El candidato de la izquierda congregó a 16 mil personas en Paysandú

Vázquez abogó por "gobierno de tolerancia, humildad y trabajo"

Una vez mas, Vázquez subrayó la necesidad de luchar contra la corrupción y afirmó que será un gobierno tolerante y de respeto a todas las creencias religiosas y filosóficas, así como también a toda identidad racial, sexual y de género. Hizo asimismo un llamado a la tranquilidad para trabajar por Uruguay, pero advirtió que «revertir las décadas de deterioro que viene teniendo el país no será fácil».

«En Rocha nace el sol de la Patria y en Paysandú el pueblo de este departamento, enterró el debate», comenzó expresando Tabaré Vázquez en su discurso de aproximadamente 30 minutos. Dijo que este «momento histórico» lo encuentra «con una serenidad, una gran tranquilidad y una responsabilidad que caracteriza a esta fuerza política». Afirmó que «una ráfaga de victoria», demuestra en todo el país que la fuerza política que representa ganará en primera vuelta el próximo 31 de octubre. «Quisiera poder saber cuáles son los mecanismos de comunicación que hacen que el pueblo más allá de la información que pueda recibir intuya y certifique cuándo una correntada humana decide una situación. Esto ya está definido, ya ganó el EP-FA/NM», dijo.

Vázquez reflexionó que la numerosa adhesión del pueblo uruguayo a su fuerza política se debe «al mucho sufrimiento que han pasado y están pasando los uruguayos. Ese sentimiento profundo de sufrir pero de buscar un camino de salida ha logrado a través del tiempo la necesidad del cambio real», expresó. En el transcurso de su alocución, el presidenciable de izquierda valoró la trayectoria de algunos hombres que llamó «los gigantes de la historia», y los recordó nombrando una serie de personas tales como el general Líber Seregni.

«El FA es la herramienta que crearon los uruguayos para enfrentar los problemas y el cambio. Y este año los uruguayos se plantearon dónde esta el cambio, por lo que el discurso de cambio apareció en todas las fuerzas políticas», dijo. «Pero, -agregó Vázquez-, el sufrido e inteligente pueblo uruguayo sabe muy bien dónde está el continuismo y dónde está el cambio. Los uruguayos se dan cuenta de que nada hicieron cuando pudieron hacer. Cuando dijimos que si el doctor Larrañaga quería ganar tenia que hacer alianza con Sanguinetti y Lacalle se enojaban y hoy quedó demostrado que es así. Cuando se apagan las voces de los candidatos de los partidos tradicionales y tienen que surgir las voces de viejos caudillos, se demuestra claramente quién corta el bacalao en esos partidos», dijo.

Vázquez dijo que en un gobierno progresista lo primero que hay que cambiar es la actitud a adoptar en los próximos cinco años: «humildad y no soberbia al hablar con la gente», dijo. «Hay que comprender que va más allá de una simple declaración, aquel principio artiguista que decía: Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana».

Vázquez abogó por la honestidad y la decencia, «dando la cara de frente. Un gobierno progresista deberá ser austero y cuidar hasta el último peso, porque esa plata la necesitamos para atender antes que nada a los más necesitados», dijo. Una vez más, Vázquez subrayó la necesidad de luchar contra la corrupción y afirmó que será un gobierno tolerante y de respeto a todas las creencias religiosas y filosóficas, así como también a toda identidad racial, sexual y de género.

«Tendremos además tolerancia y respecto a esos adversarios que en el ejercicio del gobierno se olvidaron de esta oposición. Cuando en 1998 fuimos a decir que queríamos atender la emergencia social no nos escucharon. La coalición llegó al gobierno y desarrollaron sus políticas. Alertamos sobre la crisis económica y no nos tuvieron en cuenta. Y hoy quieren debatir, que debatan con el pueblo», dijo Vázquez.

 

«Seremos gobierno nacional»

Vázquez hizo un llamado a la pacificación y a la calma para trabajar en «un proyecto donde buscaremos acuerdos programáticos.

Más allá de los ataques y agravios que nos han hecho cerramos nuestras heridas con el aprecio y apoyo del pueblo. Yo sé las ansiedades que hay en el pueblo, pero los llamo a que continuemos con esta tranquilidad que nos ha caracterizado», dijo el presidenciable. Pero advirtió que «revertir las décadas de deterioro que viene teniendo el Uruguay no será fácil. En el pueblo uruguayo reina el amor y no el odio, por eso les digo a mis adversarios: vengan a trabajar con nosotros por un Uruguay mejor. Cambiemos este país», puntualizó. *

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