenzaron a revisar su pasado y consideraron necesario investigar qué había pasado con personas muertas o desaparecidas en esos períodos.

 

–¿Cuál es la tarea específica que desarrollan?

–Somos 12 personas que fundamentalmente nos dedicamos a la búsqueda de personas desaparecidas, tanto en lo que hace a la exhumación como al análisis de los cuerpos y sus restos óseos, como a la investigación previa sobre cómo desaparecieron y en qué circunstancias.

Todos los integrantes del equipo tenemos el mismo nivel, dentro de una estructura muy ágil. En este momento yo soy el presidente, pero la titularidad del cargo va rotando periódicamente.

 

–¿Cuándo llegan a Montevideo y qué tareas concretas van a realizar aquí?

–Viajamos el miércoles por la mañana, respondiendo a una invitación del presidente Tabaré Vázquez. Nos reuniremos con él a las 11.00 de la mañana y nuestra tarea será solamente escuchar lo que nos van a solicitar.

Nosotros ya trabajamos en Uruguay en los años 2001 y 2002, en colaboración con la Comisión para la Paz. En ese momento logramos saber qué pasó con 13 uruguayos desaparecidos en Argentina. Esa tarea se hizo en colaboración con la Cámara Federal de Argentina y Familiares de Detenidos desaparecidos en Uruguay.

Ahora lo que estamos haciendo es responder el pedido de la Presidencia de Uruguay y vamos a conversar con Tabaré Vázquez para saber qué podemos aportar en este proceso. En principio, no vamos a realizar ninguna tarea porque regresamos a Buenos Aires el mismo día. Por supuesto que vamos a opinar sobre lo que podemos hacer y también queremos reunirnos con los científicos uruguayos que están trabajando hace tiempo. Queremos escuchar sus opiniones y ponernos a disposición para poder colaborar.

 

–¿En estos días han mantenido algún contacto con autoridades uruguayas o con los científicos que están trabajando en el tema?

–No, hasta el momento lo que sabemos es lo que han publicado los periódicos. El único que se contactó con nosotros fue el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, pero únicamente para hacernos la invitación. A él ya lo conocíamos de la Comisión para la Paz. Pero no hemos hablado con nadie de ningún detalle técnico, aunque por supuesto conocemos la situación por la tarea de colaboración que realizamos en la Comisión para la Paz.

 

–¿Ustedes disponen de equipamiento especial para trabajar en este tipo de investigaciones?

–Depende del tipo de caso en el que estemos trabajando. Este es un trabajo interdisciplinario, por lo tanto, pedimos colaboración a geólogos, que no tenemos en nuestro equipo, o cuando hay que hacer análisis genéticos los enviamos a un laboratorio especializado.

El campo específico en el que trabajamos nosotros está centralizado en la antropología y la arqueología, pero ambos se nutren de gran cantidad de disciplinas científicas como la medicina forense, radiología, biología, geología. Por lo tanto, en caso de ser necesario contamos con la colaboración de otros especialistas.

 

–¿El gobierno argentino tuvo algún tipo de intervención para concretar la participación de ustedes?

–Realmente lo desconozco. Tenemos muy buena relación con el gobierno argentino, pero al mismo tiempo somos una organización privada y no formamos parte del Estado. Por eso es importante este viaje, porque en última instancia somos nosotros los que decidimos qué es lo que hay que hacer.

 

–El informativo de TV LIBRE mostró la semana pasada imágenes de dos efectivos militares cortando pasto y removiendo flora superficial en el Batallón Nº 13, cerca de los predios que se van a investigar.

Fuentes castrenses dijeron que es una tarea habitual en el lugar. ¿Qué influencia puede tener este hecho en el trabajo a realizar?

–Cualquier modificación que se haga sobre el lugar de trabajo tiene algún tipo de influencia.

En otros lugares del mundo, la autoridad judicial decide que un área va a ser investigada y se detienen las actividades de cualquier tipo. Esto creo que también sucedió en Uruguay. Lo que puedo decir es que cuanto más modificaciones se hagan, aunque parezcan superficiales, más se transforma el ambiente.

 

–¿Qué reflexión podría hacer en relación al trabajo que van a realizar?

–Básicamente, lo que pedimos es prudencia y no crear falsas expectativas, fundamentalmente en los familiares de las víctimas.

Este es un trabajo a largo plazo, que lleva mucho tiempo, sobre todo cuando se trabaja en este tipo de búsquedas, después de que ha pasado mucho tiempo.

Hay que tener muchísima paciencia y sobre todo insisto en ser muy cuidadoso con crear falsas expectativas hasta que se encuentre algo, si es que hay algo.

No hay que olvidarse que muchos familiares están esperando información y están muy ansiosos por estos días, después de años buscando respuestas. Las cosas hay que hacerlas con calma, despacio y con todos los recaudos científicos necesarios. *

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