Fue detenida e interrogada cuando se presentó a cobrar la pasividad de su padre

La hija de Cordero confirmó a la Policía que el militar se fugó

La mujer interrogada «dijo que su padre había viajado al exterior para realizarse unos by pass en el corazón. No dijo a qué país. Pero aseguró que retornaría y se presentaría ante la Justicia», comentó a LA REPUBLICA un calificado informante del Instituto Policial.

Una fuente cercana al Ejército Nacional reveló por su parte que un ex camarada de armas del coronel prófugo de la Justicia Penal aseguró que mantuvo «un encuentro casual» con Cordero, el fin de semana anterior, en un pasillo del Shopping de Punta Carretas.

«Cordero le comentó que había reaparecido porque necesitaba cobrar su pasividad. Le dijo que andaba un poco falto de dinero», indicó a LA REPUBLICA la fuente, quien conversó con el ex militar que dijo haberse encontrado con el ex coronel «por casualidad».

Dentro del shopping, Cordero se paseaba oculto tras un sombrero y una bufanda, al tiempo que vestía sobretodo de solapa levantada. «Conmigo no vas a jugar a las escondidas, ¿no?», ironizó la persona al cruzarse con Cordero, y antes de iniciar una charla distendida, breve e informal, sobre generalidades sin mayor trascendencia.

Según versiones, estaría en Brasil

Por su lado, una fuente confiable allegada a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) del Ministerio del Interior dijo al diario plural que, según versiones, Cordero ya se habría operado del corazón y ahora estaría guardando reposo en el estado brasileño de Río Grande del Sur, residiendo en distintas ciudades.

«Fue visto en varias ciudades, como en Porto Alegre, e incluso en algunas otras muy cercanas a la frontera, como Santa Victoria do Palmar», indicó la fuente a condición de preservar su anonimato.

La información de Inteligencia policial data de algunas semanas atrás, antes de su presunta aparición en Punta Carretas Shopping. Sobre Cordero no pesa ninguna orden de captura internacional. El delito y la falta porque se lo busca no ameritarían la extradición.

Interrogatorio a la hija fue comunicado al juez

El cobro de la pasividad del ex coronel por parte de su hija, y los declaraciones que ésta hizo ante los oficiales de Jefatura, fueron puestos en conocimiento del juez en lo penal de 8º Turno, Pedro Hackenbruch, que el lunes 27 ordenó la «detención y conducción en carácter de incomunicado» del coronel Manuel (r) Cordero.

La hija del ex militar dijo además a los oficiales que la indagaron, que su padre se encontraba en «un muy delicado estado de salud», y que la intervención cardíaca era necesaria con suma urgencia.

Hasta ahora, ninguna dependencia del Ministerio del Interior pudo comprobar la veracidad de los dichos de la hija de Cordero, en cuanto a que su padre se habría ausentado del país. No obstante, tal posibilidad no ha sido del todo descartada en medios policiales.

Cierre de fronteras para un «prófugo»

El lunes 16 de agosto, el coronel (r) Cordero había dejado una carta en el despacho del juez Hackenbruch anunciando su intención de ausentarse del país para someterse a un tratamiento médico. El magistrado dispuso, en consecuencia, un cierre oficial de fronteras.

Una semana después, el lunes 23, oficiales superiores de Jefatura se apersonaron en la casa de Cordero, en Malvín, para notificarlo de una audiencia a la que debía concurrir el siguiente jueves 26. El coronel retirado no se encontraba. Los oficiales fueron atendidos por su hija, quien dijo que su padre ya había viajado al exterior.

Informado de los dichos de la mujer, el juez Hackenbruch ratificó el «cierre de fronteras» que había dispuesto el anterior lunes 16.

Luego que el magistrado ordenara la «detención y conducción en carácter de incomunicado» de Cordero, recién el pasado lunes 27, la Dirección de Investigaciones se apersonó en el domicilio del ex militar, en la calle Atlántico 1568 en el barrio de Malvín, y en su casa de veraneo en el balneario de Atlántida, dos cuadras y media al nordeste de la Plaza de los Fundadores, pero nunca lo encontró.

Durante los tres días siguientes, la Policía se abocó a interrogar a varios familiares, amigos y allegados del coronel, quienes dijeron desconocer el paradero del ex militar, quien a partir del martes 28 había pasado a ser catalogado como «prófugo» de la Justicia Penal.

Un delito menor y una falta procesal no ameritan extradición

El coronel (r) Manuel Cordero había sido acusado ante el juez en lo penal de 7º Turno, Pedro Hackenbruch, de cometer un delito de «desacato por ofensa» contra el juez en lo penal de 4º Turno, José Balcaldi, y contra el fiscal en lo penal de 14º Turno, Rafael Ubiría.

Balcaldi y Ubiría denunciaron a Cordero por interponer repetitivos recursos para evitar ser indagado por haber perpetrado «apología del delito» tras haber justificado, en una entrevista de prensa, la aplicación de torturas físicas en interrogatorios a presos políticos.

La no comparecencia de Cordero a la audiencia citada por el juez Hackenbruch para el 26 de agosto implicó que el ahora ex militar incurriera en un «incumplimiento de un deber procesal», una falta, y que no pudiera llegar a ser interrogado por el fiscal en lo penal de 8º Turno, Luis Bajac, el magistrado fiscal actuante en el caso.

Ni «desacato por ofensa» ni «incumplimiento de un deber procesal» constituyen delitos «graves» que pudieran ameritar un pedido de «extradición» mediante el cual Cordero podría ser conducido por Interpol, a través de una orden judicial de captura internacional. *

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