Candidato a la Junta Departamental de Montevideo exige definiciones al hijo del dictador

"Bordaberry debe definirse sobre los desaparecidos y el golpe de Estado del 73"

–¿Lo ha sorprendido que Pedro Bordaberry esté en segundo lugar en las encuestas, por delante del candidato del Partido Nacional?

–Al principio me sorprendió, pero luego de escuchar a Javier García me doy cuenta de que el Partido Nacional se equivocó con su elección. García está nervioso, sin apoyo de su colectividad y por eso todos los días tira cualquier pelotazo. No es un candidato serio. Le falta calcio.

–Entonces, ¿Bordaberry es el adversario de Ehrlich?

–Bordaberry es el adversario, pero no es el competidor. Montevideo es crecientemente progresista y Ricardo (Ehrlich) es una personalidad de primer mundo: inteligente, con formación científica y una profunda sensibilidad social. Creo que de la misma manera que Tabaré Vázquez y Mariano Arana fueron un gran descubrimiento de la izquierda, Ehrlich será otro de los descubrimientos.

–¿Qué siente cuando su fuerza política tiene que confrontar con un Bordaberry?

–Como persona a Bordaberry la respeto. Incluso le respeto que acompañe a su padre cuando va a declarar a los juzgados. Un hijo, por encima de todo, debe tener cariño por su padre. Pero el ciudadano Bordaberry es otra cosa…

–¿Qué es esa otra cosa?

–Bueno, que el Bordaberry político, el Bordaberry candidato, el Bordaberry dirigente del Partido Colorado tiene que definirse ante la ciudadanía. No puede ser que se esconda políticamente detrás de los sentimientos familiares. Bordaberry tiene la obligación de decirnos a todos cuál es su opinión sobre el golpe de Estado del 27 de junio de 1973.

Tiene que decirnos si un señor de nombre Juan María Bordaberry fue un dictador o no lo fue. Debe definirse sobre la situación de los uruguayos desaparecidos. ¿Sabe que también hubo muertos, presos, exiliados y destituidos mientras él estudiaba tranquilamente en nuestro país, protegido por los funcionarios de la dictadura?

–¿Su actitud no puede presentarse como intransigente?

–Yo quiero que diga todo eso para saber quién es, no para meterle la cabeza en un tacho, aplicarle la picana eléctrica y encerrarlo en un calabozo. Los montevideanos deben saber las opiniones políticas de los políticos, además de sus sentimientos familiares. También sería bueno que se definiera por qué en su gobierno nunca hubo Consejos de Salarios y otros temas que nos interesan a los trabajadores.

–¿Usted no apuesta al pasado?

–Mi apuesta es al futuro, al desarrollo de Montevideo, a elevar los niveles de justicia social. Pero el señor Pedro Bordaberry tiene la obligación de decirnos de qué lado está y de qué lado va a estar.

Después de que hable de todo eso, discutimos sobre el presente y el futuro del departamento. Incluso lo invitaría a que en su propaganda ponga el apellido, porque eso de «Pedro Intendente» muestra una cola de paja tremenda. Si quiere saber este tal Pedro quiénes somos los Pereyra, no tengo ningún problema de contárselo.

–¿A qué apuesta usted?

–La Lista 738 y yo apostamos a generar trabajo digno. Creo que hay que dar vuelta aquella gran canción que interpreta Daniel (Viglietti) que dice «me matan si no trabajo y si trabajo me matan». Yo no quiero más de eso, quiero que el trabajo en Montevideo sea una felicidad y no un sufrimiento. Quiero, además, que haya trabajo.

–¿Otra propuesta suya?

–Tengo una sintonía total con Ricardo Ehrlich, con Marcos Carámbula, de Canelones, con Oscar De los Santos, de Maldonado, y los candidatos de San José, con quienes vamos a elaborar una propuesta metropolitana para el transporte.

La gente, nuestros hermanos, no pueden vivir arriba de un ómnibus o esperando que el ómnibus llegue.

Ese tiempo lo necesitamos para la familia o para estudiar. ¿Me entiende? *

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