La columna de Sherlock

* El doctor José Díaz, el ministro cirujano

Sherlock tomaba un café con un viejo inspector de Policía, en un boliche muy cerca del Ministerio del Interior.

-Mire, que le dije, ahí va… – gritó el ex jerarca, dirigiendo su vista hacia la calle, a través del gran ventanal.

-¿Quién?, preguntó Sherlock, desconcertado.

-Pero, mi amigo, usted vive en las nubes. ¿De quién estábamos hablando?

-Del ministro del Interior, el doctor José Díaz.

-Lo felicito por su perspicacia, recién acaba de pasar en un auto, casi a su lado y con el bisturí afilado en la mano.

-Usted es un exagerado.

-Ah, sí, se ve que usted conoce muy poco de la interna policial y de la historia del Instituto.

-Es cierto, cuente, cuente.

-Bueno, este hombre, a pesar de estar asesorado, tiene un perfil muy propio y está cortando cabezas con una cimitarra.

-No será para tanto…

-Si a usted le parece. Para que vaya llevando le adelanto que ya mandó a disponibilidad (o sea para la casa, para que lo entienda bien) a mandos superiores que hasta hace pocos días manejaban la batuta de la Policía Nacional.

-Siga, por favor, me confieso ignorante en la materia.

-Su propio diario ya publicó que cuatro inspectores principales del Estado Mayor fueron separados de sus cargos, pero, además, hay por lo menos ocho que podrían correr la misma suerte en las próximas horas y más grave aún, hay cinco inspectores generales (el máximo grado policial) que serán notificados que quedarán también a disponibilidad.

-Entonces, habrá jubilaciones en masa.

-Bueno, por lo menos algo coherente ha dicho. Pero, hay más.

-¿Más?

-Sí, por ahora Díaz sólo designó a los jefes de Policías y Directores Nacionales y les pidió que integraran sus respectivos cuadros.

-Eso es normal.

-¡Le parece! Porque no me deja seguir hablando.

-Disculpe…

-Cada nombre de subjefe y coordinador de los Estados Mayores y de todos los mandos medios deben ser llevados en una planilla para que él, personalmente, apruebe o tache.

-Esa es una cosa muy brava. ¡Parece que Díaz va a fondo! ¿Verdad?

-¡Enhorabuena!

–Y, en todos los casos, se trata de cuestiones vinculadas al servicio.

 

* Separación de bienes, una acción bastante «habitual»

-¿Sabe lo del importante dirigente político, de uno de los partidos tradicionales, que culminó un trámite de separación de bienes con su señora esposa?

-Para nada. ¿De quién me está hablando?

-Los nombres no vienen al caso… Pero le digo que un importante dirigente culminó ese trámite y ahora él y su mujer, ante la ley, tienen bienes que no se consideran gananciales.

-Se equivoca… Los bienes gananciales, logrados en el matrimonio se mantienen porque son indivisibles, porque están también los derechos de los hijos. La separación es por otros, los que estaban en poder de los cónyuges antes de las nupcias o que fueron logrados individualmente y no en el marco de la sociedad matrimonial sobre los cuales, quienes se presentan, firman un acuerdo estricto.

-¿Está seguro de lo que dice?

-Claro, si yo estoy en las mismas…

-Entonces, la separación de bienes es un trámite complicado…

-No mucho. Si existe acuerdo sobre los bienes, si puede probar que estaban en poder de los ahora esposos antes de casarse, no hay problemas.

-Pero, dígame, ¿cómo se enteró de que este dirigente político realizó este trámite?

-Y… por supuesto, leyendo el Diario Oficial.

-Ah, esa «Biblia».

 

* Sergio Bagnasco y su «catarata» de ideas

¿Se enteró de las ideas que tiene Sergio (Cacho) Bagnasco, el asesor presidencial, en torno a la residencia de Suárez y Reyes?

-Algunas de ellas bastantes polémicas, como la del mobiliario, ¿verdad? Hasta Martha Cannesa salió a la palestra.

-Quiere que le diga algo, me parece que Bagnasco en esto no se equivocó. No se puede negar que en la residencia presidencial de Suárez y Reyes hay muebles muy hermosos, pero son «de cada pueblo un paisano».

El juego de comedor, justamente, es el mayor ejemplo de ello. Era la mesa en que se reunía la Comisión Directiva de Peñarol y como, la señora de Sanguinetti, es fanática de ese equipo, logró que se la prestaran casi como un botín de guerra. Incluso lucía una chapa que indicaba su procedencia que el presidente siguiente, el «bolso» Lacalle hizo retirar. Cuando volvió Sanguinetti se repuso.

-¿Y?

-Qué Bagnasco no plantea barrer con todo y comenzar de nuevo. Sino, adaptar la casa a sus nuevas funciones. Especialmente las zonas de trabajo que son utilizadas por Vázquez.

-Eso está claro…

-Además quiere otra cosa que me parece una esencial cuestión de imagen.

El presidente Vázquez no puede seguir trabajando en una fortificación, producto de la mentalidad de la dictadura y que nada tiene que ver con la realidad pacífica del país en que vivimos.

Bagnasco plantea sacar de allí las torretas de vigilancia, tirar el muro y volver a las rejas tradicionales de la residencia.

-Eso está muy bien…

 

* Un tema ignorado, el de los presos y exiliados

-¿Leyó la nota de ayer del periodista Raúl Legnani sobre la necesaria reparación a los civiles que fueron perseguidos por la dictadura militar y sufrieron perjuicios de todo orden?

-Claro, porque es un tema que me interesa. Aquí se reparó a todos, menos a los civiles que no eran funcionarios públicos. A los militares que fueron perseguidos se les restituyó el grado, se les recompuso el salario previsional. Los destituidos del Estado fueron retomados o salieron leyes jubilatorias que los contemplaron, pero para los civiles que estaban en la actividad privada no hubo prácticamente nada.

-¡Cómo dice eso! Existe la ley llamada «de presos y exiliados», que le reconoce a mucha gente los años de exilio o cárcel como trabajados.

-Esa ley, que se aplica con mil restricciones y con una lentitud exasperante, determinó que alguna gente se pueda jubilar. Muy poca, de las tres mil personas que se presentaron por haber sido perseguidas…

-¿Por qué?

-Porque esa ley, que salió varias décadas después de terminada la dictadura, tiene tantas limitaciones que se convierte en brutalmente injusta. Para tener derecho a la misma, el preso o el exiliado, debía trabajar antes del período que fue perseguido. Ello es un ejemplo.

-¿Entonces?

-Conozco a una persona que fue torturada por varios meses y luego sufrió años de cárcel, por el delito de militar por sus ideas. Como era estudiante, no tiene derechos en la Ley aprobada.

-Una ley elaborada por Drácula, ¿verdad?

-Un desocupado o un estudiante, que a los 18 años fuera detenido, torturado y encarcelado, no está comprendido por la ley. ¡Queda afuera! Tampoco la persona que se escapó para no ser detenida y torturada, lo hizo a cualquier otro país con «convenio», tampoco puede reclamar derechos, aunque haya tenido que abandonar todo y se haya perjudicado laboralmente y no tenga derechos jubilatorios en otro lado. ¿Y el tema de los que se debieron ir con sus familias?

-¿Es que esas personas no aportaron al BPS?

-Claro, no aportaron, porque el Estado los persiguió, porque los militares represores, que lo representaban, lo impidieron de hecho.

Aquí no hay nadie que pida jubilación por su militancia, sino que se reclama en contra los perjuicios provocados por el Estado, comandando por un gobierno represor y luego otro de facto. Los funcionarios públicos y los militares se puede decir que, de alguna ma
nera, tuvieron suerte. Pero los civiles ni le cuento… Es un verdadero desastre. Y lo malo que el tema comienza a desaparecer porque muchos se han muerto y otros se están muriendo. Hace veinticinco años que esperan alguna solución.

-¿Y la Comisión Especial creada para aplicar esa Ley?

-Un ejemplo atroz de burocracia, que aplica sin flexibilidad alguna ley restrictiva, que no admite ni siquiera la prueba testimonial. ¿Se imagina lo difícil que fue para alguna gente probar que fue perseguida? Al no aceptarse pruebas testimoniales es prácticamente imposible.

-Especialmente, tantos años después y, además, porque los represores, representantes del Estado, utilizaban la compartimentación operativa establecida por la Doctrina de la Seguridad Nacional. Hay gente que no ha podido probar, ni siquiera, que estuvo detenida y que fue torturada.

-¿Y?

-Que este grupo humano vive una de las peores injusticias que se han verificado en el país en torno a perseguidos por la dictadura.

-¿Está seguro?

-¡Dígame otra de esa magnitud!

 

* Un jerarquizado fumador empedernido se disculpó

El Comandante en Jefe del Ejército teniente general Angel Bertolotti es un viejo fumador, según consignan varias fuentes políticas y militares. Durante la ceremonia de cambio de mando, en el Edificio Independencia, mientras se sucedían los actos protocolares, a Bertolotti se lo vio entrar y salir varias veces, cigarro en mano, del lugar que tenía asignado. En determinado momento, sin querer, rozó con la brasa encendida la camisa de un invitado extranjero, provocándole un orificio en el delicado tejido. El pequeño contratiempo se diluyó rápidamente entre pedidos de disculpas y sonrisas.

Una persona que observó el hecho movió la cabeza de un lado al otro e hizo un comentario .

-Fumar, ahora que Tabaré Vázquez es el dueño de casa, es una actividad más que riesgosa. ¡Pobre Bertolotti, quizás tenga ahora que comenzar a hacer el tratamiento láser para dejar de fumar!

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