Del Día de los Inocentes
En el Uruguay de hoy no hay incautos ni inocentes. Todos somos conscientes de lo que está sucediendo y se avecina, a partir de la extraordinaria hazaña popular alumbrada en la medianoche del pasado 31 de octubre. Con los ojos bien abiertos, el corazón embriagado y la esperanza en carne viva, hoy nos acercamos al sueño amasado por varias generaciones de compatriotas que hicieron posible esta realidad. LA REPUBLICA fundó la tradición de engatuzar cordialmente a sus lectores cada 28 de diciembre, Día de los Inocentes, con una noticia impactante producto del ingenio y la imaginación. Algunas de ellas hicieron historia, como aquella de una supuesta fuga de presos, o la recordada explosión del colector montevideano. No renunciamos a continuar con esa tradición, a la que esta vez faltamos con excusa, deliberadamente: a diferencia de oscuros años precedentes. Hoy la realidad es tan flagrante y sorpredente, que ninguna broma podría atenuarla, ni falta que hace. *
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