Mujica le dio ayer un toque personal a la histórica sesión de la Asamblea General
Ante un hemiciclo abarrotado por legisladores e invitados especiales, Mujica se permitió solamente un aporte personal, al votarse el cuarto intermedio, a fin de recibir al Presidente electo e invitados. «Voy a hacer oídos sordos al pedido que se me hizo llegar para que exhorte a los señores legisladores a permanecer sentados. Los señores legisladores son grandes y sabrán lo que hacer», dijo Mujica, antes de dirigirse con la presidenta de Diputados, Nora Castro, a las puertas principales del Palacio.
En medio de una formación de honor del Batallón Florida, las autoridades extranjeras invitadas arribaron en ómnibus de distintas compañías nacionales. Los vehículos circunvalaban el costado suroeste del Palacio, pasando frente a centenares de personas que vitoreaban ante el vallado instalado al fin de la Avenida del Libertador, ascendiendo por la rampa y dejando ante la guardia oficial a los invitados.
A las 13.53 minutos, el Presidente Inácio «Lula» Da Silva era el primero en arribar en medio de aplausos y estallido de bombas «brasileras» del público. Allí, tras ser recibido por Mujica y Castro, fue de inmediato saludado por una comitiva especialmente designada que integraban parlamentarios de los tres partidos mayoritarios.
Cinco minutos después, con un ritmo que se repetiría casi sin variantes, hacía su arribo el Presidente venezolano. Hugo Chávez, fue el que exhibió mayores medidas de seguridad previas a descender del bus que le transportaba.
El Príncipe Felipe de España y su esposa; el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte; el presidente de Perú, Alejandro Toledo; el Príncipe Eduardo de Inglaterra, continuaron la nómina de arribos. La única variable era ofrecida por el público en la calle, que mostraba su simpatía, o no, por quienes viajaban en los vehículos que arribaban, de acuerdo con las banderas que portaban. La única rechifla la recibió el embajador de Estados Unidos, Martin Silverstein.
Puertas adentro no obstante, el aplauso a quienes cruzaban la alfombra roja del Salón de los Pasos Perdidos era casi constante.
Buena parte del salón estaba ocupado por los funcionarios del Palacio Legislativo, área en la que en actos similares anteriores circulaban los periodistas, ahora excluidos. Tres recibimientos tuvieron particular destaque en este interior: el de Néstor Kirchner, particularmente cuando el Presidente argentino abrazó y besó al senador Rafael Michelini. También el de la actriz Mirtha Legrand. El nuevo Presidente fue recibido de pie en medio de los aplausos, aunque curiosamente con el estribillo a voz en cuello de: «Y ya lo ve, y ya lo ve, el Presidente es Tabaré», que unificó en este solo momento a los gobernantes dentro y el pueblo afuera.
Juramento con «plus»
A las 14.30 horas exactamente, el Presidente electo entró por vez primera al hemiciclo legislativo, en medio de aplausos que retribuyó. Abrazó efusivamente al doctor Jorge Larrañaga y luego al senador colorado Washington Abdala. Pasó de inmediato a los sillones laterales, donde invitados como Mario Benedetti, José D´Elía, Víctor Licandro, Lilí Lerena de Seregni, le homenajeaban.
De inmediato, José Mujica levantó el cuarto intermedio, dando paso a las estrofas del Himno Nacional interpretado por la Orquesta Sinfónica y Coro del Sodre.
Acto seguido Mujica, ya bastante más distendido y volviendo a su particular estilo, enfatizó que a continuación tomaría «una declaración» al Presidente y vice, «que esto no es un juramento, es una declaración», dijo. Reconoció incluso que alteraría el habitual protocolo, para tomar primero «declaración al compañero Nin Novoa». Tras las palabras del vicepresidente le abrazó, para luego anunciar igual trámite para con Tabaré Vázquez, aunque agregó al final: «y le grito gracias a la vida, por haber llegado hasta acá».
Tabaré, tras problemas de audio al comenzar su juramento, cumplió el protocolo, aunque también agregó algo propio al final de la declaración: «Y juro trabajar incansablemente por la felicidad del pueblo uruguayo», concluyó. El reloj marcaba las 14.42.
Con breves palabras más, Mujica dio por concluido el acto, no sin recordarle al Presidente: «Usted es ahora el Presidente de todos los uruguayos; y así esperemos que nunca lo olvidemos». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad