Fue una fiesta, al paso de Vázquez
Un microbús contratado a la empresa Cutcsa, pintado con los colores del Frente Amplio y embanderado con pabellones patrios, trasladó a Vázquez y su esposa a lo largo de las 360 cuadras del extenso recorrido sin escalas, entre Carlos María Ramírez y Camino Cibils y los alrededores del Edificio Libertad.
Los organizadores consultados por LA REPUBLICA se abstuvieron por el momento de cuantificar el número de vehículos y personas que participó en la caravana y que desbordó toda previsión optimista. Empero, distintas fuentes coincidieron en señalar que se trató de la mayor movilización política de esta campaña. Vehículos de todas las categorías y marcas, con banderas frentistas y de todos los sectores de la izquierda, se sumaron, en silencio o en forma ruidosa haciendo sonar sus bocinas, a la compacta fila que recorrió los distintos barrios capitalinos. La caravana, que comenzó alrededor de la hora 10, se extendió por varios quilómetros y culminó ocho horas más tarde. «Yo estoy ahora en el Shopping de Punta Carretas ¿dónde estás vos?», preguntó a media tarde un dirigente socialista a otro de su mismo sector que viajaba en un automóvil a pocos metros del microbús de Tabaré Vázquez. «Ahora estamos llegando a Camino Carrasco y Murgiondo», fue la respuesta que LA REPUBLICA registró.
«Yo estuve en Pitágoras y Zum Felde; desde que pasó el ómnibus de Vázquez conté exactamente 850 vehículos. Me integré a la caravana a las 16.45 horas, en ese lugar con mi automóvil. Pero atrás mío había cientos de coches. Yo creo que habría bastante más de mil vehículos, no conté a dos carros a caballo, ni las cientos de bicicletas y motos que había», dijo otro frentista. «Nunca vi nada igual, supera a todas las que yo he vivido, y son muchas, ya que tengo varias primaveras», acotó una señora de edad. «La cabeza de la caravana se encontraba en la rambla de Pocitos, la retaguardia tenía vehículos pasando en Sayago, para que tengan idea de la dimensión», dijo otro hombre mayor.
Pasadas las 10 horas, vestido en forma sobria y acompañado por su compañero de fórmula el senador Rodolfo Nin Novoa, familiares y un pequeño núcleo de dirigentes, Vázquez abordó el microbús. Apostado al frente del vehículo, junto al chofer, el ex intendente de Montevideo retribuyó las muestras de adhesión, casi con un único gesto: la sonrisa permanente y el pulgar hacia arriba en señal de la victoria que la izquierda esta vez parece a punto de alcanzar. El presidente del Encuentro Progresista no ocultó su emoción cuando un periodista de LA REPUBLICA le requirió un comentario. «Esto es magnífico y es la confirmación de todo lo que estamos viendo por todo el interior del país», dijo Vázquez al aludir a las caravanas y actos multitudinarios que su fuerza política protagonizó en pueblos y ciudades del interior. El miércoles, la izquierda cerrará oficialmente su campaña electoral con un acto final en el centro de Montevideo que, se estima, también contará con una concurrencia masiva. El lunes pasado, en Buenos Aires, Vázquez y la dirigencia del Encuentro Progresista tomaron el pulso a la inquieta colonia de uruguayos que por estos días empapeló de publicidad frentista las calles de la capital argentina. Allí constataron que miles de uruguayos están decididos a volver al país, como sea, para votar el domingo próximo. Otro tanto, ocurriría con parte de la diáspora que, también con dificultades, comenzó a programar su estadía.
En perfecto orden, la caravana se abrió paso entre una multitud desbordante de alegría como lo documentaron las tomas gráficas de nuestros reporteros. «Esto es hermoso, una fiesta previa, que anuncia muchas cosas», dijo a LA REPUBLICA el senador José Mujica desde la ventanilla del vehículo que lo transportaba a la altura del puente sobre el arroyo Pantanoso.
En el corazón de La Teja, frente a la Plaza Lafone, el diputado de la lista 738 – Alianza Nacional, Víctor Rossi, afirmó que «la alegría de la gente es mucha y su voluntad de participar. Todo es muy lindo y emocionante».
«Olé, le, o la, la, si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está», coreó la gente de todos los barrios de Montevideo, desde el Cerro hasta Pocitos.
Casi todos los dirigentes encuentristas estuvieron presentes en al caravana final. La organización funcionó en forma sincronizada y cumplió lo programado; la movilización se desarrolló en perfecta calma, según confiaron fuentes frentistas.
Hubo una pequeña discusión que se produjo a la altura de la rambla de Pocitos con militantes del Partido Nacional, según confió a LA REPUBLICA el dirigente Ricardo Capeletti de la Lista 99000. «Recibimos insultos y hasta alguna amenaza; la organización del Frente Amplio nos encomendó retirarnos del lugar y así lo hicimos, no respondimos la provocación», señaló.
«El cambio es uno solo, y creo que lo demostramos hoy, en todo Montevideo, y lo demostraremos el domingo 31, en las urnas, eso espero», concluyó un hombre joven con una bandera del Frente Amplio.
Pese a la lluvia, por momentos copiosa, uruguayos de todas las edades y condición social se volcaron a las calles con banderas de todos los sectores que acompañan la candidatura presidencial de Tabaré Vázquez. *
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