"El Encuentro puede decir todo lo que quiera, menos que es progresista"
¿Cuál es la base de existencia que tiene el Partido de los Trabajadores, en tanto la mitad de la ciudadanía uruguaya es hoy frenteamplista?
El fundamento principal es la ausencia de representación política por parte de los trabajadores, y de perspectiva para un verdadero programa de izquierda en el país, en la medida en que las candidaturas principales en estas elecciones, plantean continuar con la dominación del Fondo Monetario Internacional y con la dominación de la banca imperialista. Por lo tanto, no levantan una perspectiva de los trabajadores y de la izquierda, como salida a la crisis en que vivimos.
La perspectiva de la izquierda y de los trabajadores para salir de la crisis existe en el marco del Encuentro Progresista; ¿por qué no incorporarse a esa fuerza?
Lo que está planteado en este país, que ha sido saqueado por la banca internacional durante décadas y en particular en el último período, es que la deuda externa surge fundamentalmente por el vaciamiento de los bancos y el salvataje de los mismos, por parte tanto de la dictadura militar, como de los gobiernos blancos y colorados. Por lo tanto este es un país que no tiene posibilidad de salida alguna, en tanto continúe negociando con el FMI y con esa banca. Evidentemente una perspectiva «progresista», requiere por lo menos romper con el FMI, eliminar el secreto bancario, disolver las AFAP y toda una serie de planteamientos, que son exclusivos del Partido de los Trabajadores en esta campaña electoral.
De negociar a romper con el FMI hay alguna diferencia; ¿cuánto duraría un gobierno que rompiera con el Fondo?
La realidad es que el conjunto de América Latina está recorriendo un proceso de convulsiones políticas. Lo que pasó en Argentina, con De la Rúa; en Bolivia el año pasado, con Sánchez de Losada; y una cantidad de procesos en Ecuador, Venezuela y otros países que plantean, que si se sigue arrodillado ante el FMI, el proceso y el producto es este. Además, el imperialismo está en una tendencia de acentuar su penetración en la región. Estamos ante la perspectiva de la agudización de las luchas populares y también de la opresión del imperialismo como se ve en gran parte del mundo, en particular en Irak.
Aún así, parece bastante más posible iniciar un proceso revolucionario desde un gobierno de la izquierda, que desde una plataforma de derechas. El voto al PT, ¿no arriesga aún más el acceso de la izquierda al poder?
Es que ese gobierno de centro-izquierda, va al fracaso. En esa medida el Partido de los Trabajadores, no le deposita la más mínima confianza política a ese gobierno y está planteándose la necesidad de agrupar a los trabajadores, para poder superar esa eventualidad de fracaso que advertimos. El problema para nosotros, es cómo reagrupamos trabajadores, para que de este proceso no surja un desengaño tal que nos conduzca a un proceso de derecha, como pasó en muchos países donde gobernó la izquierda y termina luego habiendo una derecha resultado del fracaso. El problema para nosotros no tiene que ver con ganar la elección.
¿Cuántos aproximadamente calcula que votarán al PT?
Eso lo veremos a fines de octubre.
Sean cuántos fueren, cada voto es hoy vital para el acceso de la izquierda al gobierno. ¿Ustedes asumen comprometer es logro?
El elector puede votarnos ahora a nosotros y votar al Frente Amplio en noviembre. No se trata de ponernos frente al Frente, sino que se trata de un proyecto político completamente diferente. No estamos hablando de dos variantes de izquierda que se pelean por el mismo terreno: estamos hablando de dos perspectivas políticas diferentes.
Usted insiste en no pagar la deuda; permita insistir que ese gobierno no dura…
Entonces el gobierno es un títere, si está bajo chantaje, es un títere. Nosotros creemos que no caería, que eso está por el lado de la unidad.
¿Cree que las reacciones del imperialismo, en caso de no pagar, serían soportables para los uruguayos?
Las reacciones se están dando igual. En Venezuela, Chávez paga la deuda externa y lo han querido derrocar, el sometimiento no asegura la neutralidad, por lo menos del imperialismo norteamericano. Cumplir con el FMI, no es estrictamente garantía de que no terminen moviéndole el piso a Uruguay. *
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