A tono con el momento histórico que se estaba viviendo, la jornada de ayer trascendió a la simple instalación de la 46ª Legislatura, en la que la izquierda tiene mayorÃa absoluta, algo desconocido en los últimos 40 años de vida democrática. Toda la maquinaria ceremonial previa estuvo pautada por la figura del senador José Mujica, quien debÃa investir a sus colegas como presidente de la Asamblea General, derecho adquirido al ser el primer titular de la lista de senadores más votada del lema más votado en las últimas elecciones.
Pero antes, en la Cámara de Diputados ya se habÃa “respirado” un ambiente diferente, con la figura muy aplaudida de su presidenta Nora Castro.
El momento más esperado por todos, claro está, era el que marcarÃa el regreso del ex presidente Julio MarÃa Sanguinetti a la arena legislativa.
Esa situación por sà sola acaparaba la atención de los centenares de personas que colmaban las barras.
A todo esto el calor, presencia casi insoportable para los presentes, no daba tregua y hacÃa incómoda la espera.
Entre los concurrentes se encontraban figuras del universo empresarial, artÃstico y polÃtico, además de representantes diplomáticos, la mayorÃa instalada frente a una pantalla gigante armada en el Salón de los Pasos Perdidos, sobre la cual volaba una paloma que no encontraba la salida.
Se destacaba también la presencia de la viuda del general LÃber Seregni, Lilà Lerena.
Frente a la pantalla gigante, la gente sonrió al ver la cara indescriptible del diputado colorado Daniel GarcÃa Pintos y por los cortes en la transmisión televisiva, promocionando un partido de basquetbol.
Fiel a su estilo, y como cabÃa esperar, José Mujica rompió la formalidad de la ceremonia de toma de juramento de los senadores electos.
En el momento en que se anunció que Julio MarÃa Sanguinetti serÃa investido como senador, un silencio absoluto se adueñó del recinto.
En las gradas, la esposa del ex presidente, Marta Canessa, junto a su hijo Julio Luis y su hija Emma, observaban con atención lo que se vivÃa a pocos metros. Curiosamente, en ese momento Mujica no se apartó de las formalidades del caso y se limitó a tomarle juramento. Cuando Sanguinetti dijo “SÃ, juro”, Mujica lo aplaudió.
El punto más alto en lo que hace a la emoción desplegada en ese marco, se vivió cuando el senador Eleuterio Fernández Huidobro tomó juramento a Mujica, el único que no habÃa jurado hasta ese momento.
“La vida tiene estas zancadillas. Ni el mayor novelista pudo haber pensado estas cosas. Compañero del alma de todas las horas, tómeme juramento”, dijo Mujica antes de jurar. Anteriormente, cuando el próximo ministro de GanaderÃa le tomara juramento a Fernández Huidobro, se refirió a él como “el querido compañero de todas las horas, de ayer y de hoy”.
Un monolÃtico aplauso se escuchó por espacio de varios minutos.
Al terminar con su tarea de tomarle juramento a sus pares, el senador Mujica, al ser consultado sobre la importancia de su figura, explicó: “Para mà se tienen que dar cuenta que yo no soy, no soy yo, hay una pila de gente que ya no está arriba de la tierra y tal vez durante más de ciento y pico de años luchó por cambiar, equivocándose o no pero sembrando, y de aquellos gringos que fundaron los sindicatos, muchos de ellos son nuestros bisabuelos y crearon una cultura, una tradición que hoy empieza a llegar al gobierno y que tiene la responsabilidad de soplar para que el corazón de la gente siga teniendo esperanza. Menuda responsabilidad tenemos y soy consciente de eso”.
Paralelamente, el conductor del MPP sentenció que “a nadie se le pueden subir los humos a la cabeza por tener un puesto de gobierno. Yo estoy casi al borde de los 70 años; una vez quise arreglar el mundo y ahora ando peleando para que haya cuatro platos de comida seguros para todo el mundo y un laburo. Algunos van a decir ‘pero cómo lo bajaron el programa’ y yo voy a decir se ve que no pasaste hambre. Principio tienen las cosas. Apenas subimos un escalón. Muerte a la muerte y viva la vida”.
Respecto al momento en que le tomó juramento a Sanguinetti, Mujica afirmó: “Pensé en un pedazo de la opinión pública que lo respalda a él y que yo tengo la obligación de respetarla aunque está en la vereda de enfrente”.
Agregó que “serÃa un pizarrero ordinario si aprovecho esta oportunidad para hacer lo que no debo hacer. Ya vendrán los tiempos de debate, el talonario de las cuentas a cobrar yo lo perdà hace años. Porque hay cuentas que no se cobran porque uno tiene que aprender que en la vida hay pérdidas que no se las va a pagar nadie, por lo tanto cicatrices, cargue con la mochila, y viva para adelante”.
Mujica estará al frente del Senado hasta que el vicepresidente electo, Rodolfo Nin Novoa, entre en funciones el 1° de marzo como presidente del Senado y de la Asamblea General.
Posteriormente, al frente de la Asamblea General, Mujica le dio un rápido trámite a los efectos de que se pudiera cumplir con todo lo establecido por el protocolo. Pero antes, cuando pasaban 24 minutos de la hora 20, el presidente electo, Tabaré Vázquez, se hizo presente.
Rodeado por Gonzalo Fernández, Rodolfo Nin Novoa y su hermano Jorge, Vázquez fue recibido con un largo aplauso. Saludó y se sentó por unos minutos.
Ya afuera del recinto, el senador Eleuterio Fernández Huidobro le decÃa a Jorge Larrañaga que “ahora vas a ver lo que es la represión”. Con ironÃa, el dirigente blanco le respondió: “Ahora van a ver ustedes lo que es la revolución”.
La broma terminó con un apretado abrazo. Sobre el final de los actos protocolares, decenas de artistas “invadieron” el Parlamento, imprimiéndole un toque de alegrÃa multicolor a una jornada que quedará en el recuerdo de los uruguayos. *
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