Vázquez da impulso a negociación colectiva
En la reunión, que nucleó a más de 150 personas, la delegación de los empresarios superó al número de trabajadores por más del doble. Quedó claro que el gobierno entrante pretende una salida legislativa que tenga el mayor respaldo posible y que vaya más allá de una simple discusión sobre aspectos salariales. Se anunció además que el próximo gobierno recibirá ayuda desde España y Chile para dinamizar la aplicación de políticas activas contra el desempleo y la capacitación de los funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
En la apertura del seminario realizado en la IMM -que contó con la presencia de Daniel Martínez en representación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- el doctor Vázquez definió al encuentro como sumamente importante.
El presidente electo dijo además que no se trató de un hecho aislado y lo vinculó con la mesa de diálogo multipartidaria que comenzó a trabajar el viernes pasado.
«Estas reuniones constituyen el núcleo de lo que está escrito en nuestro programa y lo estamos llevando adelante», dijo Vázquez.
Expresó que ambas instancias buscan ampliar las bases de la sustentabilidad política y social del gobierno electo y añadió que «la negociación colectiva debe atender aspectos relacionados a la calificación de los trabajadores, así como a su seguridad, a la no descriminación y la salud ocupacional. Eso es muy difícil de lograr si no se trabaja en una ley de negociación colectiva».
Enfatizó asimismo que «ustedes, trabajadores y empresarios, seguramente harán de este intercambio la base de ese proyecto de ley de negociación colectiva que estaremos instrumentando desde los primeros momentos del gobierno de nuestra fuerza política, proyecto que deberá contemplar el relacionamiento laboral, el diálogo social y un proyecto y estrategia de país», indicó.
El presidente electo aseguró que «una de las causas de la grave patología que sufre nuestra sociedad» es el no haber instrumentado un relacionamiento entre los empleadores y los trabajadores con anterioridad.
Ante la mirada del empresariado local y de los trabajadores, el doctor Tabaré Vázquez consideró que el «proyecto de país» que se construyó a comienzos del siglo XX ya «se agotó en el tiempo» y acotó que «la elaboración de una estrategia de país debe ser una tarea de todos nosotros y nuestro gobierno se compromete a habilitar todos los caminos necesarios».
Más adelante, el futuro ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, dijo que un factor indispensable para la negociación colectiva es la buena fe de todos los actores.
«Aspiramos a que todos puedan decir lo que piensan, vamos a devolver un proyecto para que sea nuevamente discutido y finalmente podamos presentar un proyecto de ley al Parlamento nacional», informó.
Bonomi destacó que la actual mecánica de trabajo (una comisión de 150 personas) no permite elaborar eficientemente un proyecto de ley. Por eso pidió, sobre todo a los empresarios que tienen las delegaciones más numerosas, que disminuyan el número de representantes.
Bonomi dijo además -respaldando la visión de Vázquez- que a diferencia de Brasil, Uruguay no tiene un proyecto de país y consideró que la negociación colectiva es el primer paso hacia esa dirección.
El futuro secretario de Estado sostuvo que el encuentro «fue muy positivo», enfatizando que se trató «del primer paso», encaminándose ahora a desarrollar una «verdadera comisión de elaboración».
En cuanto al funcionamiento que tendrá el Ministerio de Trabajo en esta nueva etapa, Bonomi indicó que «esta cartera, desde hace varios años, es un ministerio compensatorio de los efectos de las políticas económicas y sociales de los gobiernos de turno, que no generan trabajo ni ayudan para combatir el desempleo. Es un ministerio que sólo tapa los agujeros, cuando nosotros pretendemos que esté en línea con el desarrollo productivo del país».
Por su parte, el representante de la OIT para la región, el español Daniel Martínez, aseguró que para la organización que representa, la negociación colectiva «es una de las instituciones laborales centrales» en el mundo del trabajo. En ese sentido, el organismo internacional pondrá a disposición de las partes los estudios realizados sobre la situación laboral en Uruguay.
El reclamo más escuchado durante la reunión por parte de los empresarios fue que hay que combatir con mucha más eficiencia la informalidad. Bonomi contestó el planteo aseverando que el fenómeno es una enorme preocupación del gobierno electo, pero alertó que que «no hay recetas mágicas para combatirla» y se mostró partidario de aumentar la represión hacia los grandes evasores.
La opinión de los trabajadores y los empresarios
A todo esto, el dirigente del PIT-CNT Juan Castillo consideró como auspiciosa la iniciativa del gobierno electo de ir hacia la negociación colectiva. Dijo que una de las cuestiones que el movimiento sindical quiere lograr, es que a igual trabajo haya igual remuneración en todo el país.
Consideró además que con la actual situación, es decir, sin regulación de ninguna índole, se benefician sólo algunos empresarios, en perjuicio de los trabajadores.
«Queremos igualdad y justicia, algo que se puede lograr con una mesa de negociación. Yo aspiro a que se pueda llegar a acuerdos con los empresarios y ojalá que los empresarios más cuerdos primen en este momento», indicó el dirigente gremial.
Juan Castillo no dejó pasar la oportunidad para referirse a los empresarios que han criticado los consejos de salarios, estableciendo que «se dice que ahora no vamos a ser marcianos o bichos raros, que nos andan persiguiendo. Mejor, porque eso ayuda a la democracia. Eso es lo que tienen que aprender los empresarios que andan con un balde en la cabeza. Se terminó el tiempo de los ladrones y los corruptos. Queremos igualdad, justicia y una mesa de negociación».
Por otra parte, la dirigente de Adeom Montevideo, Mabel Lolo, consideró como valioso al encuentro, en la medida en que se «encuentran espacios de reflexión» y reconoció que la relación entre el movimiento sindical con la actual administración, si bien se ha mejorado en algunos aspectos, no es lo que se espera.
Consultada en cuanto a qué cambios podrían ocurrir a partir del 1º de marzo, Lolo estableció que «tenemos que pensar en un espacio de negociación donde podamos estar todos involucrados».
Para el también dirigente de la central obrera Marcelo Abdala, el encuentro de la víspera significó un primer paso «para construir un proyecto de relaciones laborales».
Dentro de las opiniones del empresariado, que siguió con interés las exposiciones de los futuros gobernantes, pero que se mostró sumamente cautos, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, José Luis Puig, aseguró que la institución acudió al encuentro con la voluntad de dialogar y encontrar los acuerdos necesarios, aunque mostró reservas en cuanto a los resultados.
Por otro lado, el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, al ser consultado en cuanto a los aspectos que serán más dificultosos para acordar con los trabajadores, explicó que «lo complicado será que todas las partes implicadas tomemos la gimnasia del diálogo».
Ante la realidad de que resultara improbable conseguir unanimidades, Burghi sostuvo que «lo más importante ahora es conseguir el marco apropiado y necesario para sentarnos a negociar en el consejo de salarios».
En cuanto a la informalidad, el representante de los industriales indicó que «el Estado tendrá que rever los costos para que todos los em
presarios puedan pagar y al que no quiera pagar, habrá que inspeccionarlo y caerle con todo el peso de la ley». *
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