Una dramática radiografía del pasado y del presente

-¿Vio? Los datos del censo muestran que vivimos en un país congelado.

-¿Por qué lo dice?

-Como siempre se van del país personas jóvenes y adultas jóvenes de entre 20 y 40 años, con una predominancia de varones más acentuada entre los 25 a 29 años y los 35 a 39 años», y «alcanza a la población de niños y las edades de la adultez (entre 45 y 55 años).

-Una sangría constante…

-Al parecer la emigración alcanza a todas esas edades porque hubo una emigración «de tipo familiar», aunque para tener datos más precisos sobre el punto aún debe recabarse más datos, que el Instituto Nacional de Estadística irá procesando para las siguientes fases del censo.

-Y sus resultados nos amargarán más, ¿verdad?

-Además, la emigración incide en el descenso de los nacimientos, porque se van del país en edad de procrear.

-Otra lamentable situación.

– La tasa bruta de natalidad en Uruguay es de 15,72% y la de mortalidad del 9,35%, en tanto la tasa global de fecundidad es de 2,17.

-¡Bajísimo!

-En el intervalo de los ocho años que separan este recuento del último censo (1996), la población aumentó en 76.913 personas, equivalente a una tasa de crecimiento anual medio ínter censal de 3,2 por mil».

-¿Por lo tanto?

-Por tanto, Uruguay tiene el más bajo crecimiento poblacional de América Latina y el Caribe y se ubica muy por debajo del crecimiento promedio de la región, que es de 15 por mil. También su tasa de crecimiento anual es inferior a la promedio registrada para los países industrializados (6 por mil) y similar a la de España y Japón (3 por mil)», constata.

-¿Qué quiere que le diga?

-Mejor guardar silencio… y esperar… *

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