Empresas y sindicatos: el difícil arte del equilibrio
Para Andrés Cerisola, socio director de Ferrere Abogados, la decisión del Poder Ejecutivo generó expectativas en los empresarios, fundamentalmente porque es la primera vez en la historia del Uruguay que una fuerza política de izquierda accede al gobierno nacional.
«La nueva realidad que estamos empezando a vivir, y que básicamente está definida por dos anuncios del nuevo gobierno -la convocatoria a los Consejos de Salarios y el proyecto de ley de negociaciones colectivas- pone al Uruguay, en lo que tiene ver con las relaciones laborales, en un punto muy diferente del que vivíamos hasta este momento. Por lo que creemos que los empresarios tienen que prepararse para esta nueva etapa», sostuvo Cerisola.
Si bien la presente negociación colectiva se inicia en forma similar, e inclusive bajo la misma regulación, que la de 1985, es decir con un llamado a una ronda de Consejos de Salarios según la ley 10.459 del 14 de diciembre de 1943, a juicio de Cerisola, la génesis de la misma es en un contexto muy diferente.
«Estamos en el comienzo de un gobierno de izquierda y, al mismo tiempo, vivimos un momento de crecimiento económico muy fuerte. Venimos de una etapa en la que hubo caída de salarios. Este tema tampoco es diferente de 1985, pero es importante para definir esta nueva etapa», sostuvo el abogado.
No obstante, señaló que a diferencia de la primera administración de Julio María Sanguinetti, Uruguay atraviesa una economía más abierta. «Esto pone restricciones a las empresas en este proceso de negociación», acotó.
Perspectivas legales y económicas
A juicio de Cerisola, este nuevo mapa político-económico- sindical debe llevar a una reflexión, no sólo desde la perspectiva legal sino económica y de consultoría empresarial.
Ante la interrogante de cómo van a tratar de conciliarse las partes cuando una empresa o empleador aduzca que no pueda aumentar el salario de sus trabajadores, el abogado señaló que «creemos que si este proceso se inicia exclusivamente como una negociación sobre porcentajes de aumento, va a ser muy difícil y conflictiva».
«Si esto ocurre, ambas partes van a perder y, sin duda, las empresas pueden perder mucho. Por lo tanto, estamos planteando para consideración de un grupo de empresas con las cuales dialogamos, que es necesario definir una agenda que sea más amplia que exclusivamente negociar sobre incrementos de salarios», señaló el abogado.
Según su visión, para esto es preciso una preparación inteligente que permita, en aquellos temas que no son en perjuicio de los trabajadores, como la eliminación de costos de ineficiencia, alcanzar acuerdos entre las partes.
«Estos temas deben introducirse en la agenda, para que ésta sea más amplia. De esta forma se podrá crear valor y las empresas, simultáneamente con los aumentos salariales que van a ocurrir, podrán prepararse para competir mejor en un mundo cada vez más globalizado. A nivel general, la sensación del empresariado es que va a poder haber un diálogo de muy buena calidad», afirmó Cerisola.
La experiencia en Argentina y Brasil
Entretanto, el abogado Nelson Larrañaga, integrante del departamento de consultoría laboral de Ferrere Abogados, se refirió a la experiencia de negociación en Argentina y Brasil.
«En ambos países el gobierno no participa en las negociaciones colectivas. Los sindicatos y empresarios negocian directamente. Esto se debe a, en general, una estructura fuerte. Tanto en Argentina como en Brasil, no existe un ámbito de negociación tripartito para salarios, a diferencia de la que comienza en Uruguay», afirmó Larrañaga.
El especialista en consultoría laboral recordó que el gobierno ha anunciado que tendrá un rol activo en las negociaciones, no limitándose meramente a un papel de mediador.
Interrogado sobre si cree que es mejor la experiencia de los países limítrofes, Larrañaga sostuvo que la realidad sindical uruguaya es diferente.
«Los estudios existentes sobre la situación sindical en Uruguay, demuestran que ha habido un debilitamiento de ciertos sindicatos en rama de actividad económica. Claro que la convocatoria a los Consejos de Salarios significa una revitalización de los gremios», señaló Larrañaga.
Según su visión, en la medida en que los sindicatos puedan estructurarse por ramas de actividad económica, la tendencia va a ser a que negocien con los empresarios.
«Para que este proceso se dé será necesario que se apruebe el proyecto de negociación colectiva. La experiencia internacional indica, que en la medida que exista una marco jurídico claro y confiable y en que las partes conozcan de antemano las reglas de juego, la negociación será bipartita, entre sindicatos y empresarios», concluyó el abogado. *
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