Comienzan en Brasil campaña contra "asilo" pedido por el coronel Cordero
Los activistas brasileños «repudiaron la presencia» del coronel (r) Cordero en Brasil por ser un «notorio violador de los Derechos Humanos», y por su «comportamiento criminal y su participación activa en el proceso dictatorial de América Latina» conocido como «Plan Cóndor», cuya implementación se llamó «Operación Cóndor».
Un correo electrónico en tal sentido ya fue enviado a Amnistía Internacional Sección Uruguay; Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur); Servicio Paz y Justicia Uruguay (Serpaj); Universidad de la República Oriental del Uruguay; Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, así como al Programa de Patrimonio Documental Memoria Abierta, de la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina.
El mensaje electrónico
«Precisamos de todos para que nos ayuden a divulgar y denunciar urgentemente, junto a la opinión pública, la historia del represor uruguayo Manuel Cordero. El mismo está solicitando junto al gobierno brasileño el estatus de asilado político pues, según él, está sufriendo ‘persecución política’ en el Uruguay», advirtió el mensaje electrónico de la organización humanitaria brasileña.
El mensaje afirmó que «es importante que se sepa» que «Cordero es acusado por la justicia argentina por crímenes cometidos en ese país contra los Derechos Humanos, durante la última dictadura militar» y que «Cordero es acusado por la justicia uruguaya por el delito de apología del terrorismo de Estado».
La declaración
El grupo de activistas brasileños manifestó además en una declaración pública su «indignación» ante el «comportamiento criminal» del coronel (r) Cordero, a la vez que recuerdan «su participación activa en el proceso dictatorial de América Latina».
El texto de la declaración emitida, ya enviado a organizaciones humanitarias de Argentina, Brasil y Uruguay, es el siguiente:
«La Comisión del Acervo de la Lucha Contra la Dictadura viene a público manifestar su repudio a la presencia del coronel uruguayo Manuel Cordero, así como la de otros torturadores, en territorio brasileño».
«Consideramos que nuestra patria no puede servir de refugio a notorios violadores de los Derechos Humanos».
«Los datos sobre el referido coronel uruguayo revelan su comportamiento criminal y su participación activa en el proceso dictatorial de América Latina (Operación Cóndor) y justifica nuestra indignación».
La declaración fue firmada en Porto Alegre, el 17 de marzo de 2005.
Antecedentes
El coronel retirado Juan Manuel Cordero Piacentini, nacido el 15 de setiembre de 1938, ingresó al Ejército Nacional el 1º de marzo de 1951 y pasó a prestar servicios en el arma de Artillería, donde fue relevado para integrar el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) que operó en varios países de la región.
Dentro de la OCOA se lo conocía por el número 303, y también por el alias «Manolo». Numerosos presos sobrevivientes de la dictadura lo acusaron como uno de los principales oficiales secuestradores y torturadores que operaban en un Centro Clandestino de Detención (CCD), más conocido como «Automotores Orletti», en Buenos Aires.
Entre otras atrocidades aberrantes, se lo acusó de violar reclusas que estaban siendo interrogadas bajo duras técnicas de torturas. Su nombre también está implicado en denuncias por desaparición forzada de personas, un delito de lesa humanidad, imprescriptible.
El «Plan Cóndor», en el que tuvo participación en su faz operativa llamada «Operación Cóndor», tenía por objetivo el «exterminio» de todos los opositores a las dictaduras en al menos seis países de la región sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Ascendió a capitán en 1967; en 1968 ingresó al Grupo de Artillería Nº 5; realizó en 1973 un curso para Comando del Estado Mayor y operó en Argentina; en 1974 pasó a integrar la inteligencia militar (S2) del Grupo de Artillería Nº 5; ascendió a mayor en 1976 y fue destinado al Servicio de Inteligencia de Defensa (SID) dependiente del Ministerio del Interior; el 25 de enero de 1977 ya actuaba en la División Ejército III como integrante de la OCOA; en 1980, ya con el grado de teniente coronel, continuó en División Ejército III.
En una fugaz comparecencia ante la Justicia Penal que no tuvo mayores consecuencias, Cordero declaró que entre 1972 y 1984 trabajó en el Comando General del Ejército, en el Instituto Militar de Estudios Superiores y en el Servicio de Información de Defensa.
El «desconocido» paradero del «prófugo» de la Justicia Penal
A pesar de que el coronel (r) Cordero ha sido detectado reiteradas veces por servicios de Inteligencia policiales en distintas ciudades de Brasil, en particular en localidades cercanas a la frontera con Uruguay, como Santana do Livramento y Santa Victoria do Palmar, la filial brasileña de Interpol nunca concretó su captura a pesar de que su detención ya había sido solicitada por la Justicia argentina.
Imputado de participar en la «Operación Cóndor», la detención de Manuel Cordero fue solicitada por el juez federal argentino Rodolfo Canicoba Corral, y luego mantenida por el magistrado subrogante, el doctor Guillermo Montenegro. El delito por el que se lo persigue en Uruguay no amerita una detención para juicio por extradición.
Actuando de oficio, el juez en lo penal de 4º Turno, José Balcaldi, y el fiscal en lo penal de 14º Turno, Rafael Ubiría, dispusieron que Manuel Cordero fuera citado a declarar por un delito de «apología del terrorismo de Estado», que había cometido en una entrevista de prensa en la que justificó la aplicación de torturas a los presos.
Tras interponer reiterados y repetitivos recursos procesales para evitar la posibilidad de llegar a ser indagado como imputado, el coronel (r) Cordero terminó siendo denunciado por el propio juez Balcaldi y el fiscal Ubiría por un delito de «desacato por ofensa».
La denuncia recayó sobre el despacho del juez en lo penal de 7º Turno, Pedro Hackenbruch, quien nunca logró la comparecencia del militar, quien abandonó el país con destino a Brasil antes de que le llegara la primera notificación que lo obligaba a presentarse en una audiencia. Incurrió en «incumplimiento de un deber procesal», una falta considerada menor que no amerita juicio de extradición.
A comienzos de año, el paradero de Cordero fue localizado en la ciudad brasileña de Santana do Livramento, fronteriza con la ciudad uruguaya de Rivera. El juez Hackenbruch libró una orden de captura internacional, y se fue de licencia por diez días.
El juez subrogante, el magistrado en lo penal de 1er. Turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, dejó sin efecto la orden por motivos legales, un día antes que Interpol procediera a capturar a Manuel Cordero. *
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