La Unidad de Derechos de las ciudadanas del EP-FA-NM identificó responsabilidades del futuro gobierno

El "Uruguay equitativo", eslabón indispensable del programa progresista

Con la presencia efectiva del futuro Ministro de Educación y Cultura, ingeniero Jorge Brovetto, y la anunciada pero no concretada por cuestiones de agenda del vicepresidente electo Rodolfo Nin Novoa, se presentó ayer el libro «El Uruguay equitativo. Políticas públicas de género para una democracia paritaria», elaborado por la Unidad Temática de Derechos de las Ciudadanas del EP-FA-NM, con la colaboración de la socióloga María Elena Laurnaga y el apoyo de Fesur.

Participaron en la presentación Marina Arismendi y Margarita Percovich, actuales senadora y diputada respectiva- mente, y las futuras diputadas Nora Gauthier y Lilián Ketchichián, así como representantes del Departamento de Género del PIT-CNT, de la Red de Estudios de Género de la Universidad de la República y de organizaciones no gubernamentales de mujeres y feministas, entre otras. La politóloga Niki Johnson brindó su opinión sobre el texto, que sistematiza al tiempo que documenta el trabajo realizado desde el 2000 por la Unidad de Derechos de las Ciudadanas de la izquierda.

«El Uruguay Equitativo es la articulación del Uruguay Social, el Uruguay Inovador, el Uruguay Productivo, el Uruguay Democrático, el Uruguay Cultural y el Uruguay Integrado que incorpora la diversidad con una mirada de género», advierte el propio documento aludiendo a los ejes de la propuesta programática del EP-FA-NM, que Johnson evalúa «pobre» en materia de género.

El nuevo aporte no se agrega al programa, sino que apunta a transversalizar la perspectiva de género en su totalidad, lo que significa incorporar realmente esa mirada en cualquier institución del Estado, a partir de un enfoque conceptual para el análisis y una estrategia con herramientas concretas para poder cambiar las relaciones sociales entre hombres y mujeres.

Transformación de las relaciones

El libro refleja la acumulación reflexiva de las mujeres de izquierda y sus experiencias de gestión, fundamentalmente a partir de la Intendencia de Montevideo. El enfoque que propone importa tanto a las instituciones del Estado como a las políticas públicas, a la sociedad civil y sobre todo a las prácticas institucionales y sociales.

«Un gobierno no puede decirse progresista si no asume como propia una transformación de las relaciones sociales basadas en el género y no reflexiona sobre su rol en la reproducción de esas relaciones», advirtió Johnson. Laurnaga también llamó la atención sobre el cambio de rol de las mujeres progresistas, que de la oposición pasarán al gobierno, particularmente a un gobierno que no estará concentrado en el Estado sino en el que la sociedad civil tendrá que tener una alta cuota de participación, cuyo escalón mínimo es el control de la gestión a lo largo y ancho de todo el país.

Responsabilidad colectiva

En tanto responsabilidad colectiva en el cambio, Johnson encuentra un peligro inmediato: «donde todo el mundo es responsable, nadie se hace responsable». Por ello convoca a definir con cuidado dónde recae la responsabilidad de ese proceso. Para ello se requiere estructura orgánica dentro del Estado, «donde haya poder de propuesta, monitoreo y hasta sanción en caso de incumplimiento».

Al respecto, las encuentristas ya han propuesto la creación de la Comisión Sectorial de la Mujer en el ámbito de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), que tendría a su cargo coordinar la implementación del Plan Nacional de Igualdad y las políticas sociales y culturales que se apliquen en los diferentes sectores del Estado, función que nunca pudo cumplir el Instituto Nacional de la Familia y la Mujer, carente hasta ahora de jerarquía y de presupuesto. *

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