Llamadas al Director
Ya no podemos vivir tranquilos en La Comercial
Señor Director:
En La Comercial no podemos vivir. Todos los días robos, asaltos, está lleno de drogadictos y andan borrachos jodiendo a los vecinos. Esto se ha vuelto otra que zona roja, Fasano. De día, cuidan mucho por los negocios, pero de noche es tierra de nadie. Ya la gente ni denuncia las cosas. ¿Para qué? Si todos sabemos quiénes son, la Policía también tiene que saberlo ¿y qué pasa? Aquí hay que hacer algo. Stirling se da dique diciendo que hizo esto o lo otro. Y aquí no hizo nada, Fasano, vino, habló, prometió, aparecieron algunos patrulleros dos o tres días y después, si te he visto no me acuerdo. Pensar lo tranquilo que era este barrio. Daba gusto. Y ahora, ¡mírelo usted! Los que pueden se mudan. Yo qué voy a hacer, nací aquí y tengo 72 años y nunca salí del barrio. Ni para trabajar porque siempre trabajé cerca de aquí, en General Electric y otros lugares. Así que ¿dónde voy a ir que más valga? ¿no? Teléfono: 2007…
El Director: Es realmente deplorable la degradación de la calidad de vida de la gente, fenómeno que no es exclusivo de su barrio, estimado lector. Será tarea ardua tarea del próximo gobierno recomponer el tejido social y volver a dar seguridad a los vecinos.
Es lamentable el papel que le tocó hacer a Stirling
Señor Director:
Es lamentable el triste papel que le tocó hacer a Stirling. Pensar que podría decirse que en cierta forma fue la mosca blanca dentro de un gobierno caótico, desde su presencia en el Ministerio del Interior. Guillermo, soy un colega tuyo. Escúchame bien, los que te dieron este viaje de arena gruesa, no son tus amigos; son tus enemigos. Teléfono: 9001…
El Director: Cumplo con publicar este mensaje al candidato colorado. Coincido con usted en que Stirling desempeñó un muy buen papel al frente del Ministerio del Interior, pero no parece disgustado con su nueva responsabilidad.
¿La Corte Electoral dará la lista de credenciales dadas de baja?
Señor Director:
Fasano, ¿no sabe si la Corte Electoral dará a publicidad la lista de las credenciales que fueron dadas de baja por no votar en dos actos consecutivos? Sería bueno que lo hicieran, porque como no hay voto observado, si una va y se encuentra con la sorpresa que la borraron aunque haya votado correctamente siempre, no habrá tiempo a protestar y se perderá la posibilidad de votar por quien se le antoje. Digo yo, para que no haya sorpresas después. ¿No le parece? Como ya ha habido, creo, casos de alguien que fue a votar y le dijeron que no podía hacerlo porque estaba muerto, ¿quién le dice que no pase algo parecido ahora? Teléfono: 2080…
El Director: Comprendo su inquietud, estimada lectora. No tengo información de que la Corte se proponga publicar la lista de las bajas, pero de todos modos traslado su pregunta a los ministros del referido organismo para la respuesta que tengan a bien enviarnos.
Juan Peirano y Cordero están aquí y muy bien protegidos
Señor Director:
Al torturador Cordero, ¿lo va a buscar la Interpol o hay que esperar que vuelva solito al redil? No sé, me pregunto yo, nomás. ¿O va a pasar como con Juan Peirano o el otro que está en Miami, que desaparecieron en acción, como quien dice? ¿Quiere que le diga una cosa? Ni Juan Peirano ni Cordero se fueron nunca de Uruguay. Están aquí y muy bien protegidos. Teléfono: 3089…
El Director: Todas las opiniones son válidas, estimado lector. Personalmente creo que efectivamente lograron burlar los controles y se hallan en el exterior. Ya veremos.
Ayer pude haber matado a un hombre
Señor Director:
Hace veinte años que manejo y nunca tuve un accidente. Pero ayer, sin embargo, pude haber matado a un hombre que andaba en una bicicleta. No lo maté porque venía a marcha moderada y mis reflejos pudieron esquivarlo y tomarle solamente la rueda delantera sin provocarle un golpe muy fuerte. Ni siquiera fue necesaria atención médica, aunque lo asistí inmediatamente. Pero sucedió porque el ciclista, un hombre más o menos de mi edad, unos cuarenta años, se me apareció a contramano por Colonia, de noche y sin ninguna luz o chaleco fluorescente. Lo vi a la luz de mis faros, milagrosamente. Creo que hay que hacer algo con los ciclistas y los motonetistas y también con los que conducen carritos tirados por caballos. No puede ser que un hombre de trabajo como yo, con familia y respetuoso de las leyes, un buen día por un imprudente inconsciente, termine perdiendo empleo, familia, todo por caer en una cárcel por la muerte de un ciclista. Y lo más triste es que los inspectores de tránsito a mí me controlan y me cagan a multas cuando pueden y a ellos los ven y los dejan como si nada. Teléfono: 6040…
El Director: Antes que nada, estimado lector, regocijémonos de que el accidente no haya tenido consecuencias trágicas. Le diré que su angustia y su malestar son perfectamente comprensibles, y coincido con usted en la necesidad de que todos los vehículos que circulan cumplan rigurosamente las normas de tránsito. Pero también debo señalarle que ningún juez lo habría procesado –aunque las consecuencias del accidente hubieran sido otras– ya que, de acuerdo con su relato, no le cabe a usted responsabilidad alguna.
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