* En el Banco Central están en una dieta estricta

No se imagina el revuelo que provocó entre algunos jerarcas del Banco Central la información de que Sherlock había detectado un almuerzo pantagruélico con un costo de 17 mil pesos y en el que habrían participado una pocas personas. Incluso se afirmó que una botella de whisky, de medio pelo, había aparecido en la cuenta con un precio de 1.700 pesos.

¿Y?

-De inmediato se comunicaron con nuestro sabueso para desmentir de plano la enormidad del precio, agregando la afirmación de que el único almuerzo parecido, realizado hace algún tiempo, tuvo un costo de cuatro mil pesos.

-¿Qué le pasó amigo Sherlock? ¿Le vendieron carne podrida?

-La información publicada es de fuente inobjetable, de altísimo nivel y la misma, como se dejaba entrever en la nota, no estaba referida a andanzas gastronómicas de Julio De Brun, que al parecer, está a dieta.

-¿Entonces?

-En primera instancia publicar la aclaración del Banco Central que afirma que no hubo tal almuerzo y, en segundo, conseguir la boleta para probar que sí lo hubo.

-Ahí quedará resuelta la cosa. ¿No le parece que es gastar pólvora en chimangos? Al final se trata de un presunto almuerzo con un costo, quizás, excesivo. Pero, de esos, habrá tantos.

-Un poco tiene razón. Pero, como le digo siempre, en este oficio del periodismo vendemos credibilidad. Si nos equivocamos estamos destruyendo la materia prima que es el sustento de nuestro trabajo comunicacional.

-¿Y?

-Que se deben cotejar los hechos, multiplicar la investigación y probar que el Banco Central o el informante estaban equivocados o tenían razón.

-Sabe, ¡sigo pensando en el derroche de pólvora que está por hacer!

-Usted no se preocupe, es mi profesión.

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