Se bajó del auto y saludó a familiares de los desaparecidos
Estaba previsto que dos miembros de madres y familiares, Luisa Cuesta y Luz Ibarburu, se acercaran a la comitiva de Vázquez, durante su recorrida por Avenida del Libertador, para extender su mano al Presidente electo. No obstante, Vázquez tuvo la iniciativa de bajarse de la camioneta que lo llevaba, caminar por la calle y acercarse al grupo donde empezó a repartir sus cálidos abrazos.
Fue tal la avalancha de periodistas, fotógrafos y público en general que se acercó a presenciar tan histórico momento que la custodia presidencial no tuvo más alternativa que sugerirle a Vázquez que volviera a subirse a la camioneta para continuar con su recorrido.
La mayoría de los integrantes de madres y familiares se quedó sin poder abrazar al nuevo Presidente, y no tuvo más alternativa que contentarse con haber sido testigo presencial del simbólico gesto.
Exactos cinco años atrás, el recién ungido presidente quincista Jorge Batlle se limitó a esbozar una sonrisa en dirección al grupo, al tiempo que el vicepresidente forista Luis Hierro López miraba hacia el otro lado, en una actitud que fue duramente cuestionada.
Madres y familiares esperaron el paso de la comitiva presidencial en Avenida del Libertador, entre Nicaragua y Lima, una cuadra al Sur de donde habían aguardado hace cinco años a Batlle y a Hierro.
La emoción de ser saludados por un presidente recién ungido fue notoria en el rostro de los miembros de madres y familiares que allí estaban, como siempre, portando como estandartes fotografías de sus seres queridos, desaparecidos por el terrorismo de Estado.
Minutos antes que pasara la comitiva, el grupo también había sido saludado personalmente por el ahora subsecretario de Industria, Energía y Minería, el ex diputado Martín Ponce de León, y por el reelecto representante nacional, el diputado Guillermo Chifflet.
«El Pueblo unido jamás será vencido», fue la consigna proclamada repetidas veces por todos los activistas de madres y familiares, intercalada, muy escasas veces, por la consigna «No hubo errores; No hubo excesos: Son todos asesinos los milicos del Proceso».
El paso de los mandatarios Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa por Avenida del Libertador Brigadier General Juan Antonio Lavalleja a bordo de una camioneta 4 x 4 marca Mahindra de fabricación uruguaya fue seguido por millares de compatriotas.
Incontables portaestandartes con pabellones nacionales y las banderas del Encuentro Progresista y sus sectores ondearon al viento junto a una multitud que gritaba «Uruguay, Uruguay» con pasión estremecedora, al tiempo que de tanto en tanto se oía el ya clásico cántico «Y ya lo ve, Y ya lo ve, el Presidente es Tabaré».
El griterío de la multitud, que reverenció al nuevo gobierno que resultó electo en primera vuelta por una mayoría absoluta escasas veces registrada en la historia nacional, apenas fue ensordecida por centenares de fuegos artificiales con los que la gente celebró.
El festejado desplazamiento de la comitiva presidencial entre el Palacio Legislativo y el Palacio Estévez, en Plaza Independencia, se desarrolló sin ningún tipo de incidentes y con una fuerte custodia.
El paso de la camioneta que condujo a Vázquez y Nin fue abierto por las potentes sirenas de las motos de la Policía de Tránsito, a la vez que integrantes de la Comisión de Organización del Encuentro Progresista, debidamente identificados, se afanaban por desplazar al gentío que se abalanzaba sobre las vías de la amplia Avenida.
Detrás de las motos policiales transitaban otras dos camionetas Mahindra con fotógrafos y camarógrafos acreditados para cubrir la ceremonia de transmisión de mando. Metros atrás venían jinetes y caballos del Cuerpo de Blandengues. Todo acercamiento a Vázquez y Nin era neutralizado por los agentes de la custodia presidencial.
Una cuarta camioneta Mahindra modelo Cimarrón, una marca de capitales hindúes que se fabrica en Uruguay, cerraba el paso de la comitiva, junto a varias ambulancias dispuestas para acudir ante cualquier emergencia médica. Otras ambulancias fueron apostadas en las calles perpendiculares a la caravana que, luego de transitar por Avenida del Libertador, continuó por la Avenida 18 de Julio.
El recorrido de Vázquez y Nin Novoa había comenzado al pie de las escalinatas del Palacio Legislativo, donde los mandatarios electos fueron conducidos unas decenas de metros a bordo de una vieja cachila Ford T, que pertenece hace más de 80 años a la familia de María Auxiliadora Delgado, esposa del nuevo primer mandatario de todos los uruguayos, que la heredó de su ya fallecido padre.
Una vez en el Palacio Estévez, Vázquez fue recibido por el saliente presidente Jorge Batlle, quien salió unos centímetros fuera de la puerta principal, para dar la bienvenida al nuevo mandatario. El ingreso de Batlle al Palacio Estévez, y su fugaz salida para recibir al Presidente electo, provocaron una fuerte rechifla en la multitud. *
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