Durante la reunión, los antiguos dirigentes sindicales analizaron la actual coyuntura política

La vieja guardia de la histórica CNT ratificó compromiso con un gobierno progresista

Era casi el mediodía cuando los históricos de la Convención Nacional de Trabajadores comenzaron a llegar a la sede de AEBU. «Tanto tiempo,», «¿cómo estás?», «¿te acordás del día que nos vinieron a buscar?», «¿y de la huelga?», «¿y de la reunión con Bolentini?». Abrazos. Saludos fraternos. Mesa redonda como en los viejos tiempos, pero sin dejos de nostalgia. Por el contrario, los dirigentes históricos –presos, torturados y exiliados durante la última dictadura– analizaron la actual coyuntura política del Uruguay y la posibilidad, real según las proyecciones de las encuestas, de que una fuerza política de izquierda acceda por primera vez al gobierno nacional.

«Es una reunión de reencuentro de compañeros que hoy vivimos una vida distinta, pero que siempre estuvimos luchando por que el Uruguay cambiara. Entonces hemos considerado oportuno reunirnos e intercambiar puntos de vista ante una posibilidad real de un cambio de gobierno. La idea es analizar qué papel pueden jugar los viejos dirigentes sindicales», manifestó ayer Luis Iguini, secretario de Relaciones Internacionales de la CNT, e integrante por ese entonces de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), a LA REPUBLICA.

La CNT se constituyó oficialmente el 1º de octubre de 1966, aunque la convención, como organismo de coordinación, ya venía actuando a nivel gremial desde 1964. El 30 de junio de 1973, un decreto del gobierno militar prohibió a la organización. Simultáneamente se requirió la captura de todos los dirigentes de la CNT.

El 4 de julio de ese año, en plena huelga general, un nuevo decreto autorizaba el despido, sin indemnización, de todos los trabajadores de la actividad privada y en la administración pública sin sumario. Sus dirigentes, militantes y adherentes fueron desaparecidos y asesinados. En el mejor de los casos padecieron la cárcel, la tortura y el exilio.

 

Militantes de la vida

Iguini agregó que en la actual coyuntura el papel fundamental «lo juega el PIT-CNT» y que, desde el punto de vista de la coalición de izquierda, «están definidos los acuerdos en cuanto va a ser la relación con el movimiento sindical».

No obstante, señaló que «la vieja guardia gremial» decidió «ponerse a la orden» de las nuevas generaciones de sindicalistas y no descartó la posibilidad de conflicto ante una nueva administración. «Las clases sociales existen y por lo tanto va a haber contradicciones y enfrentamientos. Es natural en cualquier democracia del mundo. De todas formas, vamos a apoyar a un gobierno progresista por los puntos en común que tenemos en la idea de un país productivo y con justicia social. Una cosa es enfrentar a un gobierno aliado con las patronales y otras cosa es un gobierno que esté abierto al diálogo y al entendimiento con el movimiento sindical».

Por su parte, Ignacio Huguet, miembro de la dirección de la CNT durante la huelga general y secretario general en su momento de la Congreso de Obrero de Textil (COT), fue partícipe, junto a José D’Elía y Gerardo Cuesta, de la entrevista que la CNT mantuvo con el coronel Néstor Bolentini, en aquel momento ministro del Interior.

«A mi juicio hay dos etapas. Por un lado la recuperación del Uruguay perdido, algo que no se puede dar de la noche a la mañana. Debe programarse con la participación de los trabajadores. El gobierno entrante no puede arrogarse para sí la potestad de decidir por sí solo los caminos a seguir», afirmó Huguet.

En este contexto, coincidió con la actual dirigencia del PIT-CNT en el entendido de que los trabajadores deben tener representación en todos los directorios de las empresas y organismos públicos, como ocurre actualmente en el Banco de Previsión Social y en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a través de la Junta Nacional de Empleo (Junae).

«Los trabajadores son los que hacen el país. Como tales tienen derecho a participar en la conducción del país de forma responsable. Pero integrar un Directorio no significa desligarse del movimiento sindical. Por el contrario, al trabajador que se le encomiende esa tarea deberá estar en permanente contacto, en un intercambio de ideas y propuestas, con la central obrera y los gremios», concluyó Huguet. *

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