ENTREVISTA

"El INAU es una institución marginada, al igual que la población a la que asiste"

Afirmó a LA REPUBLICA que se va a encarar una «verdadera transformación», procurando cambiar la imagen de que solamente se trata de un lugar para chicos abandonados. «Esto no es una reestructura, sino un cambio de cabeza, de cultura, de lo que debe ser una institución encargada de la atención integral del niño», enfatizó.

¿Cuáles serán las principales políticas a encarar por parte del INAU?

–Hay un punto de partida, que quizás sea la brújula de la gestión, y es que en el Uruguay hay pocos niños y adolescentes, porque es un país con una tasa de natalidad muy baja. Pero además, más de la mitad de esos niños y adolescentes vive en condiciones de pobreza. La política fundamental del Estado, y del INAU como articulador de esa política, será mejorar la calidad de vida de ese sector de la población, poniendo especial atención en los derechos.

La infancia uruguaya aparece postergada en algunos derechos básicos, fundamentalmente como consecuencia del empobrecimiento. En consecuencia, la política del INAU deberá dirigirse a mejorar la calidad de vida del conjunto de la niñez y la adolescencia. Hay que descentrar la concepción de que la institución sólo se encarga de los menores a su cargo, como en las situaciones de amparo y de infractores.

Por el contrario, hay que desarrollar políticas hacia el conjunto. Este es el punto de partida, que deberá ser articulado con el Plan de Emergencia y con políticas a largo plazo en sectores clave como la educación, la salud, las intendencias y las organizaciones no gubernamentales.

¿Cuál es la situación actual de la institución?

–La condición esencial para encarar cualquier política es poner la casa en orden. Es una institución que viene con un desgaste muy grande, siendo víctima de un claro clientelismo durante varias administraciones. Los funcionarios han desarrollado un impresionante esfuerzo para sostener un cierto nivel en la atención del niño, pero también hay un desgaste interno muy grande. Es una institución que muchas veces en el sistema político aparece marginada, excluida, casi igual que la población que asiste. Entonces, tendremos que escuchar a la gente que ha estado trabajando durante estos años y, posteriormente, comenzar a dar los primeros pasos de ordenamiento y reorientación de la institución.

¿Cuáles son los derechos básicos de los niños que no están siendo atendidos?

–Por ejemplo, el derecho a la educación, que no es únicamente la posibilidad de inscripción y concurrencia a la escuela. Es también la posibilidad de aprender, que implica otras cosas. El Presidente electo dijo durante la campaña electoral que se trata de que haya niños en condiciones de aprender y maestros en condiciones de enseñar. Esta condición de aprender y enseñar no es solamente la concurrencia a un establecimiento, sino que debe tener un sostén social de satisfacción de necesidades básicas, comenzando por la alimentación y siguiendo por la estimulación, el desarrollo de la capacidad de opinión y el acceso a la cultura en general.

Y también todo aquello que genera esas condiciones, que muchas veces hace que el niño deserte del sistema educativo o concurra simplemente por resolver otras necesidades básicas, como el uso de los comedores, pero que no realiza un verdadero proceso de aprendizaje, de incorporación de la cultura. Junto con esto, viene el tema de la inclusión social en general.

Hoy existen sectores de la niñez y la juventud que aparecen fuertemente excluidos de la sociedad, sin perspectivas de futuro. Hay que desarrollar políticas de inserción laboral, buscando una continuidad con otros organismos que eviten ese corte abrupto que se da a los 18 años.

Nosotros no le exigimos a ningún joven de clase media que el día que cumple 18 años se independice y asuma todas las responsabilidades de adulto. Sin embargo, a la gente que está en la órbita del INAU muchas veces se lo exigimos y también en los sectores de pobreza, donde hay una adultización muy precoz, como en los casos de embarazos adolescentes o en la escasa cobertura y apoyo familiar.

También hay que encarar el tema del trabajo infantil y la situación de calle. El tema de la salud, donde hay una cobertura que teóricamente es buena, pero en la práctica el indicador que se maneja sobre consulta médica no siempre satisface las necesidades de la gente. Otras veces no son temas médicos, sino situaciones de violencia, desesperanza, que tienen más que ver con aspectos sicosociales y no siempre hay respuesta. En definitiva, son muchos los elementos que hay que empezar a tocar.

¿Cuál es la frontera entre las políticas para los internados y las dirigidas a los menores en general?

–Mi opinión personal es que el INAU tiene que tener una presencia de equipos en los barrios de Montevideo y del Interior. La institución tiene que ser un referente, donde la población recurra cuando tiene problemas con sus hijos o que el propio equipo intervenga cuando vea determinadas situaciones de alarma, por ejemplo cuando el niño deja de asistir a la escuela o es visto en la calle en situación de riesgo. El INAU tiene que estar más cerca de la gente y superar la imagen de institución a la que van los chicos abandonados. Desde allí hay que dar vuelta esta ecuación. Esto no es una reestructura, sino un cambio de cabeza, de cultura, de lo que es una institución que se encarga de la atención del niño.

¿Por dónde hay que empezar a poner la casa en orden?

–Ahí es donde nosotros tenemos que profundizar un diagnóstico de la situación interna. Uno observa el organigrama y ve cosas que cuesta entenderlas. Hay mucha estructura que no está destinada a la atención directa del niño, hay un centralismo muy fuerte, hay programas desarticulados y, en algunos espacios, una sobreespecialización, con problemas vividos por las mismas personas, pero tratados por equipos diferentes.

Es un problema que ocurre en varias áreas. Definimos los programas por problemática y nos olvidamos que estamos trabajando con la misma gente. Hay que pensar y escuchar mucho a la gente que trabaja allí. No podemos caer en lo mismo que otras administraciones, donde cada uno que llega hace su propia reestructura. Nuestra intención no es hacer una nueva reestructura, sino realmente una transformación. *

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