El gobierno ha priorizado el nombramiento de Opertti a la Secretaría de Aladi y "sacrifica" al embajador en la OMC

Pérez del Castillo fundamenta su postulación a OMC ante silencio oficial

El embajador Carlos Pérez del Castillo defendió en carta abierta su postulación como secretario general de la OMC, ante los cuestionamientos que le realizara el canciller de Brasil y frente al silencio del gobierno uruguayo que está preocupado en no generar controversias, a fin de que el actual canciller, Didier Opertti, sea electo secretario general de Aladi. Pérez del Castillo fue postulado por el gobierno de nuestro país, pero Celso Amorim, canciller de Brasil, anunció que su país apoyará a su propio candidato, ya que no respalda lo actuado por el embajador uruguayo en la reunión de Cancún en México. El gobierno uruguayo no ha reaccionado de acuerdo con las circunstancias y solamente se conoce una escueta declaración del canciller Opertti respaldando a Pérez del Castillo. Fuentes diplomáticas y políticas explicaron a LA REPUBLICA que como este lunes se necesitan todos los votos para que sea electo Opertti como secretario general de Aladi, un enfrentamiento con Brasil debilitaría enormemente las posibilidades de Opertti para acceder al cargo. Esta es la versión textual de la postura del embajador. «Frente a las recientes declaraciones del canciller brasileño, recogidas ampliamente, tanto en la prensa nacional como internacional, en relación con el papel que desempeñé como presidente del Consejo General de la OMC, quisiera hacer las siguientes aclaraciones:

1. Documento que en mi carácter de presidente del Consejo General presenté a la Conferencia Ministerial de Cancún, bajo mi propia responsabilidad, trataba sobre los 28 temas que se vienen negociando dentro del marco de la llamada Ronda de Doha para el Desarrollo (no solamente agricultura). Su contenido, en la vasta mayoría de los asuntos tratados, contó con el respaldo de todos los miembros de la organización y sus lineamientos siguen hoy día siendo la base de la negociación.

2. El papel de un presidente no es el de pronunciarse por una u otra propuesta, sino el de presentar un documento, que sin apartarse del mandato de negociación acordado, refleje, de la manera más ecuánime y transparente posible, lo que podrían ser las posibles bases de entendimiento entre todos los miembros, para que pueda avanzar el proceso de negociación. Y ese fue, justamente, el objetivo que orientó la presentación del documento que hoy es motivo de crítica.

3. En materia agrícola, tema de fundamental importancia para dicha Ronda, como asimismo para el Uruguay y Brasil, el texto presentado no reflejaba fielmente, ni podía hacerlo, la posición individual de ningún país o grupo de países. De hecho, dicho texto fue objeto de discusión en una Reunión del Consejo General, previa a Cancún en la que recibió objeciones de parte de diversos miembros de la Organización, pero por razones diversas y contrarias las unas de las otras. Las partes del texto que más elogiaron algunos miembros, fueron las más criticadas por otros y las sugerencias demasiado ambiciosas para unos, resultaron ser muy modestas para otros. Esa situación me llevó a pensar que finalmente el texto reflejaba un cierto punto de equilibrio, que si bien no era totalmente satisfactorio para todos los miembros, podía servir como una base para que los ministros prosiguieran sus negociaciones en la Conferencia de Cancún. De ahí que optara por no hacerle ningún tipo de modificaciones en una dirección o en otra.

4. Es cierto que el texto agrícola no reflejaba en su totalidad las posiciones del Grupo de los 20, como tampoco la del Grupo de los 10, (que son totalmente contrarias a las anteriores) ni la del Grupo de Cairns, ni la de ningún otro país en especial. Menos aun, dicho texto resultó un reflejo de las posiciones de Estados Unidos y la Unión Europea contenidas en su documento conjunto. Lejos de ello, cualquier evaluación objetiva del documento presentado por la Presidencia del Consejo General, permitirá identificar fácilmente sus notorias diferencias:

* En primer lugar, en mi texto se proponía la eliminación de todas las formas de subsidios a la exportación, mientras que en la propuesta conjunta de los dos grandes socios comerciales estos se limitaban con una mera reducción de los mismos.

* En segundo lugar, mientras que el texto de los Estados Unidos/ Unión Europea proponía una fórmula única de reducción arancelaria aplicable tanto a países desarrollados como a países en desarrollo, el documento que yo propuse sugería fórmulas diferenciales: una fórmula de reducción más ambiciosa para los países desarrollados y una menos ambiciosa dirigida a los países en desarrollo.

* En tercer lugar, en materia de ayuda interna, mientras el texto conjunto de los Estados Unidos y la Unión Europea limitaba los apoyos financieros a la producción (llamados de Caja Azul) a un monto equivalente a un 5% del valor de la producción agrícola de cada país, el texto que yo propuse agregaba una segunda fase de reducción que llevaría dichos apoyos a un nivel de solamente el 2.5% del valor de la producción agrícola (idea que con posterioridad fue recogida por el G20).

Por consiguiente, son notorias y visibles las diferencias existentes entre los dos textos respecto a estos temas centrales de la negociación agrícola, lo que demuestra lo infundado de las aseveraciones realizadas, y que las variantes introducidas en el documento que yo propuse van al encuentro de los intereses de los países en desarrollo.

5. Asimismo, después del fracaso de la Conferencia de Cancún, los ministros me encomendaron, en mi calidad de presidente del Consejo General, intensificar el proceso de consultas y desplegar todos los esfuerzos necesarios para volver a reencauzar el proceso de negociación que había descarrilado en Cancún. En el cumplimiento de ese mandato se llevó a cabo un intenso trabajo que resultó ser muy positivo y que demostró que había un compromiso de todas las partes en fortalecer el multilateralismo. El resultado de este esfuerzo está contenido en un documento de la OMC (Job (03)/226), que fue bien recibido por todos los miembros de la Organización, y que constituyó la base sobre la cual continuaron las negociaciones hasta alcanzar los resultados positivos de julio de 2004. Ese fue el legado que personalmente le dejé al Consejo General al traspasarle la Presidencia a mi sucesor en febrero de 2004. Recomendaría su lectura, ya que por ejemplo, en materia agrícola, los lineamientos y recomendaciones allí contenidos, son más ambiciosos que los acuerdos finalmente alcanzados en la Reunión del Consejo General, celebrada a fines de julio de este año y aceptados por todos los miembros de la OMC, incluyendo a Brasil. Ese texto además, rescata la negociación sobre el algodón (de importancia capital para países africanos) que había sido abandonada en Cancún y sugiere claras orientaciones en materia de trato especial y diferenciado para los países en desarrollo. Indica asimismo, lineamientos para atender los asuntos pendientes en cuanto a acceso a los mercados para los productos no agrícolas y los llamados temas de Singapur.

6. En suma, tengo la convicción de que el esfuerzo que he realizado así como los resultados alcanzados, lejos de disgustar a los miembros de la OMC y particularmente a los países en desarrollo, fueron un escalón positivo y útil para la continuidad del complejo proceso de negociaciones. Existen múltiples expresiones públicas de parte de decenas de países que así lo acreditan, pronunciadas en las diferentes reuniones del Consejo de la OMC. Por otra parte, es difícil creer que dicho esfuerzo haya afectado en alguna forma los intereses de los países en desarrollo, que hoy constituyen precisamente el sólido respaldo de más de 50 países miembro de
la OMC que hasta ahora respaldan mi candidatura, entre los que se encuentra la casi totalidad de las naciones de América Latina y un número importante de países en desarrollo de otras regiones, incluyendo algunos de los más pobres. También, vale destacar que por lo menos seis de los miembros del G-20 han manifestado expresamente el apoyo a mi candidatura.

7. Por todas estas razones, estimo tener credenciales técnicas y antecedentes profesionales suficientes, para postularme al cargo de director general de la OMC, en cuyo proceso de selección deberían prevalecer, a mi juicio, las virtudes de cada candidato y no proceder a desacreditar y descalificar infundadamente la de sus contendores.

8. Nunca fue ni será mi estilo el de bajar al terreno de la descalificación personal o al cuestionamiento de las cualidades profesionales de otras personas. Eso no le hace bien al país –que tengo el honor de representar– ni al necesario fortalecimiento del Mercosur que todos anhelamos, ni a las que seguirán siendo siempre relaciones de hermandad entre Uruguay y Brasil, país en el cual sé que tengo muchos amigos y que además me ha distinguido en el pasado con su más alta condecoración: la Orden «Cruzeiro do Sul», de la cual me siento muy honrado y orgulloso.

9. Finalmente si soy candidato a la OMC es porque creo en el multilateralismo y en la necesidad de fortalecerlo. He dedicado por entero mi vida profesional a los temas comerciales internacionales, particularmente los vinculados con el desarrollo. Pienso que la OMC tiene actualmente una enorme y urgente responsabilidad: la de terminar esta Ronda de Negociaciones asegurándose que responda plenamente al nombre que se le ha asignado: la Ronda del Desarrollo.

Aspiraría a que este fuera nuestro objetivo común del que no desviáramos nuestra atención, y que menos aun, nos embarquemos en discusiones innecesarias y estériles por la sucesión de un nuevo director general». *

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