Llamadas al Director
Balanzas testigo en las ferias vecinales
Señor Director:
El otro día se me dio por controlar en una balanza de un carnicero amigo, lo que había comprado en la feria. Una oferta de papas de tres kilos por 22 pesos, realmente me dieron 2 Kg 600 grs; otra oferta de naranjas para jugo de dos kilos por 18 pesos, realmente me dieron 1 Kg 700 grs, y finalmente en vez de un cuarto de manteca suelta, me dieron 220 grs. Por supuesto, no iba a caminar otra vez las quince cuadras hasta la feria cargando las bolsas para protestar. ¿No sería hora que pusieran en cada feria un inspector municipal con una balanza testigo? Ah, la feria a la que fui, es la de general Flores e Industria del domingo.
Teléfono: 2152…
El Director: Comprendo su indignación, estimada lectora, ante un comportamiento comercial deshonesto. Su planteo es atendible y me sumo a él para que la IMM vea la posibilidad de instalar balanzas testigo en cada feria.
Tendrían que darnos los remedios que receta el médico
Señor Director:
Viendo una lo que pasaba con ese remedio que ahora lo prohibieron, ¿no será necesario que alguien controlara los remedios que nos dan a los enfermos en las farmacias de las sociedades? Porque el médico le manda una cosa y ellos le dan uno que no es el mismo pero es similar. Y quién le asegura a una que no sea un remedio dañino como ese que prohibieron. Tendrían que darnos los remedios que dice el médico y si no los tienen, conseguirlos, que buena plata les pagamos.
Teléfono: 3540…
El Director: Su preocupación es legítima, estimada lectora. No obstante, en principio le diré que por lo general las mutualistas son responsables y que el medicamento similar que ofrecen tiene la misma composición que el recetado. De todos modos publico su queja y ofrezco a las sociedades médicas la posibilidad de aclarar dudas al respecto enviando su punto de vista.
En la zona de Manga estamos dejados de la mano de Dios
Señor Director:
El otro día hubo un incendio intencional en los galpones de la sociedad criolla Potros y Palmas, en Manga. Aunque el peritaje de los bomberos dijo que fue a raíz de un cortocircuito, algunos testigos aseguran que instantes antes de desatarse el fuego vieron huyendo desde allí a unos muchachones. Y debe ser así seguramente porque esta zona lamentablemente está dejada de la mano de Dios, los vecinos vivimos constantemente sobresaltados y atemorizados por estos grupos de pequeños y grandes delincuentes, generalmente drogadictos y traficantes, que se han adueñado de la zona. Y eso ha llevado a que todo se desvalorice por acá, la propiedad, los negocios, todo. Yo vivo en una casa que hace doce años la pagué treinta mil dólares y hoy estoy pidiendo ocho mil para irme y no puedo venderla. Claro, los interesados se enteran que me robaron siete veces, que puse rejas y me las arrancaron, y que después que oscurece no se puede salir a la calle ni estar con las puertas de la casa abiertas aunque sea una noche de verano con cuarenta grados. Ojalá quien quiera que sea el que venga, haga algo por terminar con todo esto.
Teléfono: 099926…
El Director: Su testimonio, estimada lectora, es revelador de una triste realidad: el progresivo deterioro de la calidad de vida de los uruguayos. Por desgracia, su barrio no es el único que sufre las consecuencias de la crisis económica, social y cultural en que nos han sumido dos décadas de gobiernos neoliberales. La tarea de recomposición del entramado social será ardua pero a la larga, entre todos, lograremos mejorar las condiciones materiales de la gente y recuperar los valores de convivencia que nos regían.
Carne, verdura, pan y leche
Señor Director:
¿Es verdad que van a poner los troles y los tranvías otra vez? Sería bueno, ¿no? Y ya de paso que pongan los ferrocarriles también. Pero por favor, antes que nada, pongan otra vez la carne y la verdura, el pan y la leche en las cocinas de la gente. Gracias.
Teléfono: 9245…
El Director: Ojalá, amigo lector, podamos recuperar los ferrocarriles e impulsar el transporte eléctrico; creo que no es una aspiración descabellada. Pero como usted bien dice, antes de eso es preciso mejorar las condiciones de vida de la gente.
«Me tiene patilluda la propaganda electoral»
Señor Director:
Estoy patilluda, Fasano, de las propagandas electorales. ¿Alguien sabe cuántos millones de pesos cuesta esa publicidad? ¿No sería mejor que todos juntaran esa plata y con ella ayudaran a tantas obras sociales, a los que menos tienen, y que la gente se limitara a elegirlos no por el barullo sino por las ideas y la honestidad? Y conste que soy del Frente, pero me opongo también a las millonadas que gasta el Frente en publicidad. Va a haber que hacer algo para que no se siga tirando plata de esa forma. Habló María, del Centro.
Teléfono: 9000…
El Director: Comprendo su posición, estimada María, pues parece un sinsentido que se gasten millones en publicidad electoral cuando hay tantos compatriotas que pasan hambre. No obstante, debemos tener presente que vivimos en una sociedad en la que rigen ciertas reglas de juego que es imposible eludir. Y en el caso que nos ocupa, nadie –ni el líder más carismático ni el partido con ideas más sólidas– puede prescindir de la propaganda.
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