Periodista uruguayo testimonia en el juicio a Scilingo desde Buenos Aires

El periodista uruguayo Enrique Rodríguez Larreta confirmó ayer «una concordancia» entre las dictaduras de Argentina y Uruguay al declarar, en teleconferencia desde Buenos Aires, en el juicio que se sustenta en Madrid contra el ex marino argentino Adolfo Scilingo.

Enrique Rodríguez Larreta recordó que fue secuestrado en Buenos Aires en julio de 1976, tres meses después de iniciada la dictadura (1976-83) y permaneció detenido en el centro clandestino Automotores Orletti y luego trasladado a Montevideo junto a otros compratriotas.

«El hecho es que nos secuestraron militares argentinos y nos interrogaban uruguayos. Allí nos dimos cuenta de que había un pacto, una concordancia entre (los regímenes militares de) Uruguay y Argentina» para operar en el marco del denominado «Plan Cóndor».

Aseguró que entre los interrogadores pudo reconocer por la voz a los militares uruguayos José Gavazzo y Jorge Silveira, cuyas extradiciones fueron reclamadas por la Justicia argentina.

Los testimonios de Rodríguez Larreta y otras dos víctimas de la dictadura fueron escuchados por la Audiencia Nacional de Madrid a través de una videoconferencia satelital.

El ex marino argentino Adolfo Scilingo se autoinculpó en 1997 ante el juez español Baltasar Garzón de haber asesinado a 30 personas en los llamados «vuelos de la muerte», en los que los opositores eran arrojados inconscientes al mar, aunque luego se retractó.

En su testimonio, el periodista uruguayo reveló que los detenidos uruguayos habían sido objeto de torturas. «A mí me torturaron con descarga eléctrica, estaba colgado con las manos atadas y parado sobre sal que había sido esparcida en el piso», detalló. Afirmó que el departamento de Estado de Estados Unidos conocía lo que ocurría en Uruguay durante la dictadura (1973-85) y que el gobierno de su país presentó los traslados de prisioneros como el éxito de una operación que desbarató una supuesta invasión externa en Uruguay.

Por su parte, Margarita Cruz narró que pertenecía a la Asociación de Detenidos Desaparecidos en Tucumán (norte) cuando en mayo de 1975 fue secuestrada durante el gobierno democrático de la presidenta Isabel Perón, aunque el control de la provincia estaba en manos de militares.

Cruz, que es querellante en la causa contra Scilingo y tenía por entonces 21 años, reveló que fue torturada con picana eléctrica, violada tres veces y colgada de un helicóptero, desde donde fueron lanzados al vacío otros opositores.

Dijo que en «Tucumán se ensayó el terrorismo de Estado» que luego iba a ser desplegado a nivel nacional tras el golpe del 24 de marzo de 1976 y agregó que en su provincia desaparecieron 3.000 personas, esto es el 0,3% de la población.

María Silvia Bucci dijo que fue secuestrada en mayo de 1977, cuando tenía 16 años, por haber participado de un centro estudiantil y dijo que, si bien no la torturaron, la devolvieron a sus padres advirtiéndole que «la próxima vez va a terminar en una zanja». *

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