Madurez y flexibilidad

En un tramo de su ponencia, Larrañaga expresó que las partes en cuestión deberán actuar con madurez y flexibilidad en el seno de las negociaciones.

«No se puede establecer una estrategia de confrontación. Creo que el conflicto no le sirve ni a los trabajadores ni a las empresas.

Un conflicto largo afecta la estabilidad de la empresa y, por consiguiente, los puestos de empleo», advirtió el profesional.

Larrañaga también se refirió a la normativa de 1943, donde estaba previsto un proceso de elección de delegados -con la intervención de la Corte Electoral-.

«Evidentemente por la urgencia de los tiempos no es posible cumplir con ese requisito. Entonces, en 1985 se convocó a las organizaciones de empresarios y trabajadores para que designaran a sus representantes como negociadores. Esa experiencia funcionó y creemos que se va a volver a reeditar, debido a que el Consejo Superior Tripartito tiene como límite el 15 de abril para la reclasificación de los grupos. Entre el 16 y 30 de abril, las organizaciones deberán elegir sus representantes», explicó el abogado. *

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