Primer pedido de informes de la Legislatura fue del diputado herrerista Gustavo Borsari
El primer pedido de informes correspondiente a esta Legislatura correspondió al diputado herrerista Gustavo Borsari quien pregunta sobre una denuncia periodística en donde se daba cuenta de las irregularidades en una sede judicial por «cánticos y copas» de parte de los funcionarios.
El tema ingresó al ámbito parlamentario como Asunto 25.860 con fecha 16 de febrero, bajo el título «Centro Instrucción Criminal. Juzgado Penal. Funcionarios. Investigación administrativa. Informes». La petición de informes está dirigida al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) e ingresó en la sesión extraordinaria del pasado 22, en el diario de sesiones 3239.
En diálogo con LA REPUBLICA, Borsari indicó que pidió los informes ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) a los efectos de conocer el alcance y las medidas que se tomaron frente a la denuncia de «cánticos y copas» en una sede judicial, según lo difundiera a fines del mes de enero el diario El País.
Borsari expresó su «preocupación» sobre este hecho que a su entender «debe ser investigado».
La información del mencionado matutino daba cuenta que «a pesar de que era domingo, el Centro de Instrucción Criminal estaba repleto de detenidos, familiares y testigos. A través de delgadas mamparas que dividen el quinto piso del edificio que un día fue de El Diario y La Mañana, se escuchaban tangos cantados a coro. Al respecto, fuentes judiciales expresaron que «en la cocina del juzgado de la calle Bartolomé Mitre y Buenos Aires, una fiscal, un defensor y un médico forense entonaban un tango a viva voz, y acompañaban el canto con alguna copita y papas fritas».
Mientras tanto, según la versión del medio de prensa, «los presentes en la sala de espera comenzaron a quejarse. Una señora, madre de un detenido que estaba siendo indagado, se acercó a uno de los jueces que cumplía el turno y le preguntó indignada: ‘¿qué es esto? Un tablado. Tienen a mi hijo detenido que es inocente y cantan'». Se señala además que «ninguno de los tres jueces que estaba de turno esa semana dijo nada al improvisado coro de tangueros» y «uno de los funcionarios de las sedes penales se quejó ante el juez para que los hiciera callar.
El incidente llegó hasta la Suprema Corte de Justicia. *
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