"Vázquez no se define, un día contempla a los radicales y otro día a los moderados"
»La revolución del centro» es el título de las bases programáticas de la fórmula presidencial del Partido Colorado que usted encabeza. ¿Invítenos a votarlo, por qué deberíamos votar a Stirling para ser presidente, cómo lo está haciendo?
Nos deben votar porque manejamos la crisis en el peor momento de la historia, la manejamos bien, tuvimos una conducción económica muy bien planificada; eso permitió en el momento en que el mundo comenzaba a revertir los precios internacionales de los productos que Uruguay vende estar en condiciones de tener la casa en orden.
Vamos a crecer 10 por ciento, no se conoce en la historia del país un crecimiento similar. Vamos a exportar, la tasa de exportación más importante fue en 1988, ahí fue el punto culminante, y a 13, 14 meses de la crisis vamos a sobrepasar esa cifra y vamos a andar alrededor de los 3.000 millones de dólares. Estamos bajando la desocupación, la tasa de pobreza.
Tenemos que seguir reparando el tejido social que sigue afectado por la crisis que tuvimos desde el año 1999 hasta el 2003. Las razones para votarnos son que este proceso hay que acentuarlo y tenemos que seguir generando inversión. Nuestro país es un referente internacional en cuanto a la buena imagen. Tiene credibilidad en el ámbito internacional y en todos los organismos financieros y creo que tenemos que continuar.
Tiene usted razón, el 13 de enero de 1999 devalúa Brasil y más adelante se cae Argentina, pero le recuerdo que el presidente Julio María Sanguinetti y los principales del equipo económico, con el contador Luis Mosca a la cabeza, decían que Uruguay estaba blindado y que no pasaría nada en el futuro. Una de las medidas pudo ser devaluar, pero a quienes planteaban eso se le dijo que atentaba contra el país. Con la debacle argentina se dijo lo mismo, que no pasaría nada, pero el problema bancario que no comienza con las estafas de los hermanos Röhm o del grupo Peirano, comienza con la corrida en el banco Galicia…
Con el diario del lunes es muy fácil saber qué pasó el domingo.
En enero de 1999, el senador Alberto Couriel y otros representantes, incluso del Partido Nacional, ya decían que nuestro país tenía que devaluar.
Tenemos que saber que teníamos un país absolutamente dolarizado y una devaluación habría generado un crack social.
Igual se devaluó…
Pero se fue atemperando. Lo mismo que el atraso cambiario, que fue uno de los factores que generó endeudamiento y que provocó falta de rentabilidad a los sectores productivos durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, luego se fue licuando ese atraso. Creo que en el análisis general, al menos como yo lo visualizo, para aquel entonces se tomaron las medidas que las circunstancias indicaban y que no generó una situación interna de gran shock. Con respecto al Banco Galicia, creo que prendió la mecha, detrás de él vino la crisis financiera en Argentina.
Los Röhm y los Peirano estaban muy comprometidos en la banca argentina y comienzan a trasladar los bienes del Banco Comercial, y del Banco Montevideo a todas las firmas vinculadas a esas familias.
Bensión, en su libro que habla de la crisis financiera, reconoce que el colapso no se hubiera podido evitado y admite un error en la gestión, dice que la estrategia empleada por el Gobierno no fue la correcta. ¿Cuáles son las medidas que se pueden tomar para que esto no vuelva a ocurrir?
Yo creo que haciendo un seguimiento minucioso de la situación financiera de cada banco a cargo del Banco Central. No se olviden que estas dos estafas fueron muy técnicas y resultó muy difícil detectarlas. Cuando estalló recién se pudo apreciar, inclusive en el Banco Central se vieron sorprendidos, porque era una forma de licuar documentación. Los movimientos de dinero fueron difíciles de perseguir. Cuando uno ve la fabulosa estafa de Enron y fue en Estados Unidos…
Pero en el caso de Enron se detectaron coimas…
Ese no fue el caso uruguayo, pero tenemos que concluir en que se trató de una estafa muy técnica.
Usted era una persona con una muy buena imagen y ahora ha caído, ¿porque agarró este viaje de arena gruesa?
Eso es natural, porque la buena imagen que pude haber generado en el Ministerio del Interior se cae al momento en que dejo de ser de toda la ciudadanía y pasó a ser alguien que pugna, como candidato, a ser presidente. Yo asumí responsabilidades, me tocó la circunstancia.
¿Le tocó o la forzó?
Las circunstancias de mi candidatura ya fueron muy habladas y explicadas y yo asumí la responsabilidad.
Pero usted había deslizado que iba a ser candidato si o sí.
Son cosas ya habladas. Yo fui elegido porque la Lista 15 no pudo presentar a Alejandro Atchugarry y eso hubiera sido bueno y me transformé en un candidato de consenso.
Ahora, desde la propia interna del Partido Colorado se dijo que usted se iba a bajar de la candidatura…
Yo creo que ese tipo de cosas ya pasaron y no creo que tenga algún valor recordarlas. Eso ya fue procesado y hay que mirar hacia adelante. Acá estamos enfrentando una opinión de una persona de carne y hueso que se llama Guillermo Stirling con un anónimo periodístico.
¿Cuál es su objetivo hoy, porque de alguna manera está lejos la posibilidad de ser presidente?, usted tampoco es candidato al Senado…
Yo tengo mentalidad de jugador de fútbol, cuando entro a jugar es para ganar. No es que sea utópico o idílico, la meta es trabajar para el 31 de octubre y tratar de clasificar. Hoy las encuestas son muy contundentes, así que hay que redoblar el esfuerzo para que sucedan cosas que muchas veces no están previstas. La encuesta es el 31 de octubre y creo que puede revertirse la situación.
¿Por que no es candidato al Senado?
Porque no era algo que me sedujera. Me quiero jugar al todo o nada. En política hay reaseguros…
Lo que está pasando con Larrañaga, con el tema del subsidio…
¿Vamos a revisar a todos los políticos que han utilizado el subsidio?
Usted renunció en marzo, ¿usa el subsidio?
Sí, yo estoy usufructuándolo porque lo generé y es absolutamente legal, lo que se discute es si Larrañaga tenía derecho o no.
¿Cómo se siente como candidato, ante dos figuras tan fuertes como Batlle y Sanguinetti?
Me siento muy cómodo, cuando tengo que escuchar alguna opinión de ellos, se las pido y las analizo. Tengo un trato muy respetuoso y amistoso con ambos.
Pero mire que si viene un visitante poco avisado va a creer que el candidato o es Sanguinetti o que Batlle busca su reelección y no justamente usted.
Es natural que ocurra, es natural que personas que han tenido la actuación que ellos han desarrollado… Yo me siento cómodo teniéndolos a mi lado.
En el Partido Colorado hay voces de autocrítica. Se habla de renovación partidaria. Se señala que ha sido un partido que no ha funcionado, que no reúne a su convención, que el CEN es un sello, que las decisiones partidarias se trasladaron de la calle Germán Barbato al séptimo piso del Edificio Libertad o a la residencia de Suárez y Reyes. Usted ¿cómo lo observa?
Son procesos naturales que se dan en todas las organizaciones, cuando hablo de autocrítica parto de la base de que es necesario hacerlo en las organizaciones políticas. Hay que analizar en función de qué factores es que se obtienen tales resultados. Ustedes han señalado la falta de funcionamiento del partido, esa es una autocrít
ica muy clara. Recuerdo aquella expresión de Enrique Tarigo, cuando dijo que el poder fagocita al Partido Colorado. Esas son las cosas que hay que analizar y creo que todos tenemos una cuota de responsabilidad. Hoy percibimos que quizá sea necesario revitalizar el funcionamiento del partido, pero no solo no funcionó en Montevideo. El partido no funcionó en ningún punto del país. Cada departamento tenía su independencia, así que no dependían de Montevideo.
¿Hoy dónde se encuentra políticamente dentro del Partido Colorado?
Sigo siendo un hombre del Foro Batllista y soy el candidato común de todos los sectores.
¿Qué opinión tiene del tema de la corrupción?
Creo que el país debe tener mejores herramientas y personal más calificado y más técnico.
El fiscal argentino Moreno Ocampo dijo una vez que en Uruguay no hay corrupción, lo que hay es amiguismo, clientelismo, por ejemplo y ya que hablamos del año 1999 hubo una fenomenal explosión de contratos de obras por todos lados para bancar a gente que estaba haciendo política. Si bien eso no es corrupción en el sentido clásico, está claro que se utiliza al Estado en beneficio de algunos.
Es algo similar a lo que ocurre en los Centros Comunales de la IMM, son organizaciones muy numerosas, donde la función no se ha visto reflejada en los resultados del propio cometido. Ese amiguismo ha servido para conformar a cada uno de los sectores políticos.
¿Cómo se puede evitar ese tipo de situaciones?
Yo creo que todo va de la mano de un concepto de austeridad que se tiene que aplicar en toda la Administración. Yo estuve al frente del Ministerio del Interior y tuvimos muchas e importantes licitaciones. Jamás, nadie, me insinuó nada a los efectos de orientar una licitación hacia una firma determinada.
¿Por qué cree que en la sociedad se instaló la creencia de que hay corrupción?
Porque se han realizado denuncias al boleo. Cuando un candidato a la Presidencia sale a acusar yo creo que eso genera una gran inquietud y una gran preocupación.
Ahora tenemos el caso del Correo.
Eso se está investigando y hay que darle paso a la Justicia, eso es muy sencillo, no hay que politizarlo. Yo soy partidario de que en este caso intervenga la Justicia.
Hubo otros casos vinculados a figuras del Partido Colorado, como Benito Stern o Salomón Noachas que fueron procesados.
En el caso de Stern fue una tipificación injusta, porque no existió apropiación indebida ni pérdida para el Estado. En lo de Noachas no hubo daño para el BHU, en todo caso no debió hacer lo que hizo.
¿No cree que eso podría perjudicar la imagen del partido?
Yo creo que hay una percepción diferente de lo que podemos sentir muchos respecto a determinadas situaciones, en las cuales se involucra al Estado.
Le preocupa una invasión de piqueteros…
No me preocupa que exista una invasión, lo que sí me preocupa es que comiencen a venir estos dirigentes a trabajarle la cabecita a algunos radicales que tenemos en el país, los que queman banderas o van a los actos del Foro Batllista a quemar cubiertas y a insultar. ¿Cuándo un grupo colorado o blanco entró en un comité de base a insultar a la gente?
Se le está dando al pito más de lo que el pito vale. El movimiento piquetero en Uruguay no tiene significación alguna en Uruguay, no tiene ni el apoyo del Frente Amplio ni del PIT-CNT…
Después de todo lo que pasó en este país no podemos ser ingenuos…
Lo que pasó en qué sentido…
Un día pensamos que la democracia era permanente, sin embargo un día…, con la política se jugueteó mucho y se agotó la visión del ciudadano con respecto a la estructura política.
Pero quienes dieron el golpe de Estado no fueron justamente piqueteros o algo parecido…
Recordemos que aquel 27 de junio cuando se llamó a manifestar contra el golpe habían 8 personas…
Pero quien llamó a defender la instituciones fue Juan María Bordaberry…
…que era el presidente constitucional y si nuestra izquierda hubiese evolucionado como la española o chilena…
¿Qué quiere decir?
Que nuestra izquierda no sabemos para dónde va, si está de acuerdo con echar a patadas a los inversionistas o es la izquierda de Gargano, cuando dijo que se va a cancelar la licitación de la banda de telefonía celular o la de Topolanski que dijo que Astori podrá durar tres meses o la de Sendic, cuando sostuvo que el peor ministro de Economía sería Astori a quien nominaron como ministro de economía cuando unos meses antes lo trataban de traidor. Quién va a gobernar y quién va a establecer el modelo.
Hay otros fenómenos que están ocurriendo que son las cosas que nos deben preocupar a todos los uruguayos. Por ejemplo, en la visita de Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional, cuando fue a cenar con el presidente Batlle, antes de entrar, al ministro de Economía Isaac Alfie le dañaron el auto grupos radicalizados del Frente Amplio.
A su vez, quemaron una bandera de Estados Unidos. Esas actitudes de intolerancia y radicalización, evidentemente, son las que están dando un tono de preocupación.
Y los dichos de Marenales completan esta situación cuando en un momento determinado dijo respecto a algunos dirigentes de la oligarquía que se habían adherido al MPP, dijo que no lo hicieron por convicción, lo hicieron por conveniencia; esos dirigentes que algunos de ellos pudimos haber asesinado.
Y, en otro pasaje de otras declaraciones, señaló que si el Frente Amplio gana las elecciones pero no tiene mayorías parlamentarias habrá que disolver las cámaras.
Yo pregunto: ¿se disuelven las cámaras por las causales que establece la Constitución, se vuelve a una elección y nuevamente la mayoría no es del Frente Amplio? ¿Van a empezar a gobernar con medidas prontas de seguridad?
Está bien, pero usted ¿no le adjudica ninguna capacidad de liderazgo al doctor Vázquez?
El doctor Vázquez no se ha definido en estos aspectos, sin duda que es un líder, pero es un líder que hoy contempla a los radicales y mañana a los moderados y en esa puja no sabemos quién va a ganar. *
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