La columna de Sherlock
Una buena tarea para otro Tribunal de Honor
* –Quieren pasar a reforma al general Pereira por haber escrito un libro que afirma que en las Fuerzas Armadas se torturó. ¿Está enterado?
-Claro.
-Sería bueno que los generales que integraron el Tribunal de Honor que juzgó y condenó a Pereira por sus dichos, haga lo mismo con otro general, de la época del proceso, que es evidente estafó a una persona.
-¿Qué quiere decir?
-Es que llegó a mi mesa de trabajo una carta de un jubilado de la construcción que con 40 años de servicios probados cobra 1.115 pesos.
-Y eso ¿qué tiene que ver?
-Es que en la época del proceso cívico militar, hace más de 20 años, este señor arregló un trabajo de impermeabilización de la azotea de una propiedad en la calle Méndez Núñez 2729, entre general Esporteo y Roque García. El propietario de la vivienda era un general del Ejército.
-¿Y?
-El militar aceptó el presupuesto y el denunciante, que tuvo que contratar dos peones para la tarea, levantó toda la tejuela de la azotea del inmueble, impermeabilizó con asfalkote y lana de vidrio, y volvió a colocar la tejuela. Luego cortó las paredes por encima del zócalo, las acuñó con arena, portland, hidrófugo y piedra. El hombre terminó todo el trabajo con plata suya.
-Y, ¿qué pasó después?
-Cuando le fue a cobrar al dichoso general que vivía en Pocitos, el militar dijo que no le debía nada y que «me callara la boca o me encapuchaba».
-Hasta ese extremo… la impunidad… ¿verdad?
– El hombre, por supuesto, siguió reclamando porque el militar no le había entregado dinero ni para comprar los materiales. La respuesta fue que iba a llamar a la patrulla para que lo llevara preso y encapuchado.
-¿Y?
-Finalmente el hombre se fue, amenazado por el general, porque de lo contrario se cumpliría otra inquietante amenaza: «lo llevarían a un cuartel y le darían una paliza».
-Las cosas que pasaban… ¿Ahora el hombre quiere hacer la denuncia?
-Por supuesto. Por eso le digo que el Tribunal de Honor que juzgó a Pereira por sus ideas podría investigar un poco de qué se trata todo esto.
-Pero ¿no está el nombre del militar abusador?
-Claro, pero podrían averiguar de qué militar es o fue la vivienda de la calle Méndez Núñez 2729. Aquí, si no me equivoco, se trata de un caso grave. Un delito de apropiación indebida, o como quiera que se llame que, además, afectó, afecta y afectará el honor de las Fuerzas Armadas.
-¿Quizás dirán que tal cosa está amparada por la Ley de Caducidad?
-Claro, no sería la primera vez.
¿Qué pasa con los concursos en el Banco de la República?
*-¿Se están realizando concursos en el Banco de la República?
-Claro, la idea es dejar todo bien arreglado para que el próximo gobierno encuentre todo «cocinado».
-Sin resquicios.
-La cosa está llegando a un extremo tan agudo que muchos funcionarios prefieren no presentarse a los concursos porque, parece, que todos tienen «nombre y apellido».
-¿Tiene datos?
-Averigüe lo que ocurrió en la sección Monitoreo, que es bastante nueva dentro del banco. La misma comenzó a funcionar con designaciones hechas por el gerente. Luego se llamó a concurso, con bases redactadas por la misma persona y, por supuesto, ganaron el mismo los designados primero. ¿Se imagina quién presidia el Tribunal del concurso?
-No me diga ¡el propio gerente!
-Desgraciadamente eso es lo que está ocurriendo. ¿Sabe cuándo se conocieron las bases del concurso?
-Ni idea.
-Poco rato antes de su realización, por ello quienes no estaban vinculados al gerente, no tenían idea de las mismas y corrieron en desventaja.
-Pero, lo que cuenta es muy grave.
-Por supuesto. Yo lo sé muy bien.
-Además le cuento otra cosa. Luego de realizado el concurso se necesitó para esa sección a un funcionario más.
-¿Y?
-El gerente hizo ingresar a la esposa de uno de los integrantes del personal de la sección que, además, tienen sueldos altos, todos como los de gerente.
-¿Está seguro de todo lo que dice?
-Por supuesto. Pero lo que quiero es que el próximo gobierno investigue todo esto y adopte las decisions que corresponden.
-Claro, esto no puede pasar más.
-Eso está bien claro.
Concursos en la Universidad, una radiografía de nuestra sociedad
*-La Universidad de la República llamó a concurso para proveer cargos de auxiliares de servicio. ¿Lo sabía?
-Claro, vi la gigantesca cola que había frente al rectorado, allí en 18 de Julio casi Arenal Grande. La misma superaba Pablo de María. El pasado 1º de diciembre había ya siete mil inscriptos y el llamado cierra recién el miércoles 8, por lo que esa cantidad de personas se puede duplicar o triplicar.
-¿Y por qué se concursa?
-Por los cargos menores del escalafón administrativo, ¿se imagina los sueldos? Fíjese que un docente con 20 horas, en el inicio, gana 2.400 pesos sin descuentos. Y aquí se trata de tareas administrativas.
-Los sueldos que paga la Universidad deben ser los menores de toda la administración pública.
-Usted lo ha dicho. Pero, fíjese, cómo la gente busca trabajar en lo que sea. Este llamado es para los que tienen el ciclo básico completo, o sea los que hicieron el liceo. El día 15 en el Cine Plaza se realizará un sorteo eligiéndose los primeros 500 inscriptos para que concursen. Luego de todo el proceso que, seguramente llevará meses, la Universidad irá llamado a los ganadores.
-Cómo, ¿no ingresan de inmediato?
-No, los ganadores del concurso generan un derecho que les dura dos años. La Universidad de esa lista irá llamando de acuerdo a los cargos que aparezcan en los distintos servicios.
-Un largo camino ¿verdad?
-Exacto. Un muy largo camino.
¡Confirmado!: las ideas que propone el Banco Mundial
*-¿Se enteró de la las nuevas ideas del Banco Mundial para los uruguayos?
-Claro, es el tema de siempre. Estos señores no tienen escrúpulos para proponer que nosotros hagamos lo que ellos nunca se permitirían hacer en sus países. Es la formación que reciben, de burócratas tecnocráticos que, en definitiva, sólo ha servido para hacerle mal a los países.
-¡A la pucha!, parece que le molestó el planteo.
-Y, no es para menos. Propusieron reducir las prestaciones a los jubilados, aumentando además los años de trabajo. Hoy el mínimo en los hombres son 35 años de labor con 65 años de edad. Si eso se modificara los hombres en el Uruguay deberán trabajar hasta el promedio vital de edad, que en los hombres es de 71 años.
-Entonces, propusieron que se trabaje hasta la muerte.
-Además, también, estiman adecuado reducir las prestaciones, o sea achicar jubilaciones y pensiones. ¿Sabe cuál es el promedio?
-Sí claro, 1.500 pesos para las jubilaciones y 800 en las pensiones. ¿Se imagina si las prestaciones del BPS se aplastan más? Pero además estamos con un régimen con topes, al que llegan muy pocas personas. ¡Y para ellas ese régimen es una verdadera estafa!
-¿Por qué lo dice?
-Y claro, usted aporta trabajando en dos o tres lados por una cantidad alta, que supera lo necesario para llegar al tope. Sin embargo cuando se jubila, si tiene suerte, le pagan lo del tope, que si bien es superior al promedio, es también una miseria. Y nunca le devuelven lo que usted aportó de más, se lo traga el BPS.
-Sí, me dijeron que ese pl
anteo en el salón de conferencias del Banco Central sorprendió a más de uno.
-Claro. Esas son las ideas del Banco Mundial para solucionar los problemas sociales en nuestro país. Pero además hay otras cosas que son de una miopía brutal.
-¿Como cuáles?
-Si usted alarga la edad para poder jubilarse, o el mínimo de años trabajados, la gente demora más en dejar de cumplir tareas, por lo que habrá menos lugares para el recambio generacional. Como siempre los jóvenes quedarán relegados, como ocurre con esa ley que impide, en el papel, el ingreso a la administración pública.
-Claro, la buena intención del legislador para evitar el clientelismo de los partidos políticos terminó siendo una nueva traba para los jóvenes y un grave perjuicio para la administración pública que no puede renovar sus cuadros funcionales.
-Pero, el clientelismo…
-El clientelismo sigue, obviamente. Se realizaron tercerizaciones, se firman contratos, se buscan todos los subterfugios para llenar de ñoquis las oficinas públicas. Esperemos que el gobierno entrante termine con este estado de cosas. Que haya justicia para los jubilados, que se les abran posibilidades a los jóvenes y se acaben los privilegios, como el que reciben los funcionarios que cumplieron tareas de particular confianza y los legisladores.
-Pero, usted no valora el sacrificio de quienes debieron abandonar sus otras tareas para cumplir con la patria.
-¡Por favor!
-¿Por qué me dice eso?
-¿Le parece que los maestros no cumplen con la patria, trabajando por 4 o 5 mil pesos por mes? ¿Y los soldados que son enviados a las misiones de paz, que se juegan la vida en el extranjero a órdenes de las Naciones Unidas? Sabrá que los militares de más bajo rango son contratados y que pueden ser dejados cesantes de un día para otro sin ningún tipo de indemnización. ¿Y los policías que tampoco tienen inamovilidad?
-Pero, el planteo del Banco Mundial…
-¡No me hable más de eso! Es vergonzoso que nadie les diga a esos señores que las soluciones para nuestra economía están en el desarrollo del país, en la mejoría del mercado interno, para que aumente la producción y el trabajo. Estos tipos quieren liquidar a los viejos, sin tener en cuenta que por ese camino todo irá peor.
-Le doy la razón. Cómo será la cosa que el otro día en la reunión del Banco Central hasta el ministro Isaac Alfie se asombró por el planteo de estos tecnócratas.
-Es así.
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