Larrañaga quiere "un duelo criollo de supermachos, para ver si logra descontar"
¿Cómo están viviendo los ciudadanos del Interior la campaña electoral de su fuerza política?
La gente anticipó el balotaje y vive el proceso electoral como un acto único. El Partido Colorado se vació y hubo un drenaje hacia el Partido Nacional y hacia el EP-FA/Nueva Mayoría. La gente tiene muchas ganas de cambio, con una actitud esperanzada como no había vivido nunca. El Uruguay va en forma meditada y progresiva, aceptada colectivamente, a un proceso de cambios de gran envergadura que va hacia la izquierda. A la vez hay un comportamiento homogéneo, tanto en las grandes concentraciones de población como en las más pequeñas. Es una reacción colectiva frente al fracaso y al desastre del neoliberalismo de las últimas dos décadas.
¿Qué dudas presenta la gente ante las propuestas de su fuerza política?
Yo creí que la gente iba a tener más inquietudes por la inseguridad que produce todo cambio. Pero me encuentro que las preguntas giran más en torno a las cuestiones de viabilidad. La gente está esperanzada y quiere ver propuestas que tengan sustancia y que se muestren como viables para sacarnos del desastre en el que estamos. En la medida que desarrollamos nuestro programa, encontramos un eco razonado a favor. La gente está preocupada por el trabajo, la producción y la modernidad del país. Como visualizan que hay un programa y un candidato a Presidente, junto a un bloque parlamentario que va a ser mayoritario, la propuesta surge como muy consistente. Y esto se contrasta con nuestros adversarios.
¿Cómo está influyendo toda la campaña que se ha montado en torno al miedo, a la inestabilidad, a los piqueteros?
Estamos ante un fenómeno mediático que no llega prácticamente a nadie. Está instalado como un escenario de fondo, muy lejano, en el que aparecen preocupados que están totalmente desacreditados. Nada que provenga de la derecha, como apelando a los viejos cucos, tiene registro porque todo esto se ha dicho mil veces y se ve como una maniobra política. Esta campaña apela, por un lado a los cucos, y por otro a concentrar una especie de duelo criollo de supermachos, en una circunstancia única y decisiva, para ver si logran descontar. Creo que por este camino no van a ninguna parte.
En Montevideo el Partido Nacional ha resuelto «municipalizar» la campaña electoral centrando sus críticas en el gobierno de Mariano Arana. ¿Cuál va a ser la reacción de la izquierda?
Arana está haciendo campaña en Montevideo. Para nosotros el crecimiento más importante está en el interior del país y eso nuestros adversarios lo saben. Ellos, nuestros adversarios, no logran desarrollar nada en Montevideo y en el área metropolitana. En Montevideo, porque ha habido una enorme consolidación de la gestión frenteamplista y en Canelones porque se desplomó el Partido Colorado y eso no va a ser capitalizado por el Partido Nacional. Mientras que en el resto del Interior venimos empatados con Larrañaga, que ha desplegado muchos candidatos.
Eso demuestra que el «larrañaguismo» no tiene consistencia y en varios departamentos van a ganar, dentro del Partido Nacional, los candidatos del Herrerismo. Nosotros debemos mantener en todos los terrenos la línea estratégica que hemos desarrollado hasta ahora, poniendo énfasis en el Interior y en lo programático, haciendo campaña por la positiva. Esta línea nos ha dado una ventaja que no es descontable y por eso el nerviosismo de nuestros adversarios, así como el despliegue mediático multimillonario para encontrar en un evento único la posibilidad de descontar terreno, cosa que no va a suceder. *
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