Diputado Gamou a la oposición: "El ladrón cree que los demás son de su condición"
Por otra parte, Gamou expresó -en entrevista con LA REPUBLICA– que aguarda que el Parlamento acelere los procesos de cambio que necesita el país.
Gamou -politólogo de profesión- resultó electo diputado en las elecciones nacionales de 1995 por Asamblea Uruguay. En setiembre de 1996 junto a los ex diputados Leonardo Nicolini y Claudia Palacio se alejaron del sector liderado por Danilo Astori y conformaron el grupo político Izquierda Abierta que en las elecciones de 1999 no obtuvo ninguna banca en el Parlamento.
En dicho período, Gamou se desempeñó como secretario del senador José Mujica. Desde 2005 ocupará nuevamente una banca en Diputados, esta vez por el Espacio 609.
-Después de haber sido legislador durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti y no resultar electo en las elecciones posteriores hoy vuelve al Parlamento. ¿Cómo es este regreso?
-Aprendí muchísimo estando afuera, entre otras cosas porque tuve el enorme privilegio de haber sido secretario del senador José Mujica con quien aprendí mucho.
Me atrevería a decir que hice un servicio mucho más importante a mi pueblo al haber sido secretario de Mujica que en los cinco años que estuve de legislador. Espero que todo lo que aprendí al lado de «Pepe» lo pueda volcar ahora en esta legislatura.
-¿Qué espera de esta nueva legislatura desde el punto de vista personal, de su sector y del partido de gobierno?
-Desde el punto de vista personal pretendo ser un granito de arena en lo que es el gran proyecto de cambio que nos planteamos hace muchos años y que podemos empezar a poner en la práctica a partir de 2005.
Con respecto al sector yo me considero un miembro absolutamente orgánico y a las órdenes de lo que determine mi fuerza política que es el Espacio 609, que además es bancada de gobierno de nuestro compañero Tabaré Vázquez electo presidente de la República.
Vamos a procurar llevar a la práctica todo aquello que venimos predicando hace muchos años y por lo cual hicimos campaña electoral, y todo por lo cual nos jugamos la ropa.
Esperamos que el Parlamento acelere los procesos de cambio que necesita el país y ponga en práctica rápidamente y haga operativa aquellas leyes que son necesarias para cambiar la vida la nación.
Pero también pretendemos que el Parlamento, como máxima expresión de la votación popular, sea un gran ámbito de intercambio con la sociedad civil y los distintos sectores de la sociedad, especialmente con los sectores más desfavorecidos esos que habitualmente decimos que no tienen voz.
Queremos prestar estas investiduras circunstanciales que nos toca vestir a los que no tienen voz.
-¿Qué comisión parlamentaria integrará?
-Iré a la comisión que el Frente Amplio y especialmente el Espacio 609 me designe. Aparentemente me enviarían a la Comisión de Presupuesto, aunque no es nada efectivo.
A mí lo que me gusta, como parlamentario, es jugar un poco por la libre, soy un poco «meterete».
Cuando se da un debate parlamentario y se va a un nivel de debate político es donde yo me siento más cómodo. Es decir, debatiendo ideas y argumentos contra nuestros adversarios políticos.
-Pero a los parlamentarios del sector de gobierno que integren tanto la Comisión de Presupuesto como la de Hacienda les tocará defender el Presupuesto Nacional y cada uno de los Balances de la Ejecución Presupuestal.
-El presupuesto es poner el plan de gobierno en cifras. Pero hay otras comisiones que tienen una enorme importancia y creo que todos los legisladores vamos a tener que participar.
Por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos, que nadie quiere integrar, se trata de una comisión que deberá tener un protagonismo esencial en un gobierno de izquierda.
Lo fundamental es trabajar en equipo. Cuando me refiero a jugar por la libre es también aspirando que mis compañeros jueguen por la libre y cuando tengan algo que aportar en temas económicos y de presupuesto también lo hagan.
-¿Esto quiere decir que usted considera que los legisladores de la bancada de izquierda en la legislatura que pasó estuvieron encasillados en las respectivas comisiones?
-Creo que no. Lo que sucede es que el trabajo parlamentario es muy absorbente y no es bueno que uno se limite pura y exclusivamente a una tarea específica dentro de una Comisión, porque, en definitiva, la tarea política es muy rica y si somos representantes nacionales lo somos para muchos temas.
Después siempre hay legisladores que tienen más tendencia a hablar en las sesiones. Recuerdo que siendo legislador integrábamos una barra compuesta por diputados de todos los sectores como José Mujica, Pedro Balbi, José Bayardi y Jorge Orrico que en casi todas las sesiones interveníamos, sobre todo cuando se trataba de debates duros con la derecha.
-Pero el panorama hoy es distinto, la izquierda tiene mayorías parlamentarias para defender al gobierno. Ahora son la bancada oficialista.
-Diría que somos bancada de gobierno. Difícil que un parlamentario de izquierda acepte esa nomenclatura de oficialismo y normalmente la izquierda se caracteriza por cuestionar todo.
Evidentemente eso es una situación distinta, porque 52 diputados y 17 senadores es una mayoría imponente que permite prácticamente todo. Si bien pocas iniciativas, como otorgar venias, requieren 3/5 de votos, después de los sesenta días la mayoría requerida se convierte en absoluta.
Pero no vamos a entrar en la tentación de realizar lo que el partido blanquicolorado nos hizo durante 20 años, es decir que nos aplanaron con sus mayorías y, en definitiva, cada vez que quisieron sacar una ley, por más regresiva que fuera, tuvieron las mayorías suficientes y de última las manos de yeso aparecieron y por lo cual, en muchas ocasiones tuvimos que recurrir a la democracia directa.
Eso en principio no lo queremos hacer. Pero con ciertos equilibrios, porque el pasado 15 de febrero cuando proclamamos a la diputada Nora Castro como presidenta de la Cámara de Representantes, el diputado Jaime Trobo (Herrerismo) con un tono que para calificarlo suavemente lo definiría de atrevido, nos advirtió acerca de las posibles tentaciones autoritarias que podría tener el Frente Amplio en el Parlamento.
Inmediatamente me vino a la mente un viejo dicho: «el que es ladrón cree que todos son de su condición», no porque sean ladrones sino porque durante 20 años nos estuvieron aplicando la aplanadora con las manos de yeso y ahora tienen miedo que le hagamos lo mismo.
No tienen autoridad moral para hacer advertencias. Pero adelanto que se queden tranquilos porque no estamos acostumbrados a hacer eso ya que en nuestra fuerza política primero decimos amplia discusión, luego resolver democráticamente y acatamiento disciplinado.
Estamos dispuestos a discutir, pero llegado el momento el Parlamento tendrá que zanjar y después habrá que acatar lo que dicte el Parlamento.
Esas advertencias de Trobo son más que nada una picardía y un deseo de marcar perfil porque el Herrerismo salió muy mal parado de la última elección y son un puñado de legisladores que quieren ser los más radicales opositores al FA.
-¿Considera que el problema más importante para la izquierda en el futuro estará centrado en mantener la unidad interna?
-Creo que no. Mientras el gobierno de Vázquez, que no tengo dudas lo hará, se mantenga en los parámetros de esa construcción colectiva de muchos años y especialmente, no tiene que haber ningún temor.
No dudo que con la sensibilidad social de Vázquez jamás enviará al Parlamento ni permitirá que un ministro envíe un proyecto de le
y que vaya contra la sensibilidad de la izquierda. Ese es el único límite que podemos tener, pero tenemos tanta confianza en Vázquez que no tenemos dudas.
Compartí tu opinión con toda la comunidad