Llamadas al Director
El diario El País, mayor deudor en medios de comunicación
Señor Director:
Leyendo el otro día el diario de la dictadura, el inefable caganchero, El País, leo una carta de un tal Diego Lesbato, atacándolo a usted y de paso cañazo a Sonia Breccia.
Me tomé el trabajo de averiguar un poco y descubrí que el Diego Lesbato no existe. ¿No será que lo inventó El País para atacarlo a usted?
Según tengo entendido, el anónimo Lesbato tiene como comprada esa página de lectores porque ya es la cuarta vez que lo ataca con afirmaciones temerarias y que usted ha desmentido públicamente.
Lo acusa de haber pedido un préstamo millonario al clan Peirano, para el Mundial de Fútbol «a sabiendas de que nunca reintegraría el dinero solicitado».
Si mal no recuerdo, usted afirmó, hasta por escrito, que había cancelado totalmente esa deuda del Mundial y que nada les debía a los Peirano. ¿Cómo se puede entonces mentir tan impunemente?
Contéstele Fasano, contéstele a ese fantasma, cobarde que se escuda en el anonimato.
Bajo el título, «Festeje, Fasano, festeje», puesto no por el anónimo lector sino por el propio diario El País, ya que esa frase no está en la carta, el lector con antifaz, destilando su odio a la izquierda por el reciente triunfo popular, lo acusa de ser usted deudor del Banco República por deudas contraídas para el diario plural.
Y lo hace nada menos que en el diario «El País», el mayor deudor del Banco República de todos los tiempos, desde que la dictadura le otorgara suculentos préstamos blandos, que ni aún así pagó y cuando recuperada ya la democracia, el directorio blanqui-colorado le realizara vergonzosas quitas, que me gustaría saber si también se las aplicó a usted y a su diario.
Puedo conseguir, Fasano, si quiere, las deudas del diario El País contraídas en la dictadura y el bochornoso acuerdo para perdonárselas en gran parte, por parte del Banco República.
Teléfono 9291
El Director: No se preocupe, estimado lector, que ya estoy reclamando por vía judicial los tres derechos de respuesta pertinentes, contra los libelos de ese anónimo lector, que yo también verifiqué que no existe. Por otra parte, acepto su ofrecimiento sobre las deudas del colega, antaño y hogaño, y que si de hablar de deudas se trata comenzaremos a hablar de todas las deudas de los medios de comunicación, que han sido genuflexos con los poderes de todas las épocas.
Las deudas del diario LA REPUBLICA, que no mías, y todas garantizadas con garantías reales y personales, están siendo abonadas y serán canceladas todas, una por una.
Si el anónimo lector, protegido por el diario El País, fuera sincero tendría que alegrarse que el concordato del diario LA REPUBLICA fuera aprobado por más del 80% de los acreedores, porque de esa manera, LA REPUBLICA está obligada a cancelar todos sus compromisos. Lo contrario hubiera sido el no pago y la liquidación.
El Banco Central no tenía más remedio que apoyar el concordato en defensa de sus créditos. De otra manera no hubiera cobrado nada.
Pero, tenga paciencia, no me haga revelarle todo lo que voy a contestar a ese cobarde amparado por el gran deudor de los medios de comunicación.
¡Arriba el Pepe!: Será emocionante ver asumir a un ministro en overol
Señor Director:
Yo creo que si se deja trabajar al Pepe Mujica en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, con libertad y sin presiones, y si los productores del campo entienden que hay un Uruguay nuevo amaneciendo, que se terminaron los privilegios y los abusos de los grandes latifundistas, los campos vacíos y las escuelitas rurales desiertas, lograremos el milagro que seguramente devolverá la felicidad a nuestro país, el regreso de la gente al campo, un desexilio interno que muchos estamos esperando. Y por favor, que Pepe siga siendo Pepe siempre, y que no se nos ponga «el uniforme de ministro» ni siquiera para la ceremonia protocolar de la asunción. Creo que va a ser emocionante que de una vez por todas, que asuma un ministro de overol. ¡Saludos y hasta la victoria!
Teléfono: 4084…
El Director: Es de desear que, asuma quien asuma el área de dicho ministerio, como todas las demás carteras a designar, asuma con responsabilidad su tarea. Creo que así lo harán, y entre todos estaremos siempre dispuestos a dar nuestro mejor esfuerzo para que el próximo gobierno concrete las esperanzas de todos.
Parece que el senador Mujica es el único que puede decir lo que se le antoje
Señor Director:
El domingo 28 de noviembre en Llamadas al Director salen cinco llamadas para criticar a la senadora Marina Arismendi por su respuesta acerca de los dichos del senador Mujica. Parece que hay que bancarse que el senador Mujica diga que el economista Viera es un chorizo, hay que bancarse que se le ocurriera decir también que hay que liberar a los presos con delitos menores, con lo que eso pudo implicar electoralmente, y ahora también hay que bancarse que después de sacar el 28 por ciento de los votos del Frente Amplio, meta el gaucho y quiera imponer su candidato a la Intendencia de Montevideo. Ahora, por la respuesta de Marina Arismendi aquí, en la página de Llamadas al Director, esas personas han dicho un montón de barbaridades: que tiene a su cargo la Secretaría general del Partido Comunista por su apellido, nada que ver, que se fueron los mejores cuadros, que se fue la UJC y hay otra persona que dice ser un comunista auténtico… y bueno, una serie de barrabasadas, cosas que no tienen nada que ver con la realidad, toques de oído, en fin… La verdad es que no entiendo por qué tanto enojo cuando ya le digo, al senador Mujica hay que bancarle todo lo que se le canta decir. Por otro lado, alguien del «Abrojito Fútbol club», no sé, parece que tiene más de 70 mil votos que son los que tuvo la 1001, por lo que dice esta última persona que llamó. Y además no entiendo qué tiene que ver la ética con el comentario que hizo Marina Arismendi. La verdad es que no entiendo nada. Pero está bien. Reafirmo sí que el senador Mujica parece ser el único que puede decir lo que se le antoje, puede ser irónico porque él está por arriba del bien y el mal. Cualquiera que le responda. ¡Malísimo!
Teléfono: 5144…
El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Como comprenderá, me abstengo de pronunciarme sobre un tema interno de un partido político, entre otras cosas, porque considero que se trata de anécdotas sin trascendencia.
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