"Con Wilson presidente, no hubiera habido dictadura"

–Aceptado ya como verdad histórica que hubo fraude en la elección de 1971, ¿qué reflexión le merece?

–En los números perdimos por menos del uno por ciento y evidentemente hubo circuitos en que hubo más votos que votantes. Nosotros, yo fundamentalmente, creo haber advertido no sólo a mis compañeros de Partido, sino también a los demás, que fue un error admitir una lista con la reelección de Pacheco, porque la reelección está prohibida por la Constituciòn de la República: no se podía haber registrado esa lista. Y si esa lista no se hubiera registrado, el señor Bordaberry no hubiera sido Presidente de la República. Porque Bordaberry obtuvo los votos del señor Pacheco. Y Pacheco alcanzó la idea de la reelección basándose en una imagen de hombre fuerte, para una sociedad conmovida como estaba en ese momento la uruguaya, por el aumento de la violencia. Mucha gente, la más conservadora, lo votó. Así, como las listas eran casi iguales, muy similares, las que iban por el sistema nuevo y por el sistema proyectado de la reelección, en muchos circuitos se contaron dos veces los votos.

 

–¿Cómo cree que se hizo la maniobra?

–Mi hipótesis es que la maniobra se pergeñó alrededor de las 6 de la tarde, cuando a Wilson y a mí, las autoridades electorales nos propusieron posponer la hora de cierre de la votación. Ahí, para mí, fue cuando instalaron algunas mesas junto a los cuarteles, algo que puede haber influido también.

En los hechos, está ese documento que apareció en los Estados Unidos, desclasificado después de tantos años, donde aparece que de alguna manera el gobierno estadounidense pudo manejar también las elecciones uruguayas, a través de la influencia brasilera que en ese momento estaba bajo fuerte dictadura. También se ha revelado, y lo recuerda el general Seregni con mucha precisión en el libro que escribió Rosencoff, cómo las fuerzas brasileras estaban acantonadas en la frontera, para invadir el país si había un cambio.

Un cambio que no era solamente el Frente, sino también nosotros los blancos: cualquiera de las fuerzas progresistas que triunfara y podía potencialmente afectar sus intereses, ellos habían decidido recurrir a esa solución.

 

–¿Por qué los blancos eran una amenaza?

–Es algo realmente curioso. El Partido Nacional era considerado una amenaza porque levantaba la bandera de la nacionalización de la banca. Algunos lo tomaron incluso a farra, a broma. Y ¿qué ha pasado en Uruguay? Todas las pérdidas que generaron los diferentes bancos fundidos las tuvo que enfrentar el Estado, casi como si hubieran sido nacionalizados y seguramente en algunos casos peor. De manera que no estábamos tan errados. También, porque alzamos la bandera de la reforma agraria, que no iba a ser un simple reparto de tierras, sino el camino de repoblar la campaña, una campaña que ya entonces se despoblaba día a día.

 

–¿Hubiera cambiado la historia?

–Creo que si los resultados electorales hubieran sido verdaderos, Wilson Ferreira hubiera sido Presidente. Y creo que no hubiera habido dictadura. *

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