
Con honores de teniente general fueron sepultados ayer por la tarde los restos del ex comandante en jefe del Ejército Julio César Vadora, fallecido en las primeras horas de la mañana a los 84 años de edad.
Falleció en el Hospital Militar, en donde permanecÃa internado desde el 19 de enero. Su cuerpo no fue velado en el Comando General del Ejército sino en una empresa particular; tampoco fue inhumado en el Panteón del Ejército, ubicado en el Cementerio del Norte, sino en un cementerio privado del departamento de Canelones.
A la ceremonia asistió la plana mayor del Ejército, asà como familiares y numerosos militares retirados. El general Juan Córdoba, comandante de la División de Ejército I, fue uno de los oradores en el sepelio.
Vadora fue comandante en jefe del Ejército entre 1974 y 1978, cuando pasó a situación de retiro. Perteneció, desde su fundación en 1965, a la logia ultranacionalista Tenientes de Artigas que tuvo un rol decisivo en los hechos que desencadenaron el golpe de Estado de 1973. Precisamente, en setiembre de 1977, asumió el pleno liderazgo de la logia tras la muerte de su fundador el general Mario Aguerrondo, en cuyo sepelio fue el único orador.
Perteneció al arma de InfanterÃa, ascendió a la jerarquÃa de coronel en 1966 y al generalato en 1970. En 1972 debió declarar en el Parlamento a raÃz de la muerte del dirigente sindical Luis Batalla.
Fue presidente de la Comisión de Calificaciones y comandante de la División IV (durante los sucesos de 1973). También fue agregado militar en Estados Unidos. Posteriormente, se desempeñó como embajador ante Paraguay. En el cargo de comandante en jefe del Ejército lo sustituyó el general Gregorio Alvarez.
Vadora fue acusado por organismos de derechos humanos de delitos de violaciones a los derechos humanos y sospechado de numerosos crÃmenes cometidos durante la dictadura. El perÃodo en que ejerció la comandancia del Ejército fue, tal vez, el más duro de la dictadura. En los cuatro años se produjo el mayor número de desapariciones de uruguayos tanto en Uruguay como en el exterior, los asesinatos en Buenos Aires de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, asà como el asesinato en ParÃs del coronel Ramón Trabal, según consigna el periodista Guillermo Waksman de Brecha. Su captura con fines de extradición, junto a la de otros militares, fue requerida desde la República Argentina por el juez Rodolfo Canicoba Corral, por los crÃmenes cometidos en el marco del denominado Plan Cóndor. *
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