Dos policías bajo sospecha y otros dos en la cuerda floja
El inspector principal (r) Angel Fiordelmondo presentó a las 9.50 horas de ayer reenuncia a su cargo como jefe de Policía de Rivera, dejando atrás un manto de dudas sobre su sospechada vinculación con «la mafia del contrabando de cigarrillos», desarticulada a fines de diciembre de 2002 por el entonces juez de Rivera, Miguel Basil, con el procesamiento de unas 50 personas entre civiles y policías.
No estaría lejos de presentar renuncia el jefe de Policía de Artigas, acusado de «torturar» a un preso comunista durante la dictadura, al tiempo que se duda que permanezcan los jefes de Salto y Rocha.
Fiordelmondo atribuyó su renuncia a una supuesta falta de apoyo del Ministerio del Interior ante «la campaña política y periodística» que venía sufriendo en Rivera desde el día que asumió la Jefatura.
Sin embargo, no mencionó el documento de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia que arrojó dudas sobre su anterior accionar en la Jefatura de Policía de Artigas, donde nada supo, a su debido tiempo, del origen del contenedor repleto de cigarrillos que luego resultó incautado, a dos cuadras de la propia Jefatura, tras un allanamiento encabezado por la propia inteligencia policial.
Tampoco recordó, en la renuncia que entregó en el despacho del director de la Policía Nacional, inspector principal (r) Cono Cardozo, que luego de la investigación de inteligencia policial fue sometido a sumario, con separación del cargo y retención de medio sueldo, junto a otros cuatro policías, colegas suyos de la Jefatura de Artigas.
En posteriores declaraciones a un medio de comunicación, luego de presentar ayer su «renuncia indeclinable», Fiordelmondo se limitó tan sólo a aludir lo que la Mesa Departamental del Frente Amplio de Rivera persiste en recordar de su pasaje por la Jefatura de Artigas, donde ostentaba, todavía entonces, grado de comisario inspector.
Nada dijo tampoco respecto a que su nombre también figuró en el expediente que instruyó el magistrado Basil, luego que inteligencia policial lo sindicara en su documento como un policía vinculado a los autores del contrabando de cigarrillos incautados en Artigas.
Sorpresivamente, el juez resultó relevado de su cargo, apenas unos meses después de empezar a desenmarañar el antiguo y conocido contrabando fronterizo. Fiordelmondo nunca llegó a ser indagado. Basil terminó como abogado de la Dirección General de Impositiva.
Acallado el escándalo público por el allanamiento en Artigas, el inspector principal Fiordelmondo fue designado como subjefe de la Jefatura de Policía de San José hasta que pidió pase a retiro el 28 de febrero para asumir, dos días después, la Jefatura de Rivera.
Tres días antes que pidiera la jubilación, el presidente de la Mesa Política del Frente Amplio, ingeniero químico Jorge Brovetto, había trasmitido al futuro ministro del Interior, doctor José Díaz, todos los reparos que habían formulado los representantes de la Mesa Departamental de Rivera contra la designación de Fiordelmondo.
Similar sería la situación del jefe de Policía de Artigas, inspector general (r) Jesús Rodríguez Bernard, sobre quien se especula que presentaría renuncia a su cargo en las próximas horas. Ha sido acusado por la Mesa Departamental del Frente Amplio de Artigas de haber «torturado», personalmente, a un preso comunista a fines de la década de los años 70, durante la dictadura civil y militar.
Según versiones, también estaría en duda la permanencia en sus cargos de los jefes de Policía de Salto y de Rocha, el inspector mayor Walder Ferreira y el inspector principal José Valmaggia. Walder Ferreira fue jefe de la Custodia Presidencial en el primer mandato de Julio María Sanguinetti; José Valmaggia ocupó el mismo cargo en el segundo mandato del líder del Foro Batllista. *
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