El objetivo "es que la gente pueda comer en su casa"

Arismendi aboga por desaparición de comedores y merenderos "en un año"

Posteriormente, la futura jerarca puntualizó que los comedores escolares no van a desaparecer, mientras que en el debate en la Cámara alta la senadora Margarita Percovich precisó que los comedores que funcionan bien no serán cerrados.

En el grupo parlamentario que se analizó el proyecto de creación del Ministerio de Desarrollo Social, el senador forista Washington Abdala, suplente de Julio María Sanguinetti, indicó que «el segundo compromiso me parece todavía más valiente y ojalá la ministra lo pueda cumplir. De ser así, estaré para aplaudirla y, de lo contrario, le diré que faltó a la verdad. Ella señaló que desaparecerán los comedores y los merenderos».

«Realmente, si ese es el objetivo, deseo que se pueda alcanzar», había señalado Abdala.

«No hacer colas»

«Nosotros podemos tener familias que van a seguir yendo a los comedores porque no tienen dónde cocinar o dónde poder comer. Sabemos -y esto lo quiero decir claramente- que no es fácil lo que proponemos, pero nuestra intención es que en determinado plazo -que no puede ir más allá de la mitad del Plan- desparezcan los comedores y merenderos y que la gente pueda comer en su casa», dijo Arismendi.

A su vez, «tenemos un debate interesante con respecto a las herramientas para lograr este propósito».

«Aspiramos a que las personas no tengan que hacer cola para recibir la canasta alimentaria -sabemos que tendremos que mantenerla e incluso reforzarla- y pretendemos que se llegue a un punto -en algunos casos esto nos va a permitir otras herramientas- en que elijan y puedan autoadministrarse».

Por tanto, «reitero que nuestra intención es que no tengan que estar parados en una cola con sus niños esperando que bajen de un camión una supuesta canasta, que no es más que una bolsita, para recién entonces adivinar qué les falta en esta oportunidad».

Sostuvo que «cuando hablamos de esto, también nos referimos a las escuelas de contexto crítico. Los colegas con quienes hemos compartido el Senado saben todo lo que he protestado en torno al tema de las escuelas de contexto crítico, manifestando que había un mecanismo perverso».

«Para mí este era el primer fracaso; si la escuela tenía un contexto sociocultural crítico, se debía reforzar con alimentos, se debía dar una mayor partida de sueldos para los maestros, y si mejoraba la situación en la que estaban esos hogares, se retiraban la partida de los maestros y los refuerzos del comedor.

O sea que estábamos premiando fracasos; en realidad, para el maestro y para que esas familias comieran mejor, valía más la pena fracasar», reflexionó.

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Arismendi planteó que se trabajará «para ver cómo se refuerza lo alimentario en los comedores escolares, que no van a desaparecer. No van a desaparecer los comedores escolares concebidos como comida compartida, es decir, el almuerzo o la merienda compartidos, como una instancia de socialización y de formación de hábitos». *

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