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El gobierno pide hoy a la Justicia permiso para poder excavar en predios militares

Los científicos que investigaron la denominada «Operación zanahoria» del Batallón Nº 13 de Infantería y 14 de Paracaidistas informaron que las tareas propias de excavación comenzarán en una «segunda etapa», dado que el primer paso consiste en un «profundo estudio» del terreno.

Los técnicos de la Universidad de la República esperan excavar en los predios de las unidades militares para determinar si allí están enterrados restos de ciudadanos desaparecidos durante la dictadura militar. El gobierno contará con la colaboración de los docentes de la Facultad de Ciencias que tiempo atrás realizaron un informe geoarqueológico del terreno que ocupan los batallones a pedido del juez Alejandro Recarey, durante un tiempo suplente del magistrado Eduardo Cavalli, responsable de indagar sobre el destino de la maestra Elena Quinteros, desaparecida en 1976.

De acuerdo con los movimientos realizados en la época, los técnicos no descartan que realmente se haya llevado a cabo la denunciada «Operación zanahoria», consistente en el desentierro de los restos previo a la apertura democrática con el propósito de eliminar cualquier rastro de los desaparecidos.

El equipo de trabajo, conformado por los investigadores Daniel Panario, Ofelia Gutiérrez y Elizabeth Onega, realizó la investigación sobre la base de imágenes de archivo que están en poder de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y registro gráfico de unos 30 vuelos, entre otros documentos. Para analizar el material se utilizaron instrumentos ópticos y de computación. Antes de iniciar las excavaciones, el Rectorado de la Universidad de la República deberá aprobar, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), un «Protocolo de Procedimiento» que garantice a civiles y militares la objetividad científica del trabajo. Entre otras normas del Protocolo aún en elaboración, se prevé que las excavaciones sean filmadas durante las 24 horas en presencia de un escribano público. Quienes participen deberán cambiar sus ropas al entrar y al salir del predio, donde sólo podrán utilizar un uniforme que, al estar sin uso, estará bajo custodia permanente.

Similares medidas de seguridad se implementarán con todas las herramientas y la maquinaria que ingrese o egrese del terreno.

«Nadie podrá colocar en las excavaciones un elemento extraño que no haya estado enterrado durante décadas. Para la Arqueología es tan importante el elemento como el contexto, ya que el elemento se puede fabricar, pero no se puede fabricar el contexto que determina la validez del elemento», explicó un allegado al estudio.

Además, el «Protocolo de Procedimiento» deberá ser aprobado por el rector en consulta con especialistas de todas las facultades, ya que se prevé la futura participación de nuevos expertos técnicos. *

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