"Tengo olfato; en las elecciones no me equivoco: va a haber segunda vuelta"
–¿Por qué habría que votar a Jorge Larrañaga para que sea Presidente? Denos las razones.
–Porque tenemos el mejor proyecto, el mejor programa, el mejor equipo y porque somos la única renovación del sistema político uruguayo. Lo único verdaderamente trascendente que hubo en el sistema político uruguayo en el proceso previo a la campaña electoral de las internas fue la candidatura nuestra a la Presidencia de la República, que un año atrás nadie pensaba que podíamos alcanzar. Porque además tenemos un proyecto de país de desarrollo nacional integral; porque el cambio no es de izquierda ni de derecha, no es de centro ni de costado, el cambio es si terminamos o no con un Uruguay fuertemente centralizado en la capital de la República, que termina perjudicando al Interior, a la capital y al propio país. Entonces nuestro origen político, yo soy un hombre del Interior de la República, nos está dando esa impronta de desarrollo nacional del Uruguay. Y además creemos ser el actor político que puede articular y unir, construir consensos y entendimientos que el país necesita. Este país está dividido al medio y creemos conjuntar precisamente esas condiciones: proyecto, programa, visión nacional, renovación y la posibilidad de impulsar un gran gobierno de compromiso nacional. Eso nos parece central. El país está necesitando ese gobierno de compromiso nacional.
–Usted afirma contar con la fuerza de los nacionalistas. Sin embargo, parece ser que el Herrerismo no ha empujado de la misma manera que Alianza Nacional. Después de las internas Lacalle se fue de viaje, ¿Usted se siente respaldado por el Herrerismo?
–Yo me siento respaldado por todos los sectores del Partido Nacional. Verdaderamente respaldado: por el Herrerismo, por Correntada Wilsonista, y también por nuestro propio sector. Me siento respaldado por todos los parlamentarios del partido, me siento respaldado por todos los intendentes. El Herrerismo viene haciendo un gravitante esfuerzo en todo el país, encabezado por el senador Luis Alberto Heber. Otro tanto ha venido concretando el sector Correntada Wilsonista. El doctor Lacalle tiene su papel dentro de su propio sector, en lo cual no pienso personalmente inmiscuirme.
–El crecimiento de su candidatura ¿lo atribuye al accionar suyo personal o a ese sentimiento anti-Lacalle, anti-Herrerismo, que hay en gran parte del electorado blanco?
–Yo creo que no es un sentimiento antinada. Yo creo que el Partido Nacional fue el único partido que procesó en una verdadera y real elección interna su candidatura única a la Presidencia de la República. Y eso es lo fuertemente renovador: el único candidato único que emergió de una elección interna, fuimos nosotros. No hubo puja electoral en el Frente Amplio. No hubo puja electoral tampoco, salvo con todo respeto la dispar situación del Partido Colorado. Eso es incontrastable. Y además, que somos la renovación es también indiscutible, porque es una renovación en el esquema de cómo pensar el país. Es una renovación y es algo novedoso y revulsivo el hecho de que emergiendo del Interior de la República hayamos logrado la nominación de candidato a la Presidencia por todo el Partido Nacional. Nuestra propuesta de gobierno también marca indiscutiblemente una visión de renovación en el pensamiento político, económico, de desarrollo, en el área social, que tenemos para exponer. Además hemos roto con el mito de que los jóvenes son los que votan al Frente. Hoy hay estudios de opinión pública que más del 40% de los jóvenes entre 18 y 29 años están acompañando nuestra candidatura presidencial. Y esto es así. Además, si vamos a la propia edad de los candidatos, es manifiesta la diferencia en edad que nosotros tenemos en lo que significa el escenario de los distintos candidatos. Fundamentalmente me estoy refiriendo a Stirling y al propio doctor Tabaré Vázquez. Esto también marca un punto en el sentido de la renovación.
–El dirigente ruralista de Colonia Juan Carlos Planchón, hombre notoriamente ligado al Partido Nacional, anunció que va a votar a Gaggero en la lista con Nin Novoa y dijo que en el Partido Nacional no hubo renovación, que lo que hubo fue un cambio de golero y que después el cuadro sigue siendo el mismo.
–Con la única diferencia de que en este caso el golero es el candidato único del Partido Nacional y el presidente del directorio del Partido Nacional. Creo que hay un cambio muy importante. Miren quién encabeza las listas al Senado del Partido Nacional, todos candidatos nuevos. El propio senador Gallinal es un líder sectorial que encabeza su sector político. El propio senador Heber, del Herrerismo, es otro actor político joven. Y la otra lista al Senado la encabezamos nosotros. Entonces, no es el arquero: hay una renovación muy fuerte en todo el Partido Nacional, que nació además de abajo, nació de la gente y que se plasmó en el resultado de la elección interna.
–¿Qué papel le correspondería entonces a Lacalle en un gobierno del Partido Nacional?
–Yo creo que el país no puede prescindir de actores políticos que tienen una enorme experiencia. Nadie va a poder prescindir de actores políticos que pueden aportar. En un gobierno del doctor Vázquez, ni en un gobierno de Jorge Larrañaga. Creo que un presidente debe poder tomar de cada uno de los actores del sistema político de nuestro país su aporte. En una visión de conjunto, de construcción nacional, elaboración de acuerdos, entendimientos, sin los cuales me parece que el país no puede avanzar. Por eso lanzamos como una idea muy fuerte que la seguimos manteniendo, la idea de un gobierno de compromiso nacional. Esta es una idea central, conjuntamente con la idea del Uruguay productivo y social. Con la idea del crecimiento con justicia. Nos parecen imprescindibles todos los actores que puedan contribuir. No vamos a prescindir del doctor Tabaré Vázquez si somos presidente de los uruguayos, vamos discutir con él. Vamos a discutir y analizar con todos los actores del sistema político de nuestro país. El papel del doctor Lacalle será el papel de un ex presidente, como también lo es el del doctor Julio María Sanguinetti. No sabemos cuál va a ser el papel del doctor Vázquez si llega a perder la instancia electoral, pero vamos a consultar también a su fuerza política, el Frente Amplio, vamos a conversar, vamos a discutir, vamos a analizar, vamos a convocar a integrar los entes autónomos y servicios descentralizados, que, por otra parte, el Frente ya, aunque sea parcialmente, integró en el primer gobierno luego del gobierno de facto.
–Usted manejaba como una diferencia sustancial el hecho de que es por primera vez candidato a la Presidencia, frente a tres instancias de Tabaré Vázquez. No obstante en el ’99, en el balotaje apoyó a Jorge Batlle que era su quinta ocasión, algo que en estos tiempos sectores del Frente le recuerdan que usted ha votado a Batlle. ¿Cómo responde a esos dichos?
–Y el Frente no ha votado nada. Cuando ha tenido que proponer no ha propuesto. Cuando ha tenido que acordar, no acordó. Cuando se le pide debate, tampoco debate. El Partido Nacional fue la colectividad política que tuvo que «probar», lo digo entre comillas, lo que fue la reforma constitucional de 1996. Y el Partido Nacional tuvo que hacer una opción, y el partido resolvió precisamente apoyar al doctor Jorge Batlle en lo que significa este gobierno. También todo el país sabe que nosotros fuimos el único sector que estuvo desde el arranque desde el 1º de marzo, con una visión de notoria diferencia en relación con otros sectores del Partido Nacional, con relación a la integración de ministros blancos en e
l gabinete del presidente Batlle. Y eso lo marcamos claramente antes que se le vieran las patas a la sota. Y esto no significó que en episodios cruciales para el país no apoyáramos. Sin votar la Ley de ajuste fiscal, de mayo de 2002, que fuimos el único en el Partido Nacional que no la votó, después eso no fue obstáculo para acompañar la Ley de reprogramación de los depósitos de los bancos públicos en el primer fin de semana de agosto, cuando el país realmente podía haber entrado en una situación de default. Y tampoco fue obstáculo para apoyar el canje voluntario del endeudamiento externo, que en marzo de 2003 proyectó el entonces ministro de Economía Atchugarry. Fuimos capitales a la hora de buscar la sustitución del ministro de Economía Bensión, por el que terminó siendo ministro de Economía el senador Alejandro Atchugarry. Cuando terminamos el gobierno de coalición, creo que en noviembre de 2002, ese hecho de terminar con el gobierno de coalición que fui yo también con nuestro sector los que recogimos firmas para terminar con la participación de ministros blancos en el gabinete, y que se aprobó en la convención mayoritariamente, ese hecho también marcó que después en la elaboración de la solución del Nuevo Banco Comercial, esa solución contara con votos de todos los partidos. Precisamente impulsando un esquema de entendimiento que se llamó la Ley del Nuevo Banco Comercial, otra operación tendiente a comenzar a lograr la recuperación del sistema financiero frente a la situación de notable impacto que había tenido su propia situación dentro del esquema económico del país.
–También recuerdo que usted mismo reconoció sentirse arrepentido de haber votado a Jorge Batlle…
–La palabra no fue arrepentido, dije que sentía frustración frente al hecho de en su momento votar al doctor Jorge Batlle. Es algo que lo he expresado y naturalmente tampoco teníamos opción: o se votaba al doctor Batlle o se votaba al doctor Tabaré Vázquez. Y francamente no nos satisfacía tampoco la opción del doctor Tabaré Vázquez de cara a la instancia de la segunda vuelta de noviembre del ’99. Fue la opción que le hubiera podido corresponder a cualquier partido que hubiera quedado en una tercera posición. Por eso hemos expresado que cuando pasemos a la segunda vuelta, el 31 de octubre, nosotros no vamos a convocar a hacer acuerdos a ningún partido ni a ningún referente político; vamos a convocar a la gente.
–Por lo que se desprende de lo que usted dice, los gobiernos de coalición tal como se han estructurado no han sido de su agrado. Usted plantea un gobierno de compromiso nacional.
–Yo creo en la tesis de la gobernabilidad. Que se traslade también a acuerdos también que se extiendan a la sustentabilidad parlamentaria. Yo quiero un gobierno nacional que tenga una fuerte relación con el Parlamento, estoy pensando en acuerdos ministeriales del Presidente con los ministros con una importante periodicidad, incluso en acuerdos ministeriales donde también puedan convocarse a los coordinadores parlamentarios de los otros partidos, para que sepan de primera mano cuál es el decurso del gobierno, y tener una relación estrecha entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento para construir.
–¿No cree que se pueda generar una dinámica de deliberativo general y no de ejecutividad?
–No. Porque a nosotros ejecutividad nos sobra. Tenemos una enorme ejecutividad. Tenemos una ejecutoria de 10 años como intendente municipal. Y ahí aprendimos a armar equipos, a ejecutar políticas, a dar respuestas.
–¿Cuál será la posición de su eventual gobierno con respecto al secreto bancario?
–Vázquez ha hablado de la necesaria confidencialidad con respecto al tema del secreto bancario. Nosotros decimos por contrario que vamos a mantener el secreto bancario. El Frente Amplio ha venido modificando claramente su posición con respecto al tema del secreto bancario y eso nos parece algo importante. Ha venido cambiando en muchísimos temas: desde el Frente Amplio que iba a sacudir hasta las raíces de los árboles, que iba a cambiar el régimen de las AFAP, que iba a aplicar un salariazo a este Frente Amplio, hay una gran diferencia.
–¿A usted le parece mal eso?
–Me parece un cambio y una contradicción muy fuerte del Frente Amplio. Porque el Frente Amplio tiene que explicar si es lo que ha sido durante 33 años, o es lo que ahora dice que es. Esto me parece una muy fuerte contradicción. Donde además el país entero sabe que el Frente Amplio y sus sectores más radicales han venido levantando durante las últimas décadas todo un discurso contra el Fondo Monetario Internacional, contra el pago de la deuda, contra todo lo que significaba relacionamiento del país con respecto al tema del endeudamiento, y terminaron nominando al ministro de Economía en la puerta del Fondo Monetario Internacional. Esta es una realidad: un ministro de Economía como el senador Astori, que tiene fortísimas críticas ya desde la interna. Incluso un integrante del sector mayoritario del Frente Amplio ha dicho que el senador Astori iba a durar prácticamente, tres meses. Y esto es una realidad. De aquel Frente Amplio en donde el doctor Vázquez decía: el que no acata se va, a lo cual se le respondió por parte del senador Astori, en símil de Luis Alberto de Herrera, ni me callo ni me voy, a este Frente Amplio que ahora recorre los países y los fuertes sectores empresariales de los países vecinos con un discurso de moderación, hay una diferencia enorme.
–¿Será por eso que las encuestas marcan que el Frente Amplio gana casi en primera vuelta?
–Yo lo que creo es que las encuestas antes de la elección interna decían que el Frente iba a sacar más del 50% de los votos. Y sin embargo terminó con una notable paridad en la elección interna del 27 de junio, con el Partido Nacional.
–Con la diferencia de que no era obligatorio el voto…
–Con esa diferencia. Pero que también tiene siempre la relatividad de las encuestas. Porque ninguna daba la ventaja que yo terminé sacando dentro de la interna: saqué el 66% de los votos del Partido Nacional en la elección interna y ninguno lo daba.
–¿Cree usted en las encuestas ahora, que la mínima está dando el 48% al Frente Amplio?
–Con 48%, hay segunda vuelta.
–Pero hay un 10% de indecisos, más un 2% de gente que va a venir a votar del exterior y en general la mayoría lo va hacer por el candidato de la izquierda que es Tabaré Vázquez…
–El Frente tiene 46-47% de techo en la propia elección. El Partido Nacional va a terminar en el 35-36%. Y va a haber segunda vuelta.
–Pero hay un decrecimiento del Partido Nacional que tenía un 33% cuando se decidió su candidatura.
–Vamos a ver, queda el proceso final de la campaña electoral.
–Un buen burrero se la juega en eso, en lo metros finales…
–Yo no me juego como político lo que pronostico como burrero: todo lo contrario. Tengo un gran olfato: en marzo de este año dije que iba a ganar con más del 50% de la elección interna y no me equivoqué, no me he equivocado en las elecciones. *
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